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Pelicómics 93
Publicado el 11 - Dic - 2013

 
 
Esta semana en pelicómics, presentaremos una traducción completa del artículo ficticio pseudo-documental, The Bent Bullet (la bala curva o desviada), realizado para la campaña publicitaria de X-Men: Days of Future Past. Además hablaremos sobre la escena que ligara Days y la recientemente anunciada Apocalypse. Y para finalizar ahondaremos en las diferencias entre la producción y el cómic. - ENFILME.COM

Por Alberto Sándel (@albertosandel)

Esta semana en pelicómics, presentaremos una traducción completa del artículo ficticio pseudo-documental, The Bent Bullet (la bala curva o desviada), realizado para la campaña publicitaria de X-Men: Days of Future Past. Además hablaremos sobre la escena que ligara Days y la recientemente anunciada Apocalypse. Y para finalizar ahondaremos en las diferencias entre la producción y el cómic. 

The Bent Bullet


En este artículo se mezclan los datos históricos alrededor del homicidio del presidente John F. Kennedy, acontecido el 22 de noviembre de 1963, junto con la trama del Uncanny X-Men #141 y #142, también conocido como Days of Future Past. Aunque en su tinte “objetivo” para abordar el tema mutante, la mezcla entre ficción y realidad permite que las diversas teorías conspiracioncitas alrededor de este histórico magnicidio, logren amalgamar los elementos necesarios para que el universo de los indeseados mutantes, se incorpore en esta historia tantas veces contada. Gracias al artículo también se nos develan algunos detalles de la trama de la cinta, pero eso lo revisaremos más adelante en esta entrega.  

La Bala Curva

Por: Harper Simmons

No son crueles los ojos del asesino de John F. Kennedy. Esta es una revelación peculiar, quizá tranquila, que hice aquí en su compañía. El asesino reside en una instalación correccional federal –su localización clasificada se encuentra a por lo menos una milla bajo tierra, y probablemente, a millas y millas de cualquier lugar importante. El complejo está construido con placas de hormigón y de materiales transparentes, altamente secretos y perdurables, los cuales no tienen nombre. En caso de un holocausto nuclear, ha dicho un constructor del gobierno, sólo dos cosas sobrevivirían: “las cucarachas y ese tipo”.

 Fue llamado “El hombre más peligroso del mundo” por el presidente Lyndon Johnson, hace cinco décadas.

Sus ojos son azules. Sus facciones son finas, profundamente delineadas y alargadas por un ceño natural. Todavía luce más joven que muchos hombres de su edad. Él dice tener 80 años.

De acuerdo a los oficiales de la correccional, el asesino de Kennedy, es un voraz lector. Y así lo parece. Más de una docena de libros acondicionan la celda espartana del prisionero. La mayoría son libros sobre temáticas sociales, por ejemplo, el recién publicado District X de Trish Tilby. Pero también hay algunas novelas, incluida una copia desgastada de The Once and Future King de T. H. White.

No encontrarás una Tablet o un e-reader, por supuesto. Nada con circuitos ni con metal, en un radio de media milla de distancia de aquí.

Más de mil libros –y varios cientos de ensayos– se han escrito sobre el 22 de noviembre de 1963, día en que fue asesinado el presidente Kennedy. Se han investigado las vidas de personas como Lee Harvey Oswald y Jack Ruby. Muchos han criticado las conclusiones a las que llegó la Comisión Warren, el grupo designado por el presidente Johnson para investigar el asesinato de Kennedy.

Estas críticas insisten que el reporte final de la Comisión Warren fue apresurado, trabajado inadecuadamente. Esto ha alimentado numerosas teorías de conspiración, sobre los lamentables hechos de aquel día en Dallas. Y muchos insisten que este hombre –el hombre recluido por matar al presidente hace cincuenta años– es inocente.

Erik Lehnsherr. El hombre que se llama a sí mismo Magneto.

Antes del Gen X

Para entender los motivos de Lehnsherr –o, más bien, lo motivos que el Reporte Warren le adjudicó– primero debemos entender la era en que ocurrió el asesinato de Kennedy.

Cuando Kennedy asumió el control de su oficina en 1961, el movimiento de los derechos civiles había capturado la atención nacional y contaba con aliados políticos… además de poderosos enemigos, especialmente en el sur. El Gen X y los mutantes realmente no eran parte de la conciencia pública, no obstante pronto lo serían, en gran medida debido a las actividades de Lehnsherr.

El mundo llevaba 15 años dentro de La Guerra Fría. Las tensiones entre Estados Unidos y la Unión Soviética habían alcanzado su punto más álgido. En octubre de 1962, La Crisis de los Misiles Cubanos se estaba desarrollando, colocando al mundo frente a una inminente guerra nuclear. El año pasado la CIA y la Homeland Mutant Response Division dieron a conocer documentos que antes habían sido de carácter clasificado, estos indicaban que la crisis fue de hecho orquestada por un mutante de formación Nazi llamado Sebastian Shaw. Su meta era erradicar al homo sapiens del mundo entero.

También se desclasificó la revelación de que La Crisis de los Misiles Cubanos fue frustrada por un equipo clandestino de la CIA llamado “División X”. La División X estuvo conformada por un numeroso grupo de mutantes liderados por Charles Xavier. Lehnsherr también era un miembro. Su dominio sobre el magnetismo demostró ser invaluable durante la operación.

