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Músicos atormentados
Publicado el 20 - Mar - 2015

 
 
TOP 10: Lo que la música provoca es inexplicable. Algunas veces los músicos están tocados por la locura. ¿Quién podría sobrevivir intacto un paseo perpetuo por el arte más sublime? Presentamos 10 pelí - ENFILME.COM

El amor, la pasión y la entrega que la música provoca es inabarcable e inexplicable. Y pensar que los músicos, los ejecutores de esa magia, estén tocados por la locura, no parece descabellado. ¿Quién podría sobrevivir intacto un paseo perpetuo por el arte más sublime? Presentamos 10 películas en orden cronológico que exploran esas personalidades extremas que encuentran refugio de sí mismas solo a través de la música.

Erika
La pianiste (La pianista), Dir. Michael Haneke, Austria – Francia – Alemania, 2001.

Una destacada profesora de piano en un importante conservatorio, Erika (Isabelle Huppert), encuentra en uno de sus alumnos, Walter (Benoit Magimel), la devoción y la entrega suficientes para soportar, al menos durante un tiempo, una locura que se esconde en la música, y en la pasión y la extravagancia sexual. Nunca sabremos bien qué sucede dentro de la cabeza de Erika, pero hay un claro patrón de control, de exceso de reglas, de férrea disciplina, que evidentemente han contribuido a su sólida formación musical, a la construcción del prestigio que tanto le reconocen en esos espacios elegantes de gente educada. Pero cuando la vemos dormir con su propia madre, comenzamos a sospechar que la dedicación de Erika es algo distinto a la pasión.

SOR (@SofOchoa)

Llewyn Davis
Inside Llewyn Davis, Dir. Ethan Coen y Joel Coen, EE.UU. – Reino Unido – Francia, 2013

*Lee aquí nuestra reseña de Inside Llewyn Davis

En la ecuación que lleva al éxito, la suerte es un ingrediente indispensable. Y a pesar del talento musical de Llewyn Davis, él parece desentonar totalmente en su propia vida. Como a buen protagonista de los hermanos Coen, todo lo que puede salirle mal, le sale peor. Su historia es una cadena de desventuras que inicia en una Nueva York helada de 1961, cuando él no tiene ni casa. Es un cantautor de folk que tenía un dueto con cierto reconocimiento, pero su compañero acaba de suicidarse. Su disco como solista no ha vendido un solo ejemplar, y Llewyn emprende un viaje a una Chicago sumergida en la nieve, sin siquiera un abrigo, para encontrar a un productor que sellará su destino. Su convicción –que en el mundo funcional se interpreta como necedad y estupidez– es férrea; su libertad y congruencia lo colocan en algún punto entre la locura y la sabiduría. Él solo hará música para satisfacer su pasión. Él es su esclavo y no está dispuesto a convertirse en su mercader. Para la mayoría, eso es la fórmula del fracaso; pero quizá, para algunos pocos, para los que tengan la suerte de escucharlo, la sensibilidad para apreciarlo y compartan el gusto por lo que hace, esa fidelidad a sí mismo pueda estar emparentada con el éxito.

SOR (@SofOchoa)

David Helfgott
Shine, Dir. Scott Hicks, Australia, 1996

¿Cómo un brillante artista puede llegar a no demostrar su talento? Bajo esta cuestión, gira la biopic Claroscuro (Shine, 1996) que aborda de manera inteligente y emotiva la vida del pianista David Helfgott (Geoffrey Rush), quien fue internado en un hospital psiquiátrico durante quince años tras un ataque después de un gran concierto. Los artistas atormentados suelen hallar en sí mismos a sus peores enemigos, sin embargo, para el prodigioso David, el mal proviene de su padre, Peter Helfgott (Mueller-Stahl), que con su apabullante sobreprotección influyó en la mente de su hijo hasta llevarlo al borde de la locura en su juventud. La genialidad de David se muestra al ingresar desquiciado a un restaurante, interpreta The Flight of the Bumblebleen de Rimsky-Korsakov dejando a los comensales con la boca abierta. En flashbacks, vemos tres etapas del protagonista: el David niño, el joven y el maduro enfrentándose a la figura autoritaria del padre, entre la cordura y la demencia que casi lo alejan de su pasión, el piano y la música. La redención llega cuando conoce a Gillian (Lynn Redgrave), con la que se casa y obtiene el aliento para retomar su carrera de concertista. Gracias a la gran interpretación de Rush, que le valió el Oscar como mejor actor, Helfgott se nos muestra como un vencedor de los claroscuros de su mente; donde sublima y desborda sus demonios a través de la música.

