1972
Jalisco, México
Entrevista: Alfonso Flores-Durón (@SirPon), Sofía Ochoa (@SofOchoa), Verónica Sánchez (@SofiaSanmarin)
Cámara: Alfonso Flores-Durón (@SirPon)
Edición: Alberto Fernández (@BetoLovesClash)
A propósito del estreno de Fecha de Caducidad, platicamos con su directora, Kenya Márquez (Guadalajara, 1972); de sus inicios, de sus historias en las que la mujer la mujer no es objeto, sino centro de la acción. Relatos con seres errantes, rostros dolientes de su tiempo y su lugaron; incómodos y solitarios, que con pasos titubeantes se enfilan a desenlaces trágicos, en el sentido griego de la palabra.
Fecha de Caducidad, es la ópera prima de Márquez, y tiene once años gestándose desde su primer bosquejo, un cortometraje llamado Señas particulares (2007). Pasó de ser una breve capitulación entorno a tres personajes signados por una vida anodina, servil o mediocre, a un entramado donde el crimen se convierte en eje central de una vida interior que se reconstruye –y destruye– más allá del dolor, la imposibilidad y los esfuerzos por salir adelante de personajes que, literal y literariamente, han perdido la cabeza.
En la cinta, la cineasta le regala escapatorias falsas a sus protagonistas al más puro estilo de Jorge Ibargüengoitia en Las muertas (1997), en un estilo de de ver la historia desde tres puntos de vista distintos, como lo hizo Kurosawa en Rashomon. Quizá, sin pretenderlo, ha cifrado dentro del filme un modo de lidiar con la realidad mexicana –signada por la violencia social, por la muerte como horizonte y forma natural de interacción humana– en tres formas diferentes: la venganza (Ramona), la culpa (Mariana) y la esperanza (Genaro). Como si fuera algo cotidiano.
VS (@SofiaSanmarin)
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