if ($skins_show == "0") {?>
RESEÑAS >   EN PANTALLA
 
FICHA TÉCNICA
Intriga
Prisoners
 
Estados Unidos
2013
 
Director:
Denis Villeneuve
 
Con:
Hugh Jackman, Jake Gyllenhaal, Maria Bello, Viola Davis, Terrence Howard, Melissa Leo, Paul Dano
 
Guión:
Aaron Guzikowski
 
Fotografía:
Roger Deakins
 
Edición:
Joel Cox, Gary Roach
 
Música
Jóhann Jóhannsson
 
Duración:
153 min.
 

 
Prisoners
Publicado el 17 - Nov - 2013
 
 
  • En Prisoners, Denis Villeneuve retoma el interés en las repercusiones de la violencia dentro de una familia y la narrativa armada a partir de sorpresivas vueltas de tuerca, pero de manera más formulaica y limitada que en su filme anterior.  - ENFILME.COM
  • En Prisoners, Denis Villeneuve retoma el interés en las repercusiones de la violencia dentro de una familia y la narrativa armada a partir de sorpresivas vueltas de tuerca, pero de manera más formulaica y limitada que en su filme anterior.  - ENFILME.COM
  • En Prisoners, Denis Villeneuve retoma el interés en las repercusiones de la violencia dentro de una familia y la narrativa armada a partir de sorpresivas vueltas de tuerca, pero de manera más formulaica y limitada que en su filme anterior.  - ENFILME.COM
  • En Prisoners, Denis Villeneuve retoma el interés en las repercusiones de la violencia dentro de una familia y la narrativa armada a partir de sorpresivas vueltas de tuerca, pero de manera más formulaica y limitada que en su filme anterior.  - ENFILME.COM
  • En Prisoners, Denis Villeneuve retoma el interés en las repercusiones de la violencia dentro de una familia y la narrativa armada a partir de sorpresivas vueltas de tuerca, pero de manera más formulaica y limitada que en su filme anterior.  - ENFILME.COM
  • En Prisoners, Denis Villeneuve retoma el interés en las repercusiones de la violencia dentro de una familia y la narrativa armada a partir de sorpresivas vueltas de tuerca, pero de manera más formulaica y limitada que en su filme anterior.  - ENFILME.COM
 
por Sofia Ochoa Rodríguez

Por Sofía Ochoa (@SofOchoa)

Incendies (2010), la película anterior a Prisoners del canadiense Denis Villeneuve, contaba una tremenda historia familiar basada en la obra de teatro del dramaturgo Wajdi Mouawad sobre el peso ineludible de un pasado violento causado por un contexto nacional implacable, agresivo, el palestino; sobre las cicatrices genéticas que dejan los horrores de los conflictos bélicos, y sobre el poder redentor del amor que puede ser también una herencia de sangre. Con talento, Villeneuve compuso imágenes llenas de poesía que, concatenadas las unas con las otras, le daban un conmovedor sentido de trascendencia a su filme. 

