Franny (Richard Gere), un excéntrico millonario y filántropo, sufre un terrible accidente automovilístico en el que sus mejores amigos (Dylan Baker y Cheryl Hines), los padres de Olivia (Dakota Fanning), pierden la vida. Desde que era una niña, Olivia idolatraba a Franny debido a su carácter altruista, pero después del accidente ambos pierden contacto porque él se siente culpable y decide aislarse del mundo. Cinco años más tarde, Olivia busca a Franny para qua ayude a su esposo Luke (Theo James), un joven médico, a ingresar a un hospital de prestigio que fue financiado por Franny. A partir de ese momento, el hombre mayor comienza a sentirse con nuevos bríos al relacionarse con los dos jóvenes, quienes le inyectan la energía que había perdido. No obstante, Luke siente que Franny es un intruso que está perjudicando su matrimonio y su carrera profesional.
Un secreto entre nosotros (The Benefactor, 2015), primer largometraje de ficción del cineasta estadounidense, Andrew Renzi, es un débil estudio de personaje. Los elementos dispares de la trama apenas se mantienen unidos porque todos apuntan hacia los sentimientos de culpa que siente Franny y su redención. El filme no logra ser un objeto caleidoscópico capaz de mostrar la complejidad de la vida cotidiana de personajes verosímiles con sentimientos reales. El director pretende construir un mosaico existencial, pero parece que sólo le interesa el lucimiento actoral de Richard Gere, quien interpreta a un exaltado y agitado Franny sin poder capturar las vibraciones ni la fuerza literaria de Salinger o Hemingway –autores que Gere ha citado como inspiración directa para el personaje–. Las dinámicas al interior de este trío asimétrico son rompecabezas triviales que pretenden ser complejos, pero terminan por derrumbarse muy rápidamente; Renzi plantea varios temas y situaciones (la posibilidad de que ocurra algo siniestro a partir de la presencia de un intruso, el conflicto de un hombre que no sabe cómo expiar sus demonios internos y decide recurrir a las drogas, las dificultades que atraviesan los matrimonios jóvenes, las exigencias de la vida profesional, las dudas de convertirse en madre), pero ninguno se desarrolla plenamente. El joven director no sabe a dónde ir; se aferra a las soluciones más fáciles y absurdas, y es incapaz de dirigir a sus actores, quienes emplean sus rostros desangelados y gesticulaciones exageradas para intentar transmitir las sensaciones de tristeza, culpa, pérdida, luto y redención que nunca se perciben en las atmósferas del relato.
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Fecha de estreno en México: 26 de agosto, 2016.