MSR (@mkesaucedo)

Thomas Seyr
De battre mon coeur s’est arrêté, Dir. Jacques Audiard, Francia, 2005

La vida siempre nos pone ante encrucijadas, y Thomas Seyr (Romain Duris) está frente a la más grande de su vida: continuar con el legado mafioso de su padre y ser un cruel criminal o perseguir su sueño, convertirse en un pianista. Este cuestionamiento moral sobre qué nos conforma como seres humanos, si nuestra propia naturaleza o la educación que recibimos, es el punto de partida de Jacques Audiard en la poderosa El latido de mi corazón, remake de Fingers (James Toback, 1978). Seyr se encarga de cobrar las deudas que morosos tienen con su padre, y recurre a la violencia para aterrorizarlos: como arrojar ratas en los edificios o golpear brutalmente a las personas. Este lado oscuro le molesta, pero cuando se reencuentra con el expromotor de su madre, una posibilidad de cambio se le presenta: seguir los pasos de ella como pianista. Entusiasmado, Thomas decide audicionar para ingresar en el conservatorio y toma clases con una música vietnamita (Linh-Dan Pham) mientras que sostiene una aventura con la esposa de su amigo y se enfrenta a un mafioso ruso.  La violencia externa que lo rodea es una manifestación de la lucha interna que lleva, y es que deshacerse de su padre y lo que representa no es sencillo. La confrontación se muestra en los ensayos, donde sus interpretaciones carecen de emoción debido a la coraza autoimpuesta. Al final, la voz interior vence y el pianista consigue llegar a la audición.

MSR (@mkesaucedo)

Andrew y Fletcher
Whiplash, Dir. Damien Chazelle, Estados Unidos, 2014

El equilibrio de poder, casi militar, entre el estudiante y el maestro, es el elemento clave de Whiplash. Plano a plano la película parece construirse solo con acordes, golpes de baquetas y resonar de las trompetas. Ambos, Andrew (Milles Teller), el alumno, y Fletcher (J.K. Simmons), el profesor, pasan de la admiración a la repugnancia, del respeto al odio. Una cruel lucha de poder entre el músico experimentado, temido y admirado, y su pupilo, emocionado y aterrado a la vez. Para Andrew, el éxito no es cosa de azar. Ambicioso y disciplinado, está dispuesto a dejarlo todo para poder convertirse en el mejor baterista de su generación. La búsqueda de la perfección, esa fijación de alcanzar un nivel casi inalcanzable, es algo que comparten ambos protagonistas, cada uno a su manera y por caminos distintos. Pero Andrew como Nina en Cisne Negro (2010), va acercándose a la perfección de manera obsesiva para, poco a poco, ir cayendo en la locura.

VSM (@SofiaSanmarin)

1900
The Legend Of 1900, Dir. Giuseppe Tornatore, Italia, 2014

1900 (Tim Roth) nació en un barco, y fue abandonado en el mismo. De figura delgada,  carácter afable, y aspecto triste es un virtuoso del piano que nunca ha pisado Tierra. Lo que sabe del exterior es la versión que su padre adoptivo le contó desde que tiene memoria. 1900 trabaja como pianista profesional de la embarcación, ameniza las cenas de los pasajeros en el restaurante del navío, un empleo que le permite conocer a un trompetista que se convierte en su mejor amigo, y quien narra la leyenda del músico. La película de Giuseppe Tornatore narra la vida de un hombre que nunca pudo abandonar esa embarcación, que pasaba su vida viajando de lado a lado del mundo, atravesando el océano, y cuya finalidad no era la de llegar a algún lugar. Simplemente navegar sobre el mar. Un individuo que disfrutaba tocando para los ocupantes de tercera clase sus melodías nacidas de la nada, capaz de emocionarse en un duelo de piano.