En Prisoners, su primera película en inglés (después de que Incendies estuvo nominada al Oscar por Mejor Película Extranjera), escrita por Aaron Guzikowski (Contrabando, 2012), el director retoma el interés en las repercusiones de la violencia dentro de una familia y la narrativa armada a partir de sorpresivas vueltas de tuerca, pero de manera más formulaica y limitada que en su filme anterior. Tiene como protagonistas a dos estrellas de Hollywood: el cantarín Hugh Jackman y el tenaz Jake Gyllenhaal. El primero actúa como el padre de una familia de cuatro, cuya hija menor, de seis años, ha desaparecido con una amiga, perteneciente a otra familia de cuatro miembros. Este jefe de familia, Keller, se nos presenta al inicio del filme con una secuencia cuya gelidez es enfatizada por la fotografía del cinematógrafo de cabecera de los hermanos Coen, Roger Deakins, y que remite al final de The Hunt (2012), de Thomas Vinterberg: padre e hijo adolescente van de cacería a una especie de iniciación, para que el más joven asuma un rol agresivo y activo en la sociedad. Cargan rifles y los usan para matar a su presa, un venado totalmente inocente e ignorante de las necesidades de legitimización de estos dos hombres. El padre reza mientras el hijo dispara. Con un solo tiro, el majestuoso animal retumba sobre el suelo. El hijo recibe una felicitación, una manifestación de orgullo de su progenitor. El acto, en ese profundo bosque grisáceo, resulta tétrico. Más adelante en el día, antes de que las niñas desaparezcan, este joven cazador platica con la hermana de la otra niña que está por desvanecerse misteriosamente. Esta chica, como toda su familia, es vegetariana, y le pregunta con genuino interés sobre las razones para acabar con la vida de este animal. Él le da respuestas que ha aprendido –sin estar del todo convencido– de su padre: “¿No sientes feo matarlo?”.  Él responde sin titubear: “¿No sientes feo comerte una hamburguesa de McDonalds?”.“¿Y si la muerte del venado afecta las vidas de sus hijos que morirán de hambre?”, insiste ella. “Es lo mejor para el ecosistema; hay sobrepoblación”, remata él.

Gyllenhaal interpreta al detective Loki, el policía investigador. Dotado de una asumida responsabilidad con pizcas de absurda rebeldía (siempre hay un dejo sardónico y de inconformidad en sus gestos) y, al mismo tiempo, una pasión hacia su trabajo que parece también un refugio, el actor construye a un personaje con la complejidad que alguien casi carente de pasado requiere para volverse interesante y adquirir autoridad. En el primer encuentro que tiene con la esposa de Keller, ella le lanza una exigencia: “Tu jefe dice que has resuelto todos tus casos”. Él le contesta sólo con una mirada, primero compasiva y luego inquisitiva, siempre impositiva. Está dotado de una confianza limitada. Él parece saber dónde comenzar, a quién preguntar, de quién dudar, pero nunca lo suficiente como para estar tranquilo. Está en una posición sumamente vulnerable a la frustración. No puede involucrarse demasiado con las víctimas que intenta ayudar porque lo haría perder la cabeza fría que necesita para pensar, pero si no se involucra podría convertirse en un burócrata más.

Cuando las niñas desaparecen, los hijos jóvenes de las dos distintas familias sospechan de una camper que estaba estacionada en una casa vecina. El vehículo resulta ser del joven Alex (un muy bien escogido y siniestro Paul Dano) que, según explica Loki, tiene la inteligencia de un niño de 10 años y sería incapaz de abducir a un par de niñas. Y, aunque pasa unas horas en la cárcel, no hay prueba alguna de su culpabilidad. Pero Keller parece estar convencido de que Alex está involucrado y no está dispuesto a poner en pausa su rol de hombre protector. Mientras la investigación formal comienza a descubrir una serie de aberraciones relacionadas entre sí –como el cuerpo de un hombre en un sótano que parece haber sido un secuestrador, un sospechoso joven de rostro enfermo que compra ropa para niños de diferentes tamaños en un centro comercial o el triste pasado de la tía de Alex– (pero no al responsable y mucho menos a las niñas), Keller realiza su pesquisa privada que culmina en la invención de una máquina de tortura construida con sus propias manos, oculta en un viejo edificio a punto de derrumbarse. Es a través de estos dos caminos de averiguación (el público y el privado) que el filme establece su juego de ambigüedades, pistas falsas y dudosas convicciones, siempre cimentadas en el macabro crimen del secuestro de niños, y que lleva a que el tono se ajuste entre un thriller y una película de terror, gracias a los viejos miedos que el espectador usa para darle respuesta a los signos de interrogación antes de que los inquisidores en el filme lo hagan.

