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9 películas odiadas que se convertirán en clásicos, según encuesta de IndieWire
Publicado el 13 - Mar - 2018
 
 
Una lista de películas que podrían ser consideradas un clásico en el futuro. - ENFILME.COM
 
 
 

Indiewire realizó una encuesta con un grupo selecto de críticos de cine, la pregunta de esta semana fue: ¿Qué película ampliamente despreciada (o financieramente desastrosa) de los últimos años, eventualmente podría ser considerada un clásico?

 

Me and Earl and the Dying Girl

Carlos Aguilar / MovieMaker Magazine

El curioso caso de Me and Earl and the Dying Girl evidencia como el consenso crítico puede cambiar de forma extraña desde el estreno en festivales hasta su debut en cines, y lo fácil que es para las personas subir al tren de moda. Claramente, no todos deben amar la adaptación de Alfonso Gómez-Rejón de la novela de Jesse Andrews tanto como yo, pero fue impactante ver cómo una película tan amada instantáneamente en Sundance, donde recibió tanto el Gran Premio del Jurado como el Premio del Público, podría acumular a tantos detractores en los meses siguientes.

Fox Searchlight compró Me and Earl and the Dying Girl por 12 millones de dólares en Park City, pensando que estaba listo para convertirse en un éxito, pero los decepcionantes ingresos al final de la taquilla ni siquiera le devolvieron el dinero invertido. Lo más probable es que tanto la campaña de mercadotecnia como las críticas menos favorables que aparecieron cerca del día de estreno fueran las culpables, y, sin duda, el hecho de que se enfrentara a Jurassic World no ayudó a su causa.

Pero a pesar de la indiferencia que el mundo mostraba hacia ella, Me and Earl sigue siendo uno de los dramas adolescentes más sinceros, encantadores y formalmente audaces entre una lista que crece cada vez más con proyectos similares. La escena casi al final donde Greg (un Thomas Mann perfectamente bien elegido) muestra a Rachel (Olivia Clarke), quien está a punto de morir, la película que él y Earl hicieron para ella, me hace añicos todo el tiempo.

Enmarcado con la música de Brian Eno, este específico y silencioso momento provoca una vulnerabilidad increíble entre ambos actores y está diseñada para ser visualmente atractiva a medida que avanza. La sinceridad de tal imagen podría derivar del propio proceso de duelo de Gómez-Rejón, quien comenzó la película poco después de que su padre hubiera fallecido. Esa honestidad distingue a Me and Earl del resto y le infunde una verdadera voz de dirección. En una nota más ligera, la dedicación del equipo para crear un gran número de adaptaciones caseras de películas clásicas a las que Greg y Earl dedican su vida en la historia, es un toque hilarante y entrañable. Estaré aquí esperando cuando todos se den cuenta de lo mal que juzgaron esta joya.

 

Gentlemen Broncos

Richard Brody / The New Yorker

Estoy ignorando la parte “desastrosamente financiera” porque eso es cierto para buenas películas recientes. Con el incremento en la calidad de la crítica cinematográfica y su rápida difusión a través de la discusión en línea, hay menos películas verdaderamente malditas (Knights of Cups y Song to Song realmente no cuentan porque han tenido entusiastas elocuentes y vigorosos desde el comienzo): creo que el último es un robusto 19% en Rotten Tomatoes desde los albores de Twitter. Mientras que las dos películas más recientes de Jared Hess Don Verdean y Masterminds no alcanzan la altura de inspiración, Don Verdean al menos lo supera en cinismo, si no fue ampliamente ridiculizado, fue más ampliamente ignorado. Y dado que cuento con Hess –quien aún no ha cumplido los cuarenta-  para obtener toda una flotilla de películas inspiradas en los años venideros, Don Verdean perdurará, al menos para fines de diagnóstico.

 

Silence

Siddhant Adlakha / The Village Voice

Unas décadas a partir de ahora, mucho después de que Martin Scorsese nos haya dejado, y quizá cuando Andrew Garfield sea canoso y viejo, algún estudiante de cine mirará Silence en su calendario escolar y se preguntará qué aburrida y pretenciosa película de la generación de sus abuelos tendrá que ver en la semana once de clases, pero cuando esa semana llegue, se unirá a los expertos, cineastas y fanáticos del cine que se dieron cuenta de lo equivocados que estaban por omitir una obra maestra.