VSM (@SofiaSanmarin)

Wladyslaw Szpilman
The Pianist, Dir. Roman Polanski, Francia, Alemania, Polonia, Reino Unido, 2002

Wladyslaw Szpilman (Adrien Brody) es un reconocido pianista polaco que logra sobrevivir al holocausto. Cuando descubre que todos a los que ama han muerto se aferra a aquello que todavía conoce y que no puede dejar de hacer: tocar el piano. Durante la ocupación nazi debe ocultar su identidad, escapar. Sus delicadas manos lo delatan, para los demás no puede ser un músico. Reniega de sí mismo, sabe que es un virtuoso, y antes de la Segunda Guerra Mundial mostraba indiferencia por lo que pasaba a su alrededor hasta que la soga nazi aprieta y debe pasarse al gueto de Varsovia. Como un niño asustado se salva gracias al cuidado y la bondad de sus amigos y de personas extrañas. De entre la ciudad en ruinas, en su refugio, en un ático, atesora un piano desafinado que no se atreve a tocar. Szpilman no es un héroe, sino un testigo de lo que sucedió en ese doloroso fragmento de la historia.

VSM (@SofiaSanmarin)

Dries y The Feminists
Ex Drummer, Dir. Koen Mortier, Bélgica, 2007.

El brazo del bajista está paralizado, el guitarrista es medio sordo, y el cantante es un psicópata con problemas de dicción; aún así, este grupo de desadaptados sociales, egresados de la escuela del mal gusto, están dispuestos a ser parte de las leyendas del rock. Los tres perdedores discapacitados se presentan ante un famoso novelista, Dries, un hombre incapaz de tocar la batería, para que forme parte de la banda “The Feminists”. Por oscuras y perversas razones, éste acepta. Así comienza Ex Drummer, un alucinante y turbulento descenso a la rebeldía punk, la brutalidad y la degradación europea. ¿Podrán estas almas miserables redimirse al momento de ofrecer su concierto? Con una cámara en mano, una edición frenética, un sonido caótico y la inversión del espacio (uno de los personajes ve todo al revés, como si estuviera parado sobre su cabeza), el director belga, Koen Mortier, revela al verdadero villano de la historia: Dries. Éste es un monstruo amoral, obsesionado por manipular a sus patéticas criaturas orillándolos a un desenlace mucho más sombrío.

LFG (@luisfer_crimi)

Orlac
Orlacs Hände (Las manos de Orlac), Dir. Robert Wiene, Alemania, 1924.

Después de perder sus manos, Orlac, un exitoso pianista, se somete a una cirugía cuasi monstruosa: recibe las manos de un muerto, de un asesino recientemente ejecutado. El realizador alemán, Robert Wiene, emplea primeros planos para resaltar la importancia del cuerpo en la ejecución de la música. Primero, es una visión, por momentos fetichista, de las manos del virtuoso pianista; después, las manos del asesino son mostradas para distraer al espectador, para hacernos pensar que el origen de los malévolos deseos de Orlac provienen de la carne muerta que le fue añadida a su cuerpo, cuando en realidad, la maldad proviene de la mente enferma del pianista. El filme es un thriller psicológico con elementos de body horror sobre la confusión del yo y del otro. La precariedad psicológica de Orlac es el resultado de percibir la transformación física de su propio cuerpo. El trastorno neurológico que padece el protagonista –conocido hoy en día como “síndrome de la mano ajena”– ejerce una terrible fuerza que lo orilla a descuidar su mayor pasión: el piano.

LFG (@luisfer_crimi)

Zetterstrom
Allegro, Dir. Christoffer Boe, Dinamarca, 2005.

Zetterstrøm es un exitoso pianista danés que, para continuar el ascenso de su carrera, decide abandonar su ciudad natal, Copenhague, y olvidar al amor de su vida, la bella Andrea. Luego de 10 años de vivir en Nueva York, Zetterstrøm regresa a la capital danesa para encontrarse con “la zona”, un espacio que funciona como metáfora de la memoria del pianista; ahí se resguardan sus experiencias más felices y sus vivencias más gratas, aquellas que dejó atrás para consolidar su éxito profesional. Sin embargo, Tom, el narrador de la historia que también aparece como personaje del filme, decide arrebatarle su talento musical. Nervioso y desesperado, Zetterstrøm debe superar varios obstáculos para recuperar sus habilidades artísticas; él debe recordar a Andrea, aquella mujer que siempre lo motivó a tocar con inteligencia y pasión. Mediante el uso de una paleta de confortantes tonos cálidos, la inclusión de breves e ingeniosas secuencias de animación y el uso de piezas musicales de J.S. Bach y Franz Liszt, Allegro es una especie de sesión de psicoanálisis, cuyo propósito es revelar las acciones que el paciente realizó en el pasado para que pueda vivir en el presente.

LFG (@luisfer_crimi)

 
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