Película: Mano de obra - ENFILME.COM
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FICHA TÉCNICA
Mano de obra
Mano de obra
 
México
2019
 
Director:
David Zonana
 
Con:
Luis Alberti, Horacio Celestino, Hugo Mendoza, Jonathan Sánchez
 
Guión:
David Zonana
 
Fotografía:
Carolina Costa
 
Edición:
Óscar Figueroa
 
Duración:
82 min.
 

 
Mano de obra
Publicado el 06 - Oct - 2020
 
 
El director opone dos realidades distintas en la Ciudad de México: una casa en construcción en la zona del Pedregal con mobiliario lujoso e incluso una chimenea eléctrica; y una casa en Tepito donde los terminados son hoscos, enfocados a la necesidad de refugiarse. - ENFILME.COM
 
 
 
por Elizabeth Limón

En una enorme casa en construcción se encuentra un grupo de trabajadores. Uno termina los detalles de un piso superior, otro pinta, uno más corta losetas y otro las coloca. La cotidianidad se rompe en el momento en que uno de estos hombres cae del primer nivel al suelo, golpeando su cabeza con el pavimento. El hombre parece inmóvil y el resto de los obreros se acercan para ver en qué estado se encuentra, entre ellos está Francisco (Luis Alberti), hermano del joven que acaba de caer. Un corte nos lleva a un contraste visual, la fastuosa casa de dos niveles se contrapone con una fachada con tabiques pintados en color naranja. Sentados al lado de un ataúd, se encuentra el grupo de albañiles tratando de brindar consuelo a Francisco, su hermano Claudio murió. En los días posteriores dentro de la obra, no parece existir un cambio de seguridad hacia los trabajadores, incluso en una conversación sobre la indemnización laboral que debería recibir la viuda de su hermano, el capataz solo atina a decir que no puede dar información alguna hasta que el pago sea liberado por los abogados que ha contratado el dueño. Francisco se preocupa debido a que la mujer de su hermano está embarazada y la visita, enterándose que los abogados le han dado un documento a la viuda donde dejan claro que no obtendrán ningún pago por daño debido a que en el examen toxicológico los peritos han determinado que el hombre estaba borracho. Consternado, Francisco intenta hablar con el dueño de la casa para explicarle que su hermano no bebía, pero -al igual que el capataz- recibe la misma respuesta que no brinda solución alguna a su búsqueda de la justicia. Pero esta necesidad de ser escuchado tampoco navega por un buen río en el ámbito legal, donde la ineptitud gubernamental se convierte en una piedra más que sella la fatalidad de la familia de Francisco.

El primer filme de David ZonanaMano de obra, parece mostrar en un primer momento aquella clase oprimida de la que Marx hace referencias en el conflicto de clases, aquella que a partir de reconocer el abuso al que han sido sometidos busca organizar movimientos para el bien colectivo. Para clarificar esto de manera visual, el director opone dos realidades distintas en la Ciudad de México: una casa en construcción en la zona del Pedregal con mobiliario lujoso e incluso una chimenea eléctrica; y una casa en Jalalpa (Tepito) donde los terminados son más hoscos, más enfocados a la necesidad de refugiarse que a los terminados estéticos de la misma. El modo de transporte también tiene su particularidad, un automóvil para el hombre opulento y una caminata por la lluvia con bolsas de plástico que inútilmente impiden el paso del agua en la ropa de los trabajadores. A partir de pequeños diálogos, la realidad social también es expuesta: “ya aprendiste a hacer la equis” le dice el capataz a uno de los albañiles, infiriéndose el nivel de analfabetismo que muchos de estos obreros pueden sufrir. Pese a que esta realidad contrastada forma parte fundamental de la primera parte del filme, sabiamente, Zonana realiza un viraje que deja de lado la marginalidad para enfocarse en las relaciones humanas, sobre todo en aquellas que se desarrollan a partir de los lazos de convivencia. En estos nuevos vínculos que se construyen, pese a proclamarse como una aparente igualdad, las cosas parecen seguir los mismos derroteros donde los poderosos siguen oprimiendo a los desvalidos. Para dejar clara la tonalidad estética del filme, Zonana elige la no intrusión a partir de planos generales que nos dejan ver la convivencia nata que nace en áreas laborales y dónde los primeros acercamientos hacia los personajes surgen con naturalidad, esto en parte se debe a la paleta de colores con la que Carolina Costa ilumina el filme, sobre todo la atractiva escena ocurrida en un pequeño bar. Tal como en Luciérnagas (2018), Luis Alberti logra envolver al personaje con una dualidad impresionante, donde lo que busca destacar es la forma en que las interacciones humanas pueden hacer muy evidente los virajes humanos que ocurren a partir de una infinita variedad de circunstancias.

 
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