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Andrei Tarkovsky: El compromiso social del arte
Publicado el 17 - Dic - 2013
 
 
En un texto publicado en 1962, Andrei Tarkovsky aborda el cine como una manifestación que debe respetar al público, elevarse como arte supremo y comprometerse con el contexto histórico y social de su época. - ENFILME.COM
 
 
 

El filme Andrei Rublev (1966) fue realizado en un momento histórico donde habitaban fuertes mentalidades y tendencias nacionalistas. Y aunque hoy en día el individuo todavía se identifica con su nación, se ha llegado a un punto en la historia en el que la relación entre el hombre y la nación se ha extendido al vínculo del hombre con la comunidad global. A pesar de las fronteras nacionales, parece que todos los seres humanos han estado (y están) obligados a las mismas experiencias y problemas que se presentan en la vida cotidiana: la lucha por la justicia y la libertad, la necesidad de mantener la seguridad de la Tierra, el bienestar, la búsqueda de la conexión humana y la felicidad.

El cine, cuando logra elevarse, logra reflejar la condición y situación histórica. El cineasta –como artista– explora la lucha de la permanencia eterna contra la impermanencia abordando el tema de la muerte, o también se interesa por los temas de la desigualdad y la lucha por la igualdad. Lo que es importante es la forma en que estas expresiones se ‘elevan’, es decir, de qué manera los cineastas emplean el lenguaje cinematográfico para elevarlo a una expresión artística.

Andrei Tarkovsky habla de ‘elevar’ la película en un artículo para Literaturnaia gazeta, publicada el 20 de septiembre de 1962. Sus palabras anuncian el desarrollo de su filme Andrei Rublev.

Sólo sobre la base de la confianza y el respeto mutuo podemos lograr triunfos creativos. Confianza hacia el público y una conversación entre iguales es la única manera en que el artista puede acceder al corazón de los espectadores. No hay otra manera, no importa lo mucho que intentemos hallar otra. En ningún caso el artista debe simplificar lo que parece claro para él. Esta es la raíz de la degradación gradual del director de cine. Más importante aún, este es un compromiso en el camino hacia la educación estética de los gustos de los espectadores y hacia la creación del cine más progresista del mundo.

En ningún caso se deben complacer los gustos de los espectadores hacia atrás convirtiendo el cine en una especie de “comida rápida”. El cine es el arte elevado, no entretenimiento. Y para entender esto, uno debe estudiar. De la misma manera que uno estudia la historia de la literatura, el teatro, el arte, etc., en la escuela y en la universidad…

La relación entre el espectador y el artista, y la cuestión del arte en la vida nacional ocultan en su interior un gran número de oportunidades no sólo para el comentarista o crítico. Aquí yace la fuente de profundos proyectos creativos y obras genuinamente contemporáneas.

Por lo tanto puedo enlazar mis planes creativos a la cuestión de la relación del artista con la nación y su tiempo, en el que el artista no existe en forma aislada, sino que es la conciencia de la sociedad, el pináculo de su imaginación, y el portavoz de su talento. Estos temas constituyen la base del guión La Pasión según Andrei que actualmente estoy escribiendo junto con Andrei Konchalovsky.

Este guión narra la vida del genio artista ruso Andréi Rubliov...

Los problemas del renacimiento ruso, sobre los que, lamentablemente, conocemos prácticamente nada, nos ayudan a trazar la línea cívica de este artista y aislar el punto significativo en el que coinciden varios planos: el tiempo, la historia, el ideal ético, el artista, la nación. Nuestra película sobre Andréi Rubliov será un ejemplo de la imposibilidad de la creación artística fuera de las aspiraciones de la nación, de los intentos del artista para expresar su alma y carácter, y de la forma en que el carácter de un artista depende de su situación histórica. La cuestión del lugar del artista en la vida de la nación, nos parece una de las preocupaciones más importantes en la actualidad con miras hacia nuestro futuro.

 

Fragmento de Andrei Rublev (1966) titulado "La pasión de Andrei".


Detrás de cámaras durante la filmación de Andrei Rublev (1966).

 

LFG (@luisfer_crimi)

Fuente: A Bitter Sweet Life

 
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