Después de la confrontación, Lehnsherr abandonó al equipo inmediatamente. Él y otros miembros de la División X fundaron la Hermandad de Mutantes, una organización que el FBI rápidamente clasificó como “un grupo terrorista pro-mutante”. La División X se disolvió días más tarde. Toda la evidencia de su existencia fue sellada por la CIA.

Mientras la resolución de la crisis fue ampliamente considerada como una victoria para la administración de Kennedy, ésta no sería la última crisis bajo su cargo. A principios de 1963, se arremolinaban rumores alrededor de los testigos del evento de la confrontación, tanto los testigos estadounidenses como los soviéticos –sobre todo los que eran oficiales navales– tuvieron una experiencia compartida con otro personal militar, civiles e incluso los aparatos de telecomunicación.

“Era una época diferente” explica Corey Morrison, un veterano del personal de radio “Aterrador”. Morrison fue un invitado del programa sobre conspiraciones What If…? [¿Qué tal si sí…?] en 1977. “En aquel entonces, si tú hablabas de personas con súper poderes, era como si estuvieras hablando sobre pequeños hombres verdes de la luna. Nadie te creería”.

Pero algunos ciudadanos lo creyeron en 1963, y aprovecharon el miedo y la incertidumbre para hacer avanzar sus propósitos. Uno de estos provocadores vivía en Dallas.

Edwin Partridge era un ex Mayor General de la armada  de los Estados Unidos, que tenía estrechas relaciones con grupos radicales de derecha. Era un fuerte detractor de Kennedy, un anticomunista y un acérrimo segregacionista.

A pesar de que había abandonado la armada en 1961, mantuvo fuertes vínculos con los militares. De acuerdo a la investigación de 1963 del grupo especial de la CIA Proyecto: WideAwake (despertar), Partridge pudo obtener “evidencia concreta” por sus contactos, que confirmaba el encubrimiento mutante en la Crisis de los Misiles Cubanos. Este material probablemente contenía fotos amateur y material filmado en 8mm desde la cubierta del USS Fiske.

Partridge pronto habló de los mutantes en su discurso de Dallas. “Convocó a una protesta nacional en contra de esta conspiración interna,” Partridge proclamó durante un mitin en enero de 1963 “somos una nación en gran peligro, acosados por calamidades de todas partes. Comunismo. Nuestro anticristo, Suprema Corte anti-plegarias. Otros. Y ahora, he escuchado rumores sobre una nueva amenaza: abominaciones entre nosotros, mucho más peligrosos que cualquier arma nuclear”.

Estos materiales y comentarios volvieron al General Partridge objetivo de asesinato. De acuerdo a la Comisión Warren, Lehnsherr reclutó al disidente político Lee Harvey Oswald en febrero del 1963 para matar a Partridge. Oswald era un ex marine convertido en marxista. A los 24 años había desertado e ido a la Unión Soviética en 1959, pero regreso a los Estados Unidos pocos años más tarde.

El 10 de abril, mientras Partridge trabajaba en su escritorio del comedor, Oswald le apuntaba con su rifle, −un Carcano modelo 91/38 que ordenó por correo de un catálogo− desde una posición de tiro menor a 100 pies de distancia. Partridge murió instantáneamente por un disparo en la cabeza.

La muerte de Partridge indignó a sus partidarios. Lo que contribuyó a que Christopher S. Byrne, un reportero de nota roja retirado del Dallas Herald, llamara a esto como una “tormenta perfecta de sentimientos anti-Kennedy e involuntariamente anti-mutantes” lo que saturó a Dallas durante ese verano.

En efecto, los historiadores mutantes ahora llaman a 1963 “el Verano del odio” de América. Muchos mutantes alrededor del país fueron asesinados, incluyendo a dos miembros de la Hermandad de Mutantes de Lehnsherr. Azazel y Tempest fueron asesinados por los elementos del Proyecto: WideAwake en julio. Los registros indican que el dúo de mutantes emboscó a los operativos.

En ese momento Kennedy, su esposa Jackie y el Vicepresidente Lyndon Johnson aterrizaban en Dallas el 22 de Noviembre, organizaciones radicales, tales como la de más reciente formación Friends of Humanity [Amigos de la humanidad], estaban publicando folletos y periódicos que acusaban a Kennedy de traición.

Un folleto enunciaba,  Kennedy  “dice fantásticas MENTIRAS a los americanos, especialmente con respecto a los IMPÍOS HORRORES GENÉTICOS que se están INFILTRADO en nuestras ciudades”.

Según se informa, Kennedy vio estos materiales y le comentó a su esposa, “estamos ahora en un país realmente de locos.”

Los mensajes eran extravagantes, pero imposibles de ignorar. Los analistas políticos de entonces estuvieron de acuerdo con que el próximo movimiento de la administración de Kennedy debía ser hacer una declaración al respecto de estos rumores relacionados con la genética. En efecto,  el discurso del 22 de noviembre habría planteado estos hechos, sin embargo de una manera discreta. Nunca fue dado a conocer.

