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Francesco Rosi, precursor del ‘cine de investigación’
Publicado el 14 - Ene - 2015
 
 
El cineasta italiano, considerado uno de los maestros de las películas de investigación, falleció el 10 de enero de 2015. - ENFILME.COM
 
 
 

Los asesinatos terroristas ocurridos en Francia la semana pasada, han reforzado la creencia de que los artistas siempre deberían ser libres de hacer preguntas incómodas sobre cualquier tema, indagando principalmente a aquellos que creen tener el poder. Pocos cineastas sintieron esto con suma intensidad ; uno de ellos fue el nacido en Nápoles, Franceso Rosi, cuya carrera se caracterizó sobre todo por el riguroso compromiso social y político.

El padre de Rosi trabajó en la industria del transporte marítimo, pero también fue un dibujante y caricaturista que, durante una época, fue perseguido por las autoridades debido a sus dibujos satíricos de Mussolini y el rey Vittorio Emmanuele III. El joven Rosi siguió los pasos de su padre y hacia el final de la Segunda Guerra Mundial estaba trabajando como ilustrador de libros para niños. Colaboró en el periódico Sud y la emisora local Radio Napoli, antes de salir de Nápoles rumbo a Milán a finales de 1946, donde trabajó en otro periódico, Milano Sera.

Pronto se encontró en Roma, donde uno de sus compañeros napolitanos, Ettore Giannini, lo invitó a colaborar en una producción teatral llamada O Voto de Salvatore Di Giacomo. Rosi no sólo se desempeñó como asistente de Giannini, también asumió un papel actuando y diseñó el programa de mano.

Después de esta experiencia en el teatro, Rosi planeaba ingresar al prestigioso Centro Sperimentale di Cinematografia de Italia, pero su entrada en el mundo del cine se aceleró cuando un amigo le presentó al director Luchino Visconti, que estaba a punto de embarcarse en su segundo largometraje, La terra trema (1948). La crónica de la vida de una familia de pescadores sicilianos, era un proyecto importante en el que Rosi deseaba trabajar. Además de filmarse en locaciones naturales, la película contaría con actores no profesionales que hablan en dialecto siciliano.

La terra trema, Dir. Luchino Visconti, 1948.

Rosi trabajó como asistente de Visconti (junto a Franco Zeffirelli) y también supervisó el doblaje de la película en un italiano más inteligible más italiano. “Esta primera experiencia extraordinaria me permitió entrar al mundo del cine por la puerta grande”, le dijo a Aldo Tassone en 1979, “creo que mi experiencia con Visconti en La terra trema fue fundamental para mi forma de trabajar”.

La colaboración de Rosi con el director milanés continuó en la década de 1950, en películas tan diversas como Bellissima (1951) y Senso (1954), pero también trabajó con Luciano Emmer (Una domenica d’agosto, 1950), Raffaello Matarazzo (I figli di nessuno y Tormento, ambos de 1951), Michelangelo Antonioni (I vinti, 1952) y Mario Monicelli (Proibito, 1955) antes de hacer su propio debut en 1958 con La sfida. Basada en la vida del mafioso napolitano Pasquale Simonetti (también conocido como Pascalone’e Nola), la película recuperó el realismo americano de la posguerra de directores como Jules Dassin y Elia Kazan, así como las lecciones aprendidas durante su camino con Visconti.

La sfida fue la primera vez que Rosi abordó cuestiones del sur de Italia: “Soy un hombre del Sur con ciertas características del norte”, el director comentó en la entrevista a Tassone de 1979.

La elección de los temas de mis películas refleja, ante todo, mi deseo fundamental de racionalizar, para ganar conocimiento [de un tema en particular].

La sfida, Dir. Franceso Rosi, 1958.

Después de I Magliari (1959) –sobre un grupo de trabajadores italianos que vive en Alemania– Rosi hizo dos de su más célebres filmes de investigación (film d’inchiesta). Aunque Salvatore Giuliano (1962) llevaba el nombre del infame bandido siciliano (nacido tan sólo 24 horas después de Rosi), no se trataba de una biopic tradicional. Giuliano está ausente en la mayoría del filme, y Rosi opta por explorar las fuerzas a ambos lados de la ley que hicieron posible el reinado de sangre de Giuliano durante siete años.

Siempre he pensado que si quieres ver los problemas y su dinámica en el contexto social, económico y político de un país, una de las maneras de hacerlo es mirar a los personajes que han representado ese mundo particular, aquellos que lo han determinado, o tal vez los que han sido expulsados de ahí.

Francesco Rosi durante el rodaje de Salvatore Giuliano, 1962.

Rosi abordó el problema de la corrupción de alto nivel en Nápoles en Le mani sulla città (1963); no es el estudio psicológico de un personaje en particular, sino un minucioso examen de las fuerzas más amplias que están en juego en el problema de la corrupción.  

Pasqualino De Santis (cinefotógrafo), Francesco Rosi (director) y Alain Cuny (actor) en el rodaje de Uomini contro, 1970.

 

Francesco Rosi dirigiendo a John Turturro en La tregua, 1996.

El director italiano empleó un enfoque similar en sus siguientes obras: Il caso Mattei (1972) y Lucky Luciano (1973). También hizo películas históricas (C’era una volta, 1967), cine bélico (Uomini contro, 1970; La tregua, 1996) y dramas familiares (Tre fratelli, 1980) en una carrera como director que se extendió por casi cuatro décadas, pero él será recordado sobre todo como el maestro del “cine-investigación”, así como su fuerte influencia en varias generaciones artistas, incluyendo a Francis Ford Coppola, Martin Scorsese, Roberto Saviano y Paolo Sorrentino.

[Traducción del texto original escrito por Pasquale Iannone para la revista británica, Sight & Sound.]

LFG (@luisfer_crimi)

 
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