En 1942, cuando el Congreso de la Unión aprobó el decreto del presidente Manuel Ávila Camacho, México declara la guerra a las potencias del eje y se prepara para participar en el conflicto bélico. En este contexto, muchos jóvenes viven con la incertidumbre de que, en cualquier momento, serán llamados para unirse a las fuerzas armadas. Este es el caso de Jorge (Norman Delgadillo), un estudiante de la carrera de Química que vive enamorado de Paquita (Vico Escorcia) y siente la necesidad de perder su virginidad antes de alistarse en el ejército. Para lograrlo, él decide realizar una apuesta con su mejor amigo y compañero de estudios, Goyo (Gabino Rodríguez), cuya novia es Graciela (Sofía Espinosa), para determinar quién de los dos convencerá primero a su novia de asistir al laboratorio que comparten, una especie de guarida ubicada en la calle Mar del Norte, en Tacuba, cerca del Centro Histórico de la Ciudad de México. Aunque Goyo está enamorado de “Chela”, como cariñosamente le dice, el joven no está interesado en ganarle a su amigo; él prefiere deambular por las noches en busca de prostitutas, a quienes convence de acompañarlo al laboratorio sin saber que sus vidas corren peligro.
Aunque en un inicio se presenta a Jorge como el narrador de la historia, el director y guionista mexicano, José Buil, lo desplaza rápidamente para colocarlo en un plano secundario y enfocarse en la figura de Goyo, un hombre culto, inteligente, astuto y extrovertido que seducía a jóvenes para acostarse con ellas y después estrangularlas. Los crímenes de Mar del Norte (2017) desarrolla con esmero y paciencia la compleja y turbia psicología de su protagonista. La apariencia de Goyo aparentemente inofensiva es notablemente encarnada por Gabino Rodríguez, cuya complexión delgada, estatura media, con lentes de arillo, tímido y apocado no presagian la existencia de un criminal serial en potencia. Aunque Buil no lo desarrolla con amplitud, basta un par de secuencias en las que aparece Goyo recibiendo la visita de su madre (María Rojo) para sugerir la relación enfermiza entre una mujer dominante y un joven reprimido. Filmada en blanco y negro, la fotografía de Claudio Rocha (Almacenados, 2015) le rinde homenaje al cine noir mexicano de los años cuarenta y cincuenta creando atmósferas claustrofóbicas e intensos juegos de claroscuros para enfatizar las nebulosas y peligrosas estrategias que lleva a cabo el asesino.
Fecha de estreno en México: 24 de noviembre, 2017.