 

Muchas preguntas, ninguna respuesta

Aquí, En el presente, en la prisión plástica a un cuarto de milla bajo tierra, Lehnsherr rehúsa divulgar cualquier detalle acerca de los días que condujeron al  asesinato de Kennedy. En efecto, rehúsa decir algo de cualquier cosa. 

Es natural. Lehnsherr rara vez habla con sus captores. Pero cuando lo hace, ellos escuchan. Hace 25 años, él le dijo a un oficial de la correccional que visitara la enfermaría.

“Te está matando” Lehnsherr le dijo. “Prácticamente puedo olerlo.”

Al día siguiente, el oficial fue diagnosticado con hemocromatosis. Demasiado hierro en la sangre. Fue reasignado.

Lehnsherr ignora todas las preguntas que le hago ahora en el presente. ¿Son verdad los reportes de 1963 del Proyecto: WideAwake? (Éste fue el grupo de la CIA creado por Kennedy días después del asesinato del General Partridge para investigar otros casos relacionados al Gen X). ¿Pudo viajar Lehnsherr a Dallas para reclutar a Oswald? ¿Partridge fue asesinado porque sabía demasiado sobre los  mutantes del Gen X?

El rostro de Lehnsherr es inescrutable.

 

¿Oswald fue reclutado por sus inclinaciones marxistas? En 1963, Oswald creó un concepto para su propio gobierno. Él decía que su “Sistema Atheian” podría abolir la discriminación y segregación institucionalizada. ¿Podría Oswald simpatizar ideológicamente con los mutantes? ¿Lehnsherr podría haberlo convencido de encontrar un enemigo común en Partridge?

Lehnsherr pestañea. No dice nada. Pero sus ojos brillan por un momento. Quizá es curiosidad, quizá se divierte o quizá recuerda días oscuros de hace cincuenta años.

 

Noviembre 22, 1963

El itinerario de Kennedy en Dallas era relativamente sencillo: daría un discurso durante el almuerzo en el centro de negocios de la ciudad, para después ir a Austin. El gobernador de Texas, John Connally, y su esposa Nelly, se reunieron con los Kennedy en el aeropuerto Love Field, alrededor de las 11:40 a.m. Nellie Connaly recibió un ramo de rosas amarillas. Jackie Kennedy uno de rosas rojas.

La caravana del presidente salió desde el centro de la ciudad. Los Connally se sentaron en la mitad de la limosina “SS-100-X” Lincoln. Los Kennedy se sentaron en la parte trasera. Cerca de 200 mil habitantes de Dallas salieron para animar a la caravana.

De acuerdo a la Comisión Warren, cuando la caravana se dirigía hacia la Plaza Dealey (a cinco minutos del centro de negocios), Lee Harvey Oswald estaba solo en el sexto piso del Depósito de libros escolares de Texas. Trabajó en ello alrededor de cinco semanas.

Oswald estaba ahí por órdenes de Lehnsherr, concluyó después la Comisión Warren.

Justo a las 12:30 p.m., la caravana de Kennedy pasó frente al depósito de libros. En su entorno, las ovaciones sonaban más fuerte que nunca. Nellie Connally miró hacia atrás. “Señor Presidente, usted no podría decir que Dallas no lo ama”, dijo ella.

Lo que vino después ocurrió en menos de tres minutos.

Oswald disparó, pero falló. Volvió a disparar. De acuerdo a la ya famosa teoría de la Comisión Warren “Bala curva”, este tiro pasó a través de Kennedy y Connally, dejándolos gravemente heridos a ambos. Nellie Connally colocó a su esposo herido sobre su regazo. 

La tercera bala hirió a Kennedy en la cabeza. El mundo al interior del auto se tornó rojo. Un momento después, Jackie se levantó frenética, buscando algo en la cajuela de la limosina. Un agente del Servicio Secreto diría después, que probablemente estaba buscando un pedazo de la cabeza de su marido.

“¡Jack! ¡Jack!” ella gritaba. “¡Mataron a mi esposo! ¡Tengo su cerebro en mis manos!”.

La limo se dirigió al Hospital Memorial Parkland. “Flotábamos en rosas rojas y amarillas y en sangre,” Nellie Connally recordaría después. ”Era un mar de horrores”.

 

Lehnsherr en el montículo de hierba

Ese día, el empleado del tren Gavin Lindhardt, desde su ubicación cercana en una torre de dos pisos, pudo ver claramente un montículo de hierba de la Plaza Dealey –un área elevada cerca del lugar del asesinato. Lindhardt reconoció a un hombre que coincidía con la descripción de Lehnsherr caminando hacía el montículo, poco antes de los disparos.

La presencia de Lehnsherr sería confirmada más tarde con una fotografía tomada por una residente de Dallas, Marie Ellen Dodge. Dodge, tenía entonces 12 años, estaba cerca del montículo junto a sus padres. Los Dodges y otras familias –Bill y Gayle Oldman, y sus dos hijos– fueron los testigos civiles más cercanos al asesinato de Kennedy.  

Cuando se acercaba la limo del presidente, Dodge tomó fotos con su Kodak Instamatic 100. Pero Dodge no estaba tomando fotos del presidente. Ella fotografió “al extraño, hombre bizco” mirando algo a espaldas del presidente, en el depósito de libros. 