La película apenas recuperó la mitad de su presupuesto -no es de extrañarse que Scorsese no trabaje con Netflix, el distribuidor favorito de David Ehrlich- y no fue el tipo de alimento fácil de digerir que garantice los premios    a inicio de año. Aunque era muy cristiano, no era para la multitud de “Dios no ha muerto” tampoco, quienes probablemente se estremecerían ante la idea de cualquier compromiso teológico sustancial. Es cierto que no es para los cinéfilos que prefieren su moralidad clara y sus conclusiones directas. ¿Para quién es en realidad, entonces? Bueno, eso es más difícil de determinar sin llegar primero a la raíz de lo que es.

No, no tengo una respuesta para eso. Todavía no, aunque estoy seguro de que lo haré algún día. Sólo he visto la película una vez, hace un año, y no he podido volver a visitarla desde entonces (aunque no por falta de intentos), y la razón es simple. Es quizá la película más desafiante que he visto en los últimos años, si no alguna vez. Es difícil debido a que puede ser difícil de digerir, no debido a la inclinación por la sangre derramada, sino a su naturaleza interrogativa. Silence es como tener una cosmovisión –no necesariamente la tuya, sino el concepto mismo de visión- que se pone patas arriba y se agita, reduciendo a cero los bloques de creencia inamovibles a medida que se cuestiona su naturaleza. Puede que no sea un clásico del futuro en virtud de estar en la boca de todos, pero sin duda será una gema redescubierta.

 

Valerian and the City of a Thousand Planets

Edward Douglas / The Tracking Board

Esto debería de haber sido más fácil, pero lo entiendo… Valerian and the City of a Thousand Planets.

Por supuesto, no es una película perfecta y tiene partes que llegan demasiado lejos casi al final y luego se esfuerza por volver a lo que ya es una historia bastante intrincada, pero es una película tan atrevida de Luc Besson, que estoy seguro de que va a ser revisitada con el pasar de los años y respetada más por la elaboración artística que por la cantidad de dinero que se gastó en hacerla.

 

The Nice Guys

Matt Prigge / Own Medium

Todavía no puedo creer que The Nice Guys no fuera un clásico instantáneo. Excepto que puedo, porque (refunfuñando) no hacemos películas de género en estos días a menos que sean de superhéroes. Pero The Nice Guys es directa, sin barreras, deslumbrante y un éxito de masas. Cada vez que la veo me sorprende la fuerza con la que está construida, todos los detalles que Shane Blake metió en ella. Incluso a la quinta o sexta vez (o centésima) de verla , quiero ponerme de pie y aplaudir esa magistral escena que involucra el arma de tobillo que Ryan Gosling imagina que Russell Crowe usa, lo que no hace porque Gosling lo soñó (mientras manejaba un automóvil y hablaba con una abeja gigante doblada por Hannibal Buress). Hablando de Gosling, espero con impaciencia un mundo nuevo y valiente donde todos se den cuenta que en 2016 fue nominado al Oscar por la película incorrecta, y que es mejor no cuando está triste y meditabundo sino cuando grita como una chica y hace un perfecto Lou Costello.

 

Mudbound

Max Weiss / Baltimore Magazine

Voy a elegir Mudbound. Sí, recibió un poco de amor en la temporada de premios, pero en algún universo alternativo, debería haber sido uno de los principales candidatos al Oscar en todas las categorías. Como dije en mi reseña, algo sobre la epopeya de Dee Rees es que es tan elemental, tan profundamente humana, tan impregnado de la tierra y de los pecados del sur, que ya se siente como una gran obra del cine estadounidense. La película evoca a Malick y John Ford, pero Rees aporta una perspectiva nueva a su historia de posguerra, enfocándose en la tranquila fuerza de las matriarcas, interpretadas maravillosamente por Carey Mulligan y una reveladora Mary J. Blige, y dando tanta humanidad y agencia a los aparceros negros como lo hacen con los propietarios blancos de las tierras. Cualquiera de estas historias podría haber sido una gran película: el glamoroso soñador de Garrett Hedlund fue humillado y mermado por su estrés postraumático; el hijo obediente y sacrificado de Jason Mitchell; el granjero impasible y sin complicaciones de Jason Clarke, tan ajeno a los anhelos de su esposa como a los cambios sociales que se arremolinan a su alrededor. Combinen esto con la magnífica cinematografía nominada al Oscar de Rachel  Morrison y siempre me preguntaré qué tan diferente podría haber sido recibida Mudbound si hubiera sino lanzada por un estudio no llamado Netflix.

