En el marco del Chaos Communication Congress –una convención anual de hackers–, efectuado en Berlín en 2007, Daniel Berg (Daniel Brühl) conoce a Julian Assange (Benedict Cumberbatch), editor y activista australiano, fundador de WikiLeaks –una organización internacional en línea y sin fines de lucro que publica información secreta a partir de las fugas de noticias y fuentes anónimas–. Ambos comienzan una colaboración muy cercana y, como primer golpe contra los poderosos (gobiernos y corporaciones), dan a conocer las cuentas de clientes del banco suizo Julius Baer; de empresarios y políticos de Estados Unidos, Suiza, Alemania y Reino Unido, todos ellos sospechosos de evasión fiscal. Entre este, y otros casos, el sitio web adquiere fama al mostrarse como un medio de comunicación imparcial –la información no pasa por ningún filtro de edición–; Assange adquiere popularidad a nivel mundial, pero Daniel se desilusiona por las tácticas y ética cuestionables del fundador de WikiLeaks. Emerge una brecha irreparable entre los dos amigos debido a las diferencias ideológicas, no sin antes transformar el flujo y manejo de la información alrededor del mundo.
LFG (@luisfer_crimi)