“Podías sentir su mirada posándose en ti” Dodge, ahora de 62 años, recuerda. ”No estaba enojado, pero él era demasiado evidente. Su propósito. Y entonces lo vi… Bueno, vi lo que vi. Por largo tiempo nadie me creyó.”

De acuerdo a la Comisión Warren, no hubo un segundo tirador en el montículo de hierba, como creen algunos teóricos de la conspiración. Sólo estaba Lehnsherr, intentado curvar la trayectoria de la bala.

 

La bala curva

La famosa teoría de la Comisión Warren “bala curva”, y lo plausible que puede ser en relación a los poderes mutantes de Lehnsherr de control sobre el metal, fueron concebidos después en esta investigación. La inusual teoría –de que Lehnsherr controlaba la trayectoria de la segunda bala de Oswald (incluso la tercera),  para asegurarse que ésta golpeara al presidente–   no había sido tomado en cuenta hasta que la CIA finalmente “cooperó por completo” con los investigadores en enero de 1964.

Hasta ese momento, la CIA proporcionó información que “necesitaban conocer”, que frustraba a los investigadores. Esto cambió cuando el director de la CIA, John McComb vio la foto tomada por Dodge de Lehnsherr. Aprobó que la agencia  diera a conocer la identidad de Lehnsherr, que había sido suprimida después de la disolución de la División X.

Mientras, nadie comprende plenamente la extensión de los poderes de Lehnsherr, casi todos los expertos en mutantes coinciden que la teoría de la “bala curva” es posible.

De acuerdo a la Comisión Warren, la segunda bala disparada por el rifle de Oswald atravesó los cuerpos de Kennedy y Connally en una trayectoria improbable. 

Los investigadores señalaron que la bala de 1.2 pulgadas entró por la espalda de Kennedy, saliendo por su garganta, deslizándose a través del cuello de su camisa y el nudo de su corbata Christian Dior. Así entró por la espalda de Connally, cerca de su axila derecha. Desgarró el cuerpo del gobernador, destruyendo una de sus costillas y salió por debajo de su pezón derecho. Luego chocó contra su muñeca derecha y le atravesó el muslo izquierdo.

Si Lehnsherr no hubiera estado presente durante el asesinato, la trayectoria de la bala podría haber sido distinta. Pero estuvo ahí, concentrando sus poderes en dirección al depósito de libros –y por lo tanto, en la bala.

Esto fue lo que alegaba haber visto Dodge, hace cincuenta años.

“Tenía su mano alzada,” recuerda. “Escuché un segundo tiro, y entonces vi la bala. Vi una bala real. Fue por cuestión de un segundo, flotaba en el aire, y entonces recuperó su velocidad en dirección a la limosina.” 

Más tarde la Comisión Warren teorizaría que Oswald había perdido al presidente desde el primer tiro, Lehsherr “obviamente detuvo, la dirección” del vector de la segunda bala mientras volaba, asegurándose de que golpeara al presidente.

Kelly Seagle es profesora de física en la Universidad de Stanford. También es una mutante altamente afectada por el Gen X. Bajo la ley actual, Seagle debe portar un collar inhibidor cuando está en lugares aprobados fuera de su campo de internamiento, como la universidad.

“Lo poco que sabemos sobre los poderes de Magneto no confirma que él tenga un control fino sobre pequeños proyectiles balísticos, pero es posible”. Explica ella. “Sin embargo, esto no quiere decir que sería fácil. Sería algo como atrapar una mosca con palillos –excepto porque la mosca viaja a 1700 pies por segundo”.

El reporte de la Comisión Warren también sugería que el tipo de heridas hechas por la segunda bala eran serías pero no letales, Lehnsherr pudo haber controlado el tercer disparo de Oswald, que mató instantáneamente a Kennedy.

Seagle admite que esto es posible.

"Pero si Magneto deseaba matar al presidente, ¿por qué no, simplemente, destruyó el carro con su mente?" Pregunta ella. "¿Por qué no hizo caer un avión con él adentro, o hizo volar hacia él una pistola de algún agente del Servicio Secreto? ¿Por qué lo hizo a simple vista?"

 

El vuelo del presidente, y Oswald

Aproximadamente, ocho minutos después de que Oswald disparara el tercer tiro, Kennedy llegó al Hospital Parkland Memorial, y fue dirigido a la sala de trauma número uno. Pero era demasiado tarde. Kennedy estaba moribundo –al borde de la muerte– mucho antes de llegar a Parkland.

Fue declarado muerto a la 1 p.m. Anunciado oficialmente por el secretario de prensa de la Casa Blanca, Malcolm Kilduff, a la 1:33 p.m.

Por ese momento, el hospital de Parkland estaba sobre saturado de llamadas telefónicas. Algunas de legítimos aliados políticos, pero cientos de ellas eran de aduladores. De acuerdo a los registros telefónicos, una mujer de Toledo, que se llamaba a sí misma "The Underground"  (La subterránea), declaró tener poderes místicos para resucitar al presidente. Otro, un chico, llamó tres veces, cada vez preguntó por su padre: "Mi papá... El presidente Kennedy", dijo, entonces aguantó la risa y colgó.

