Vigo, 1983
Entrevista: Alfonso Flores-Durón (@SirPon)
Cámara: Alfonso Flores-Durón
Edición: Alberto Fernández ((@BetoLovesClash)
Siguiendo la tendencia de un sector de jóvenes cineastas que estiman que el acto de contemplar desde el sosiego, como un acto de rebeldía contra el vértigo que devora los días, se ha convertido en una necesidad para redefinir la dinámica de la vida misma, Lois Patiño ofrece su propia mirada con Costa da Morte, filme con el que ha recolectado premios en festivales internacionales, siendo el más reciente el Puma de Plata, galardón más importante del FICUNAM.
En el tenor de Arraianos, de Eloy Enciso (su camarada, gallego también), pero más afortunada en la intención de transmitir las resonancias de la historia de una región de Galicia (la Costa de la Muerte) a partir de la relación de la naturaleza con el hombre (y no al revés), Costa du Morte es un filme muy bello visualmente, y su consistencia formal consigue transmitir ideas y conceptos, incluso memorias míticas, presciendiendo casi por completo de la voz, y también de los primeros planos.
A la distancia, por lo general desde algún punto elevado, Lois Patiño coloca su cámara para capturar a los protagonistas de la cinta que son la tierra, el viento, el agua y el fuego, en plenos ejercicios cotidianos, e igualmente en la forma en que el hombre se inserta en ellos, aprovechando sus recursos, admirando su grandiosidad, pero también atentando estúpidamente en su contra.
Si bien los planos son generales, abiertos como para establecer una situación (establishing shots), la cámara permanence fija, no se mueve y casi ningún corte la acerca a lo que observa de lejos. Sin embargo, Patiño ha tomado una decisión aguda haciendo que el sonido sí se encuentre en primer plano, por lo que el choque de éste con la imagen consigue un efecto que es a un tiempo desconcertante y sugestivo.
Tal vez no sea Costa da Morte la obra maestra que algunos se empeñan en proclamar, pero es definitivamente un filme que, literalmente, permite ver en perspectiva la fuerza que tiene el cine, incluso cuando parece que sólo contempla. La conjunción de la imagen, el sonido, y énfaticamente el armado del montaje, permiten trascender lo que a simple vista pudiera parecer la presentación de paisajes, hacia la búsqueda de la identidad cultural de una región con una personalidad arrebatadora. Sobre sus intenciones y la forma de llevarlas a cabo nos platicó Lois Patiño, apenas unos días después de ganar el premio máximo de Ficunam 2014.
AFD