Ambientada en la época final de la Guerra del Pacífico, cuando Japón continuaba sus esfuerzos para subyugar a Filipinas, Tamura deambula por una vasta selva en busca de ayuda para curar la tuberculosis que padece. Con sus pulmones dañados, el soldado llega a un improvisado hospital en medio de la jungla donde se le niega el tratamiento. De vuelta a su unidad, es menospreciado y golpeado por su comandante, debido a que está demasiado enfermo para seguir en combate. Aferrándose a la vida, Tamura huye, pero cada vez se aproxima a un aterrador abismo sin salida.
Basándose en la novela Hogueras en la llanura de Shohei Ooka –que anteriormente fue adaptada al cine por Kon Ichikawa en Fires on The Plain (1959)–, el director japonés, Shinya Tsukamoto (Tetsuo, 1989), crea un crudo, descarnado y sangriento discurso en contra de la guerra. Muchos de los violentos pasajes son construidos a modo de pesadilla, pero cuando el protagonista sufre las verdaderas consecuencias de la guerra, la realidad resulta mucho más aterradora que las visiones del personaje que se encuentra en una caída libre hacia el abismo. El filme muestra cómo la desesperación puede desembocar en la ejecución de actos irracionales como el canibalismo, y cómo la falta de comida y agua aceleran la descomposición del cuerpo humano. El director encuadra con una brutal honestidad el salvajismo y la crueldad de la guerra, exponiendo la podredumbre y la decadencia humana. Tsukamoto es un autor interesado en explorar las conductas extremas y alucinantes del hombre, pero en Nobi. Disparos al amanecer (2014), también explora la lucha de un hombre, en pleno colapso psicológico y moral, que busca conservar los residuos que le quedan de humanidad aferrándose a ellos en un sitio permeado por la obscenidad y el carácter grotesco de la guerra.
Minicrítica realizada durante el #35Foro Internacional de la Cineteca Nacional.
Fecha de estreno en México: 28 de abril, 2017.
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