Otra llamada, en un principio tomada como una broma, fue igualmente escalofriante: "No pueden evitar la evolución natural de las especies", dijo una voz masculina al operador. "Ninguna ley aprobada, ni ninguna fuerza, podrá detener la perfecta e inmisericorde mano de la Madre Naturaleza."

La voz sería más tarde identificada como la de Lehnsherr.

Mientras esto sucedía, Lee Harvey Oswald huía de la ciudad. Oswald logró salir exitosamente del depósito de libros y tomó un autobús hacia su casa. Al tiempo que él arribaba, Kennedy era declarado muerto. Momentos más tarde, abandonaba su hogar.

Alrededor de la 1:15 p.m., mientras Kliduff se preparaba para anunciar la muerte de Kennedy a la prensa, testigos presenciales declararon que Oswald iba a pie, cerca de la calle East 10th y la avenida North Patton, cuando un oficial de policía de Dallas lo interrogó. Oswald disparó al policía tres veces en el pecho, y una vez más en la sien derecha.

No mucho más tarde, entró en el cine Texas on West Jefferson Boulevard, dijeron los testigos. Minutos después, cuando proyectaban War Is Hell, entró la policía en la sala. Oswald estaba desarmado. No se resistió al arresto y parecía confundido con lo que estaba pasando.

"No sé por qué  me tratan así", dijo Oswald, de acuerdo a un policía que estuvo en la escena. "¡Yo no maté a nadie! ¿De qué se trata todo esto?"

Esa noche Oswald fue acusado de matar al oficial J.D. Tippit y al presidente Kennedy.

El paradero de Lehnsherr durante estos hechos es todavía desconocido.

 

Evidencia circunstancial, tratos y paranoia

No mucho después de su llegada a la comisaría central de Dallas, Oswald fue interrogado por reporteros. "Yo no le disparé a nadie" les dijo. "Me arrestaron porque viví en la Unión Soviética. Sólo soy un chivo expiatorio."

Oswald confesó el homicidio del General Edwin Partridge (lo cual sorprendió a la policía), pero negó repetidamente haber matado a Kennedy o a Tippit. También negó tener un rifle, y afirmó que las fotografías de él sosteniendo un rifle Carcano y un revólver eran falsas.

Durante los siguientes dos días, Oswald fue interrogado en múltiples ocasiones por agentes gubernamentales, incluida la CIA, Servicio Secreto y oficiales que más tarde conformarían la Federal Council on Mutant Activities [Consejo Federal de Actividades Mutantes] (Los resultados obtenidos por la FCMA en 1974, proporcionarían motivos para crear la Homeland Mutant Response Division, dos años después).

"Si quieren juzgarme por matar (al General Partridge), seré juzgado por eso," Oswald les dijo. "Eso sería como atrapar a Hitler en el momento oportuno. Pero yo no le disparé ni a Kennedy ni a Tipping. De tal forma, que a quien vieron los testigos no era yo. Tal vez era una clase de doble".

La teoría  de un "doble de Oswald" es muy popular. De acuerdo a los entusiastas de la conspiración, Oswald fue visto en varias localidades de Dallas al mismo tiempo durante noviembre de 1963. La esposa de Oswald, Marina, más tarde dijo a los investigadores que su esposo se comportaba "como una persona diferente" en las semanas anteriores a la visita de Kennedy.

La policía de Dallas se adelantó con los cargos de Oswald, a pesar de tener sólo evidencia circunstancial.

Una huella parcial de la palma de Oswald fue encontrada en el cañón del rifle del depósito de libros... pero esto no prueba que él jalara el gatillo. Muchas fibras halladas en el rifle eran similares a las halladas en la camisa de Oswald... pero otra vez, esto no probaba que él fuera el tirador. Incluso las balas que mataron a Kennedy después de ser comparadas con las del rifle tampoco podían probar que Oswald fuera él asesino.

Y mientras los testigos colocaban a Oswald en la escena de homicidio del oficial Tibbit, las balas no pudieron ser confirmadas como provenientes del revólver propiedad de Oswald. De acuerdo al registro forense, las balas estaban “demasiado severamente dañadas” para llegar a un análisis concluyente.

“No estoy inconforme. Nada me irrita respecto al presidente”, dijo Oswald durante un interrogatorio en la mañana del domingo 24 de noviembre. “No tengo nada más que decirle a usted –o a cualquier otra persona”.

Oswald estaba más en lo correcto de lo que imaginaba. Veinte minutos después, a las 11:21 a.m.,  recibió un tiro durante una transferencia de cárcel, bajo protección policíaca. Murió en la sala de operación número cinco del Hospital Parkland Memorial, menos de dos horas después, a menos de 200 pies de donde había muerto Kennedy dos días antes.

Jack Ruby fue el tirador. Ruby era el propietario de un club nocturno de Dallas conocido como el Club Carousel. Asumió toda la responsabilidad del asesinato. Dijo a un agente del Servicio Secreto que había matado a Oswald para evitarle “a la señora Kennedy el dolor de pasar por un juicio, especialmente por ese hijo de puta”.      

Ruby, más tarde, se retractaría de esta confesión, alegando que no podía recordar su paradero el día del asesinato de Kennedy, o los días previos a la muerte de Oswald, o incluso varios días después. “Todos pierden el tiempo”, declaró. “No sé cómo llegué a aquí (bajo custodia de la policía).”