 

mother!

Christopher Llewellyn Reed / Hammer to Nail

Para mi (actual) pesar, sospecho que será mother!, sobre la cuál escribí en mi reseña, que con el título desesperado (signos de exclamación) sería irónico no pensar que Aronofsky no anuncia más que grandilocuencia, y cumple con esa promesa. Sí, no me gustó, pero me imagino que su pretensión artística parecerá menos detestable con el paso del tiempo, y lo que perdurará en cambio, es la habilidad incuestionable de Aronofsky para diseñar una escena y encausar a los actores (Michelle Pfeiffer es la más destacable).Quién sabe, tal vez incluso yo regrese a verla.

Christopher Rosen / EW

Tiene que ser mother! Que podría ser uno de los lanzamientos de estudio más audaces en los últimos años. Ni siquiera puedo creer que incluso exista: la corporación Viacom pagó a Darren Aronofsky y a Jennifer Lawrence para volver a contar La Biblia, pero con la audiencia como el villano principal –y eso sucede antes de que matemos y nos comamos a su bebé Jesús-. No es de extrañarse que los provincianos se revelaran y lo suspendieran en Cinemascore. ¿Quién quiere ver eso el viernes por la noche?

Más allá de su increíble intelecto como experto en la comedia negra (hay tantas cosas de que reír con ¡Mother!), una película de terror en primer orden y la sensación de que Aronofsky está a punto de gritar al cielo. Él y Lawrence están al final de sus cabales con el mundo y ¡Mother! es un grito de complacencia, un cuento de advertencia que solo hará eco con futuras audiencias. Es la primer película de la época de Trump sobre la frustración de seguir impotentemente -felizmente en algunas ocasiones-, hacia el final de los días.

 

I Love You, Daddy

Joshua Rothkopf / Time Out New York

Estoy casi cien porciento seguro de que este clásico futuro –totalmente sin intención- será I Love You, Daddy de Louis C. K. Si alguna vez es visto extensamente, tomará su lugar como la película definitiva del #MeToo, hecha por un artista que ya puede sentir las miradas en la espalda. Así como 25th Hour de Spike Lee estaba demasiado cerca del 11-S para no tener una resonancia adicional, I Love You, Daddy vibra con el pánico de #TimesUp, incluso se deshace en el patio de recreo en blanco y negro de Woody Allen, que muy pronto será condenado al olvido. Dudo en darle crédito a C.K. por sí mismo, pero el desempeño de John Malkovich como suplente de Allen es increíblemente desagradable –incluso por sus altos estándares- y Chloë Grace Moretz es tan buena aquí como la ingenua y descuidada millennial que debe contar como la verdadera víctima de la película.

 

The Post

David Ehrlich / IndieWire

La forma en que el público recibe una película puede ser muy diferente de cómo es recibida por la prensa, por lo que nomino a The Post entendiendo que una recaudación de 70 millones de dólares en taquilla y una nominación al Oscar a Mejor Película, realmente no lo constituyen como un desastre. Dirígete a Twitter, por otro lado, y el electrizante drama histórico de Steven Spielberg podría ser The Emoji Movie. Sospecho que, para algunos espectadores, era demasiado pronto para la oportunidad que impulsó esta película en primer lugar -quizás una vez que tengamos un poco de distancia del momento actual la gente podrá apreciar más fácilmente una historia ferozmente entretenida (y consistentemente hilarante) sobre el poder de nuestras instituciones y la gracia requerida para defenderlas-.

Trad. EnFilme

Fuente:  IndieWire

 
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