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João Canijo
Publicado el 09 - May - 2013
 
 

 
 

Entrevista: Sofía Ochoa (@SofOchoa) y Alfonso Flores-Durón (@SirPon)

Cámara: Alfonso Flores-Durón

Edición: Édgar Beltrán (@edgarAllanys)

La fama internacional se le ha negado, hasta el momento, a este realizador portugués pese a que ha logrado construir, sin mayores aspavientos, una sólida carrera fílmica. En el 2001 presentó en la sección Una Cierta Mirada, en Cannes, su filme Ganhar a Vida. En su natal Portugal es un cineasta muy respetado, lo mismo que en el circuito de festivales de cine independiente.

Canijo, es de sobra conocido, inició su carrera en el cine como asistente de dirección de Wim Wenders. Posteriormente desempeñó la misma función con su paisano, el maestro Manoel de Oliveira; también con el suizo, Alain Tanner y con el alemán Werner Schroeter. Pero el realizador se dio cuenta de que el oficio lo aprendió rápido (“no se necesita más de una semana para conocer cómo se hace el cine”, aclara), pero le faltaba saber qué es en realidad lo que quería decir a través del cine. En 1988, finalmente, debutó como largometrajista, con el filme Tres Mênos Eu aunque, para él, su verdadera primera película es, en realidad, la cuarta; precisamente, Ganhar a Vida. Sus tres primeros trabajos le sirvieron para perder el miedo, y para conocer a su ‘Monica Vitti’, la formidable actriz, Rita Blanco. No se avergüenza de ellos, pero tampoco siente particular orgullo. Después comenzó a desarrollar y afinar su voz como autor.

En un inicio, reconoce, de plano optó por copiar el estilo fílmico de otros (le gusta citar el dicho de Stevenson de que, para poder escribir bien, primero se debía saber copiar bien a los maestros). En el aspecto narrativo, descansaba en la seguridad que le brindaba la estructura de las tragedias griegas. Versiones modernas adaptadas o tomadas a partir de ellas es lo que son tanto Ganhar a Vida, como Noite EscuraMal Nascida Sangue do Meu Sangue. En el aspecto formal, no tiene empacho en admitir que llegó a tomar prestadas secuencias íntegras de Cassavetes y de Wong Kar-wai. Lo cierto es que el propio Canijo logró imprimir su personalidad al hacer estudios abrumadores, extenuantes, poderosos de la forma en que vive la franja menos favorecida de la sociedad, la fuerza de la figura femenina como núcleo no sólo familiar sino social, la violencia como válvula de escape de la frustración cotidiana, o de plano como recurso primario de quienes viven bajo normas que colisionan con las del estado. Cine canijo, de proximidad, de vértigo, de colores saturados, de agobio continuo y desasosiego, pero también de combate contra la adversidad, intentos por restaurar la fractura familiar y de redención.

Tuvimos la oportunidad de hablar con João Canijo, en ocasión de la retrospectiva en su honor que le tributa la Cineteca Nacional. En una breve, pero sustanciosa charla nos cuenta de su influencia mayor en la actualidad,Arthur Schopenhauer; de Hsiao-hsien Hou; de su preocupación por los marginados; su estilo de superposición de capas tanto temáticas como verbales; y de, eh, Schopenhauer, de nuevo.

AFD (@SirPon)




Canijo, es de sobra conocido, inició su carrera en el cine como asistente de dirección de Wim Wenders. - ENFILME.COM
 
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