El 11 de diciembre, el presidente de la Comisión Warren, magistrado de la Suprema Corte de Justicia, Earl Warren y un miembro del comité, Gerald R. Ford, tuvieron una reunión personal con Ruby. Ford, ya como presidente de los Estados Unidos, recordaría más tarde:

“Ruby nos contó, él dijo, ‘la enfermera que trabajaba aquí, me inyectó algo para la fiebre’. Una vacuna para el resfriado, es lo que él intentaba decir. Pero Ruby dijo que eso eran células cancerosas. Earl le espetó, ‘Señor Ruby, no creerá realmente en esa mierda’. Ruby le respondió, ‘¡estoy jodidamente seguro de eso!’”.

El testimonio de Ruby no fue admitido por la Comisión Warren. Su juicio se adelantó. El 20 de enero del 1964, Ruby fue hallado culpable de homicidio culposo, y fue sentenciado a muerte.

Dos días después fue admitido en hospital de Parkland, después de ser diagnosticado con neumonía,  en el ala médica de la prisión. Los doctores de Parkland descubrieron cáncer que se había extendido en el hígado, los pulmones y el cerebro de Ruby.

Dos días después de eso, Ruby murió por una embolia pulmonar asociada con el cáncer de pulmón. Murió en la sala de operación número cinco –la sala donde muriera Oswald, tan sólo dos meses atrás.

 

El juicio de Magneto

Dos hechos clave provocaron una rápida conclusión en la investigación de la Comisión Warren y la aprensión de Erik Lehnsherr en febrero de 1964. El primero, fue la muerte de Ruby.

“Estábamos profundamente consternados por lo que le ocurrió,” dijo Ford en una entrevista de 1983. “Estábamos seguros de que el hombre detrás del asesinato (Oswald) estaba bajo tierra. El cáncer podría haber sido una coincidencia, pero nos obligó a reevaluar la situación”. 

El segundo hecho fue la “completa cooperación” de la CIA en la identificación positiva de Lehnsherr, usando la fotografía tomada por Marie Ellen Dodge. Hasta entonces, “la agencia declaró que ciertas operaciones estaban en riesgo de ser expuestas,” escribió después Ford. “Esto, claramente, incluía a la División X”.

La Comisión Warren estaba bajo presión para entregar un “reporte definitivo” y “si era posible, una conclusión esperanzadora para la desgarradora historia” de los eventos acontecidos el 22 de noviembre, anunció el New York Times.

Los críticos de la Comisión Warren creen que Erik Lehnsherr representó para los investigadores, esta “conclusión esperanzadora”. De acuerdo a reportes obtenidos a través de la Ley de libertad de acceso a la información, la CIA ordenó en secreto a los agentes del poyecto WideAwake, localizar y capturar a Lehnsherr, no después de las declaraciones de la Comisión Warren, pero cerca de dos semanas antes de esto.

Por este tiempo, estaba claro que el reporte de la Comisión expondría a los mutantes del Gen X y maldeciría rotundamente a Lehnsherr. Citaba evidencia como la foto del montículo de hierba, tomada por Dodge, su testimonio, los datos balísticos de la “bala curva”, el reclutamiento de Oswald y el asesinato del General Edwin Partridge (y la presunta reactivación por parte de Lehnsherr, para asesinar a Kennedy), la dramática llamada hecha al hospital de Parkland, la misteriosa muerte de Jack Ruby y otros eventos –algunos relevantes, otros no.

Los operativos del proyecto WideAwake no pudieron encontrar a Lehnsherr. El 4 de febrero, lo hallaron, en la zona rural de Nueva York. Lehnsherr se entregó.

La página 688 del reporte de la Comisión Warren, se dio a conocer a la mañana siguiente. Por la tarde, el presidente Johnson señaló en una reunión a puerta cerrada con la comisión que “el hombre más peligroso del mundo” –Lehnsherr, el principal sospechoso en el asesinato de Kennedy— había sido capturado y sería juzgado inmediatamente por este crimen.   

El juicio empezó la semana siguiente. El procedimiento estuvo cerrado al público.

De acuerdo a los registros desclasificados de la corte, Lehnsherr ofreció poco en su defensa, especialmente comparado con el ataque de la fiscalía. Las palabras de apertura de Brian M. Wein eran, sin duda, más efectivas para causar miedo e incertidumbre en las mentes del jurado, que lo que lograrían miles de discursos del General Edwin Partridge:

“Nos hemos reunido aquí para hacer algo más que buscar justicia por un crimen”, dijo Wein. “Estamos aquí para presentar un tema de importancia crítica para la nación: la aparición del homo superior. Mutantes. Carne de nuestra carne, sangre de nuestra sangre, sin embargo poseen poderes y habilidades que los colocan aparte del resto –son algo superior, algunos podrían decir– de la humanidad. Me preguntó, en un mundo con seres como este ‘Magneto’, hay algún lugar para los hombres y mujeres ordinarios.”

Thomas Jarvis, el defensor público de Lehnsherr, diría más tarde, “Eso era un circo. Da lo mismo, ‘un proceso oportuno’. La nación estaba fuera de sí y querían sangre. El chico nunca tuvo oportunidad”.

