Lee aquí nuestra reseña de ELHOBBIT: LA DESOLACIÓN DE SMAUG
El Hobbit: la desolación de Smaug, secuela del tríptico que adapta Peter Jackson de la obra de J. R. R. Tolkien, narra la continuación de la aventura de Bilbo Baggins (Martin Freeman) en su periplo junto al mago Gandalf (Ian McKellen) y los trece enanos liderados por Thorin (Richard Armitage) hacia la Montaña Solitaria. La pandilla continúa el viaje que inició en la primera parte de la trilogía (El Hobbit: Un viaje inesperado, 2012), una travesía hacia el este para recuperar el reino perdido de los enanos donde deberán enfrentarse a Smaug (Benedict Cumberbatch), un dragón astuto que duerme sumergido entre joyas y monedas de oro. La criatura pondrá a prueba la valentía de Bilbo y sus camaradas y los límites de su amistad.
El Hobbit: La Desolación de Smaug incluye nuevos personajes que no forman parte de la historia original, Evangeline Lilly (Lost, 2004) y Luke Evans (Fast & Furious, 2013). Técnicamente volvemos a hablar de una película con una fotografía perfecta, una esmerada estética visual con una recreación de la Tierra Media bastante rayana a la de Juego de tronos y un impresionante trabajo de efectos digitales que se reflejan sobre todo en la construcción del dragón Smaug.
VSM (@SofiaSanmarin)