Servando Villegas (Héctor Bonilla), un extravagante, agresivo, prepotente y gruñón anciano de 85 años de edad, es expulsado de su casa de retiro por su mal comportamiento y por no pagar las mensualidades. Su hijo menor, Francisco (Benny Ibarra), se ve obligado a llevarlo a su casa, un amplio y atractivo lugar que funciona como una especie de comuna hippie en la que viven otras 10 personas, incluyendo su amable novia (Jacqueline Bracamontes) y su talentoso hijo (Sergio Mayer Mori). El conservadurismo de Servando choca con las libertades y aperturas en las que viven sus nuevos compañeros poniendo en riesgo la estabilidad de la casa y la relación con su hijo.
Ambientado y filmado en San Miguel de Allende, Un padre no tan padre (2016) es una fábula moralina que tiene la intención de transmitir una enseñanza sobre cómo las acciones que se siembran en el pasado tienen repercusiones en el futuro. El director mexicano, Raúl Martínez, recurre a elementos del melodrama para exagerar las dinámicas sentimentales y los resentimientos que existen entre padre e hijo; al mismo tiempo que ofrece notables momentos de comedia ácida, todos ellos sostenidos con firmeza por Héctor Bonilla, quien es el único actor que, a pesar de la excentricidad de su personaje, le otorga congruencia y equilibrio. El choque generacional es el ingrediente más atractivo del relato; las tensiones se generan a partir de la intolerancia que Servando manifiesta contra los homosexuales, los vegetarianos, los consumidores de mariguana, los artistas, o simplemente la manera de vestir de su hijo. Sin embargo, la transformación que sufre el anciano deviene predecible y simplista, y sus actos para redimirse responden más a la necesidad de complacer al espectador que a un verdadero crecimiento del personaje.
Fecha de estreno en México: 21 de diciembre, 2016.