Mientras en el estrado, Lehnsherr admitió haber estado en el montículo de pasto de Dealey Plaza el 22 de noviembre. Pero no estaba allí para ayudar con el asesinato de Kennedy, dijo. Estaba ahí para impedirlo.

Oswald no era el asesino de Kennedy, dijo Lehnsherr a la corte. El verdadero asesino seguía en libertad, y “probablemente nunca sería capturado”. Lehnsherr se rehusó a decir más acerca del asunto bajo interrogatorio.

Sin embargo, el fiscal Wein exigió que Lehnsherr demostrara sus poderes mutantes frente a la corte. “Si realmente quiere que la gente crea que usted puede alterar el curso de una bala para salvar al presidente,” dijo Wein, “respalde sus palabras. Pruébelo.”

Entonces Wein presentó una barra de acero para Lehnsherr. Para la sorpresa de la audiencia, Lehnsherr la retorció fácilmente usando su mente. De acuerdo a la transcripción de la corte, pasaron cerca de cinco minutos antes de que el tribunal volviera al orden.

“No tardó en filtrarse la noticia”, explica Fabienne Austen, autora de X-Factor: Cómo los mutantes dieron forma a nuestras vidas y leyes. “Este momento, más que cualquier otro, puso a la defensiva a la nación en contra del Gen X y los mutantes. En este punto (Lehnsherr) es, haciendo esta cosa increíble la persona que todos deseamos ser. Pero como no podemos ser cómo él, empezamos a temer.”

Lehnsherr dio su argumento de cierre. Insistió que él no era culpable, y remarcó que no había evidencia física que lo vinculara con el asesinato.

“Yo no le disparé a su presidente,” le dijo al jurado. “Pero yo sé quién lo hizo, y ustedes nunca la encontrarán.  Ella tiene una forma de ocultarse a plena vista”.

Erik Lehnsherr fue hallado culpable por homicidio en primer grado y por conspiración para matar al presidente de los Estados Unidos. Fue sentenciado a dos cadenas perpetuas en una prisión federal, sin posibilidad a libertad condicional.

El hombre más peligroso del mundo no tardaría en demostrar lo difícil que sería mantenerlo encarcelado. Durante la década de los sesenta, según los informes, destruyó por lo menos tres de sus celdas. En 1971, las industrias Trask fueron comisionadas para diseñar y construir una celda única hecha con polímeros de grado industrial y concreto que pudiera contener de manera efectiva a Lehnsherr. La compañía ha mantenido y mejorado la famosa prisión plástica de Lehnsherr desde entonces.

 

Las últimas palabras de Magneto

La famosa prisión de plástico. Sí.

El día de hoy, el octogenario asesino de Kennedy mira fijamente a través de la pared transparente de plástico. El tiempo se agota –los visitantes sólo tienen permitidos veinte minutos con él– y todavía tengo muchas preguntas que hacerle.  

La gente quiere creer en el reporte de la Comisión Warren, porque creer en el reporte de la Comisión Warren es fácil. Es seguro. Pero todavía hay demasiados cabos sueltos… demasiados para contarlos.

Comienza la última ronda de preguntas, ahora estoy desesperado:

¿Quién manipuló a Oswald? Si no fue Lehnsherr, entonces ¿qué hombre lo colocó en el depósito de libros? ¿Por qué Lehnsherr habría querido matar al presidente en primer lugar? ¿Sería acaso porque Kennedy creó el proyecto WideAwake, la fuerza especial de la CIA que a principios de año había matado a los miembros de “La hermandad de mutantes”, Azazel y Tempest?

Quizá la mención a sus, hace tiempo muertos, viejos camaradas lo que precipita el repentito movimiento…o quizá es algo más… pero Lehnsherr se inclina hacia adelante. Sus facciones están demasiado cerca del muro de plástico, el vaho de su respiración se condensa sobre su superficie. Abre la boca, y –por primera vez en cincuenta años– habla con un reportero.

“¿Quién dijo que Oswald estuviera en el almacén?” dice. Su voz es baja. Acento alemán. Matizado. Suena como un caramelo.  

“¿Y quién dijo que el asesino fuera un hombre? ¿Y quién dijo que yo quisiera muerto a Kennedy porque mis hermanos y hermanas fueron asesinados?”

Se burla.

“Humanos,” dice, enfadado.

Y así, Lehnsherr se gira. La entrevista se acabó.

La búsqueda del verdadero asesino de Kennedy, sin embargo, nunca podrá ser.

 

Las últimas palabras de Kennedy

Antes de su muerte, los expertos en política insistían que los rumores relacionados a la genética, dispersos a nivel nacional, deberían ser tratados por Kennedy. El discurso que el presidente planeaba entregar el 22 de noviembre, justo lo haría. Un extracto:

“Mis amigos y conciudadanos,” él habría dicho, “América es hoy mucho más fuerte de lo que alguna vez haya sido. Nuestros adversarios no han abandonado sus ambiciones. Nuestros peligros no han disminuido. Nuestra vigilancia no puede relajarse. Pero ahora tenemos la fuerza para hacer cualquier cosa necesaria para preservar a todos nuestros ciudadanos. Una ciudadanía en constante cambio, moldeando el paisaje único de la América del mañana. Ahora nosotros podemos elegir aceptar este cambio y así hacernos más fuertes. O podemos elegir ser estrangulados por el miedo a lo desconocido. Les pido que seamos dignos de nuestro poder y de nuestra responsabilidad. Así nosotros aceptaremos orgullosamente estas diferencias, que pueden ser de raza, credo o de antecedentes genéticos, para que podamos lograr en nuestra época –y por todos los tiempos– la antigua visión de ‘paz en la tierra y buena voluntad para los hombres’ para todos los hombre, y todas las mujeres y todos nuestras magnificas y únicas habilidades.”  

