Película: La peor persona del mundo - ENFILME.COM
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FICHA TÉCNICA
The Worst Person in the World
La peor persona del mundo
 
Noruega, Francia, Suecia, Dinamarca
2021
 
Director:
Joachim Trier
 
Con:
Renate Reinsve, Anders Danielsen Lie, Herbert Nordrum
 
Guión:
Joachim Trier, Eskil Vogt
 
Fotografía:
Kaspar Tuxen
 
Edición:
Olivier Bugge Coutté
 
Música
Ola Fløttum
 
Duración:
128 min.
 

 
La peor persona del mundo
Publicado el 24 - Mar - 2022
 
 
El filme está proyectado en clave de comedia romántica pero con la inteligencia e ingenio que le permiten trascender el género, gracias al guion de Trier y su habitual coguionista, Eskil Vogt - ENFILME.COM
 
 
 
por Alfonso Flores-Durón y Martínez

Revisa aquí nuestra Entrevista con Joachim Trier

Como muchas personas en el mundo cuando están por cruzar el muro de los 30 años (o, en realidad, muchas otras barreras, incluso simplemente de un año a otro, o hasta de un día al siguiente), Julie (Renate Reinsve) está muy confundida, desorientada. Quiso estudiar medicina, solo para darse cuenta que más que la anatomía lo que verdaderamente le interesaba era lo que se encuentra más adentro de los huesos y los sistemas que hacen funcionar el cuerpo: el alma, la mente; así que mejor cambiar a psicología, y de paso enamorarse de algún apuesto profesor; aunque aún más interesante, pensándolo bien, dedicarse a la fotografía, y entonces involucrarse con algún emocionante fotógrafo; claro, hasta que estando con él echando trago en un bar de la escena ‘arty’, conocer a un afamado artista gráfico, Aksel (Anders Danielsen Lie) con el que, entonces sí, experimentar eso que suele conocerse como amor a primera vista, que a ciencia cierta es difícil saber si más que eso es simplemente excitación momentánea. Solo el tiempo suele despejar la duda. En su caso, el de Julie, pronto se va a vivir con él y a departir con el círculo de amistades de él que, con 44 años, es bastantito mayor que ella. Inicialmente, la diferencia de edad los enriquece a ambos, pero no pasa mucho tiempo antes de que  Julie empieza a sentirse estancada (es dependiente en una tienda de libros), enjuiciada (por las esposas de los amigos de Aksel), presionada (porque Aksel piensa que ha llegado el momento de ser padre, y para ella ni cercanamente lo es), abandonada (por su padre, que cada vez se interesa menos en ella y su vida) y eclipsada (por el éxito de Aksel que a ella le parece tan ajeno). O sea, Julie siente que no encaja en esa vida, que es la suya. 

Es precisamente durante la bella tarde veraniega en la que Aksel recibe un homenaje que Julie, aburrida, le avisa que prefiere adelantarse a casa. Solo que en el camino se le atraviesa la fiesta de una boda en la que se cuela, se emborracha, y conoce a Eivind (Herbert Nordrum), un tipo afable, medio nerd. Pero él, pese a que como ella va solo, también vive con su pareja, por lo que ambos deciden pintar una raya de infidelidad que no deben cruzar. Eso sí, para tentar al destino y sus voluntades, juegan “Todo menos”, en el que se permitan deslices como beber del vaso del otro, mutuamente verse orinar (aunque no de forma simultánea), inhalar el humo que el otro exhala, darle un llegue al sobaco del otro, y así. Pero si bien Julie entonces decide permanecer con Aksel, el desgaste de la relación se va acentuando simétricamente con su afán por experimentar otros estímulos. Entonces, un encuentro fortuito con Elvind, en su trabajo, la lleva a tomar una de esas decisiones que decapitan proyectos de vida en común. Probablemente signifique el inicio de la vida que en realidad quiere; o tal vez sea la consolidación de un patrón en su forma de hacer las cosas. Quizá solo sea un momento, un período, dentro de una etapa de la que más tarde se acordará sonriendo. Un posterior reencuentro con Aksel, aunque solo amistoso, le ayudará a poner en perspectiva lo que tiene, lo que le falta y lo que aspira a tener.

