"Hago películas para adolescentes. Oh, Dios, qué crimen", dice el director Michael Bay, acostumbrado a dividir opiniones con su trabajo entre los que se deleitan con su espectáculo de acción y los que repudian su cine. Transformers: la era de la extinción entra perfectamente en el debate con una historia en la que Mark Wahlberg interpreta a Cade Yeager, un inventor fracasado, viudo y padre soltero de una joven de 17 años de edad, Tessa (Nicola Peltz). Endeudado y con el riesgo latente de perder su granja, Cade adquiere “la chatarra” de un camión de 18 ruedas con la esperanza de vender sus piezas para poder saldar sus cuentas. Ese camión resulta ser el jefe Autobot, Optimus Prime, quien es un fugitivo de la CIA que ahora “caza” a los autos transformables que antes los ayudaban. Así, cuando la CIA y otro grupo de Transformers reclamen la captura de Optimus Prime, Cade, Tessa y su inoportuno novio, Shane (Jack Reynor), tendrán que unir fuerzas con éste para encontrar a otros Autobots sobrevivientes, pretexto perfecto para que Bay destruya con interminables batallas Chicago -de nuevo- y Shanghai -también-.
En casi tres horas de duración, Bay ilustra la confrontación entre el hombre contra la máquina, o de la máquina contra la máquina, o el hombre contra el hombre, con un diluvio de escenas de acción y una limitada narrativa en la que Mark Wahlberg finge ser el fuerte protagonista que lucha por sus ideales, Nicola Peltz sirve como un punto de atracción visual para el público masculino –y sus pocos dotes histriónicos refuerzan la idea que su aparición en escena es exclusivamente para este fin-, tal vez Stanley Tucci es el único que le da a la película un poco de carácter humano;su personaje es ingenioso, gracioso y el único que parece tener una clara motivación para sus acciones: el avance de la ciencia. Y aunque la cinta sea visualmente impresionante –lista para ser exhibida en 3D, IMAX, 4D- la cuarta entrega de Bay de la franquicia basada en la famosa línea de juguetes de Hasbro y Takara Tomy –con descarada campaña de marketing a Mercedes, Porsche, Chevrolet, Victoria’s Secret, Red Bull et al, de por medio- se regodea sin sentido en su estridente e insustancial acción.
JAR (@franzkie_