Apocalypse en Days of Future Past

En la semana cuando se confirmó que Bryan Singer también dirigiría Apocalypse, también se reveló un detalle crucial, que si no leyeron la nota, es mejor que dejen de leer en este instante, ya que lo que viene a continuación es realmente un gran spoiler. ALERTA SPOILER. Aquí la descripción de la escena post créditos en Days of Future Past,  según los chicos de FirstShowing:   

(La escena post-créditos de Days of Future Past) regresa al pasado, para mostrar a un joven Erik Lehnsherr (Michael Fassbender) cenando en una casa destartalada en medio del desierto, claramente como prófugo. Sale de la casa y mientras intenta obtener algo de agua, el joven Magneto ve algo cayendo del cielo nocturno, cerca de donde él se encuentra. Mientras inspecciona la zona del impacto, se encuentra con lo que se describe como una "forma extraña” que es “imponente, aterradora, con una cara de metal retorcido y agujeros oscuros por ojos”.  Es Apocalypse, quien le dice: “He cruzado ríos de tiempo para encontrarte”. Magneto le pregunta: “¿Quién eres?"

El “alien” le responde: "Yo soy tu futuro”. De pronto, Apocalypse se fusiona con Magneto, quién grita y lanza una increíble cantidad de energía y ondas de choque a su alrededor. La explosión eleva los niveles de energía de todo lo que le rodea en un radio de millas. Cuando Magneto mira lo que ha hecho, comprende el gran poder que ahora tiene y una sonrisa malévola comienza a formarse en su rostro antes del corte.

X-Men Apocalypse  se estrenará el 26 de mayo del 2016, mira aquí nuestra nota completa.

 

Entre el cómic y la cinta de Days of Future Past

Trailer X-Men: Days of Future Past (2014)

¿A qué nos enfrentamos? En primer lugar debemos recapitular los aspectos importantes de la trama, en un principio el regresar al pasado corrompido para sanar un futuro enfermo, el importante peso de la política, la intolerancia hacia lo diferente como algo que puede volverse contraproducente e incluso en contra de quienes lo alimentan, el miedo a los campos de concentración y la pérdida de la libertad.

La trama es sencilla, el homicidio de un importante político desencadena un serie de actos de represión contra los mutantes que los lleva a ser recluidos en campos de concentración, mientras el control del país en manos de los Sentinels. Un viajero en el tiempo debe evitar que este suceso “destruya” el futuro.   

La primera diferencia, que a mi parecer no es esencial e incluso funciona mejor de acuerdo a cómo se ha manejado la franquicia, es que no es Katherine-Kitty Pryde la que viaja en el tiempo, como ocurría en el original, más bien lo hace Wolverine, personaje que poco a poco se ha logrado posicionar, incluso con su propia franquicia, tanto (de esto hace mucho ya) en el mundo del cómic, como cinematográficamente. En la versión animada de los noventa era Bishop quien regresaba en el tiempo (y se mantenía aquella escalofriante visión del esqueleto de adamantium, cuando Wolverine es asesinado). Al ser Wolverine (Hugh Jackman) un personaje con mayor peso, y también más emblemático, para las entregas fílmicas, del equipo de mutantes, es natural que haya sido una opción más rentable para los productores.

Tanto en la versión original como en la adaptación animada, el político asesinado era un personaje ficticio, sin embargo, la producción ha hecho un movimiento algo astuto al ligar el homicidio de Kennedy con la historia de los mutantes, repitiendo el juego que realizaran en First Class, al utilizar el conflicto nuclear de los misiles de Cuba, así continuando conjuntado la realidad con la ficción, alimentando un dejo de verosimilitud con la constante pregunta ¿podría haber sido así?

Según The Bent Bullet (el artículo de arriba) Magneto no habría intentado asesinar a Kennedy, sino que detrás de todo estaba Mystique. Mientras en el cómic, Mystique lidera The Brotherhood Mutant, porque Magneto no puede hacerlo, así que ella técnicamente sigue “el plan malvado de Magneto”. Aunque en el trailer se nos muestra a Magneto como un desalmado asesino y a Mystique como otra presa más en su camino.

Para ya no alargarnos mucho, también podríamos señalar la juventud de Magneto y del Profesor Xavier, ambos personajes maduros en la línea temporal del cómic, la madurez del profesor es un punto central ya que él es el principal defensor y orador de los mutantes ante el congreso. Por lo que podemos ver, el joven Charle Xavier de la cinta está muy lejos de ser el centrado y luminoso guía que conocemos; se encuentra sumergido en un momento de oscuridad interna, un conflicto nihilista, desequilibrando así la lucha por la igualdad de derechos entre homo sapiens y homo superior. 

 
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