En Oslo, su ciudad natal, fue que Joachim Trier situó Reprise (2005), su brillante ópera prima sobre dos jóvenes que aspiran a la fama literaria. Años más tarde, también Oslo, 31 de agosto (2011) hizo honor a su título, en cuanto al tiempo y al espacio referidos, retratando un día en la vida de un junkie buscando mantenerse limpio. Diez años después, La peor persona del mundo cierra lo que de facto es una trilogía que coloca a la capital noruega como auténtico personaje central, y que repita a Anders Danielsen Lie como protagonista aunque, en esta ocasión, la figura principal le es arrebatada por la encantadora Renate Reinsve, quien borda un personaje complejo, confeccionado con matices y recursos espontáneos, con enorme gracia, chispa y vivacidad. Lo que también preserva Trier es la personalidad de Oslo, la limpieza de su blanquesina luz veraniega (evocativamente fotografiada por Kasper Tuxen) pero, por encima de todo, el aura de incisiva nostalgia que parece ominosamente evocar la amenaza de posibilidades perdidas, ya sea remotas, o en plena formación y que, por supuesto, como en sus filmes previos, eventualmente se cumplen; pero que también insinúan la noción de que las calles, los edificios, los parques absorben la esencia de momentos significativos en la vida de los protagonistas y los guardan para que, de alguna manera, ahí permanezcan. Una vez más Trier recurre a una narrativa fragmentada para contar su historia: 12 capítulos, un prólogo y un epílogo conforman La peor persona del mundo, aunque lo que verdaderamente le inyecta frescura a la forma de desdoblar el relato son las secuencias en las que la realidad se disloca, como cuando el tiempo se detiene para todos los habitantes de Oslo menos para Julie y Elvind (con todo y simbolismo sobre el relámpago del amor), o cuando Julie se mete un pasón de hongos (expandiendo sus miedos, recuerdos, incluso remordimientos, pero también deseos y reparos). Trier es un director muy hábil para calibrar el tono en que plantea la historia y el discurso, que constantemente deambula entre la comedia y el drama, espejeando los volubles estados anímicos (y dudas existenciales) de Julie que oscilan entre el júbilo, el desencanto, el aburrimiento y la congoja; con pasajes tiernos y otros tremendamente tristes; acompañados por un esplendoroso soundtrack que, además, pormenoriza situaciones y sensaciones, ya sea con Billie Holliday, Christopher Cross Chassol o con el preciso score de Ola Fløttum.

El filme está proyectado en clave de comedia romántica pero con la inteligencia e ingenio que le permiten trascender el género, gracias al guion de Trier y su habitual coguionista, Eskil Vogt. Las observaciones, las situaciones desarrolladas son tan reales y universales que resuenan en las audiencias de todo el mundo, y de distintas generaciones, incluso. Con el rasgo sarcástico del título, aplicado a una chica libre, encantadora, dispuesta a equivocarse en su proceso de aprendizaje y de autoconocimiento, Trier parece inmunizar a Julie (aunque, en menor escala, igualmente a sus otros personajes, y de paso a todos nosotros) sobre cualquier tipo de juicio moralino, condescendiente o de cualquier otra índole que se quiera endilgar. Es ella, son ellos, somos todos seres humanos, productos de historias personales (la sombra del padre ausente gravita persistentemente sobre ella, por ejemplo) capoteando de la mejor manera el modo de descifrar o acomodarnos al caos involucrado en el vivir y el crecer. Tal vez por corrección política, a manera de provocación o de compensación por las películas habituadas a mostrar este tipo de comportamientos principalmente en los hombres es que Trier parece diluir (en otras presencias femeninas, en los recursos narrativos y visuales, en la fascinante presencia de Reinsve) la obsesión de Julie consigo misma, con sus propias inquietudes y satisfacciones, sin mayor reparo a las necesidades y sentimientos de los demás, hombres que también están lejos de ser la peor persona del mundo, o incluso estar en el top 100 (ó 1000, ó 1,000,000) de ese listado. Igualmente se puede deber, hasta cierto punto, a la intención del director noruego de contrastar el ímpetu de Julie por exprimir cada instante posible con el inesperado destino que se ensaña con Aksel. Porque así es la vida, y así parece ser el dictado de las modas del pensamiento actual: Que cada quien se ocupe de sí mismo mientras se pueda…o, quizá, también es cierto, mientras se asientan los vértigos internos, claro, si es que en algún momento les llega el momento de hacerlo.

@SirPonFDyM

La peor persona del mundo estrena el 17 de marzo

Consulta los horarios en: Cineteca Nacional, Cinépolis, Cinemex, Cine Tonalá 

 
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