“¿Dónde están las niñas?, ¿con quién están?, ¿qué les están haciendo? ¿están vivas?, ¿qué mente enferma pudo ser capaz de algo así?, ¿si yo fuera el padre, hasta dónde llegaría por encontrar a mi hijo?, ¿qué tanto enloquecería?”. Desde la infancia, todos nos hemos hecho la primera parte de estas preguntas, cuando supimos que había gente malvada dedicada por pasión enferma o por negocio a robarse niños, y temimos por nosotros mismos; y la segunda parte de las preguntas, para los que se han vuelto padres, son fantasmas que vuelven a rondar como una de las peores calamidades posibles.

La argucia de recurrir a estos viejos miedos del imaginario colectivo es expuesta con cierta elegancia y llevada con inteligencia –la narrativa se yergue con la calidad de los detalles, actuaciones, con la fuerza de una atmósfera creada a partir de los encuadres armónicos pero perturbadores a un paisaje frío, desolado, salvaje, sin tropezar (aunque sí tambalea) con los clichés del thriller o de película de terror–… hasta cierto punto: cuando se recurre a un tipo de mirada en un personaje clave para evocar culpabilidad (y que resulta ser algo más), a la música para insistir torpemente en un sentimiento, al exceso de locura para crear confusión, y, sumando todo esto, engañar así al espectador. Entonces se vuelve evidente que, a pesar de las virtudes del filme, del esmero con el que es llevado, de la reflexión que plantea a través de la duda, no solo sobre el secuestro, también sobre el rol de los hombres en la sociedad, el poder de la fe, la culpa, la convicción y su relación con la tortura, las alusiones a los dilemas morales que Guantánamo despertó en la sociedad estadounidense; su objetivo no es revelarle una verdad al espectador. La fuerza del filme es suficiente para pasmar, incluso amedrentar, pero no hay suficiente sustancia como para que ese impacto deje un eco en la conciencia. En Incendies, Villeneuve usó flashbacks para revelar el mapa completo poco a poco y estamparle la verdad en la cara al público hacia el final. Había un propósito noble detrás de su método. En este filme, sobre todo se nos revelan prisioneros.

 
COMPARTE:
 
ANTERIOR
EN PANTALLA
Carrie
SIGUIENTE
EN PANTALLA
The Butler
 
 
 
 
 
 
 
 
 
POST RELACIONADOS
 


CARTELERA
Los tres reyes magos


NOTAS
Sigourney Weaver podría volver a...


NOTAS
Video: Bill Murray nos muestra cómo...
 
 
 
COMENTARIOS
 

CALIFICACIÓN DE LA GENTE:
3 personas han votado


 
RECOMENDAMOS
  • Las hijas de Abril
    Michel Franco pone a convivir a una familia que no tiene aptitudes emocionales para hacerlo y lo hace enfatizando los espacios cerrados.
  • Trisha Ziff (El hombre que...
    Entrevista con Trisha Ziff, directora de 'El hombre que vio demasiado'.
  • Maquinaria Panamericana
    Reseña: 'Maquinaria Panamericana' es una salvaje sátira surrealista sobre el régimen del miedo; un comentario social plagado de...
  • Tempestad
    Tempestad genera una atmósfera de empatía, solidaridad y generosidad femeninas.
  • Yo, Daniel Blake
    I, Daniel Blake de Ken Loach ganó en 2016 la Palma de Oro en Cannes. Lo analizamos.
  • Juan Goytisolo y su relación...
    El escritor español murió en la ciudad de Marrakech, Marruecos, a los 86 años de edad. El ganador del Premio Cervantes...
  • ¡Huye!
    Reseña: Jordan Peele incursiona en la dirección cinematográfica con una historia que alterna momentos de alta...
  • Joaquín del Paso (Maquinaria...
    Entrevista con Joaquín del Paso, director de Maquinaria Panamericana.
  • Video. Jessica Chastain,...
    El tema del sexismo delante y detrás de la pantalla fue constante sobre todo en voces de distintas actrices.
  • Juan Rulfo y su relación con...
    La relación de Rulfo con el cine puede rastrearse en dos ejes: la adaptación cinematográfica de su obra literaria, y su...
 
 
 
 
 
enfilme © 2017 todos los derechos reservados