10 formidables filmes en blanco y negro de los ochenta, según el BFI - ENFILME.COM
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10 formidables filmes en blanco y negro de los ochenta, según el BFI
Publicado el 18 - Jul - 2022
 
 
Filmes de Lynch, Scorsese, Potter, Tarr, Enyedi, entre otros. - ENFILME.COM
 
 
 

El mejor filme de los ochenta fue rodado en blanco y negro. Esto es si das por buenos los numerosos listados de los críticos de aquel momento que ponían  a Raging Bull (1980) de Martin Scorsese en lo alto de la lista. Y, pese a no haber ganado el premio a Mejor Película, la biopic de boxeo dominó las nominaciones al Oscar ese año, seguida de otro filme, también en blanco y negro: The Elephant Man, de David Lynch

Se trató de un inicio muy en blanco y negro para una década que la cultura de la nostalgia siempre más bien ha asociado con estallidos adornados de color. Pero pese a que el color tiene mucho tiempo ya que se apoderó del lugar preponderante en la industria que antes tuvo lo monocromático (y ningún filme en blanco y negro ha ganado el Oscar a Mejor Película desde The Apartment, en 1961), un sorprendente número de grandes filmes siguieron apareciendo en sombras de gris. El precio más bajo de las latas de filme en blanco y negro lo convirtieron en una buena decisión para directores debutantes de filmes independientes, y la impresionante lista de notables que filmaron su primer trabajo en blanco y negro a lo largo de las décadas incluye nombre como los de Gus Van Sant, Sally Potter, Spike Lee, Pedro Costa, Wayne Wang, Ildikó Enyedi, Billy Woodberry; Charles Lane y Leos Carax. 

Pero también los autores establecidos se sumergieron en lo monocromático, en ocasiones para evocar un sentimiento de anclaje en el pasado, la reconstrucción de otros tiempos, o simplemente la apuesta por un estilo atractivo. Además de Scorsese, este grupo incluye a Woody Allen (Stardust Memories, Zelig, Broadway Danny Rose), Rainer Werner Fassbinder (Veronika Voss), Francis Ford Coppola (Rumble Fish), Shohei Imamura (Black Rain), François Truffaut (Confidentially Yours), Nobuhiko Obayashi (His Motorbike, Her Island) e Ingmar Bergman (From the Life of the Marionettes).

El santo patrón debe ser Wim Wenders, que se aferró al monocromo a lo largo de buena parte de su cine de los setenta y obtuvo un éxito mayor en el circuito del cine de arte con su fantasía ubicada en Berlín, Las alas del deseo, filmada como un experiencia extracorpórea en escala de gris hecha por Henri Alekan, quien fotografió La Belle et la Bête (1946) para Jean Cocteau, alguna vez en el tiempo.

Aquí puedes ver el filme completo. 

Y los 10 filmes seleccionados por el BFI son: 

The Elephant Man (1980)

Director: David Lynch

La idea de David Lynch arribando a las costas del Reino Unido para hacer un nuevo largometraje hoy en día enviaría espasmos de éxtasis a muchísimos cinéfilos británicos. Pues eso fue exactamente lo que sucedió hace 40 años, al inicio de su carrera. Lynch venía saliendo del éxito underground de su estrafalario debut Eraserhead (1977), un filme que encontró un inesperado admirador en Mel Brooks. Brooks se encontraba produciendo una nueva cinta acerca de John Merrick, el severamente deforme ‘hombre elefante’ que se convirtió en una sensación secundaria en el Londres de la era victoriana. Le pidió a Lynch dirigir el fime, con John Hurt padeciendo horas de maquillaje para su conmovedora interpretación como Merrick, y Anthony Hopkins haciéndola del doctor que se hace cargo de él para hacer su estudio científico.

Hasta The Straight Story (1999), éste fue siempre el filme más convencional del cátalogo de Lynch, pero esta lleno de toques surreales lynchianos, y la entintada fotografía monocromática de Freddie Francis brinda punzante vida a la sórdida era victoriana.

David Lynch en cuatro movimientos  

Raging Bull (1980)

Director: Martin Scorsese

Por su personaje de Jake La Motta en Raging Bull, Robert De Niro ganó el Socar a Mejor Actor -el último actor en ganarlo con un filme en blanco y negro hasta Jean Dujardin con The Artist, en 2012. El drama sobre el mundo del boxeo de Martin Scorsese es una maravilla en monocromo, con un pie en el neorrealismo italiano, el otro en los escaldados dramas doméstico de John Cassavetes. El ‘cine negro’ de los cuarenta es otra referencia, particularmente los dramas taciturnos del ring, Body and Soul (1947) y The Set-Up (1949). 

A diferencia de en esos filme, no obstante, en los que las secuencias de boxeo eran fundamentalment vistas desde afuera de las cuerdas, Scorsese necesitó que su cinefotógrafo, Michael Champan, se metiera al ring, poniéndonos a una peligrosa distancia respecto a Jack y sus oponentes. La granulosa, visceral intensidad de esas secuencias rara vez ha sido logradada de nuevo. Como Scorsese, empero, a Chapman le fue asombrosamente negado su propio Oscar. De hecho, desde que la Academia dejó de entregar premios separados para la fotografía en blanco y negro, en 1967, solo tres filmes monocromáticos han ganado el Oscar: Schindlers’s List (1993), Roma (2018) y Mank (2020).

Altavoz de Martin Scorsese 

Chan Is Missing (1982)

Director: Wayne Wang

Comprimido en 75 minutos, este despreocupado filme de misterio es uno de los grandes debuts de los ochenta. El director norteamericano, nacido en Honk Kong, Wyane Wang, más tarde se convirtió en un favorito de la crítica con filmes como The Joy Luck Club (1993) y Smoke (1995), antes de entrarle de lleno al mainstream con la comedia romántico de J-LoMaid in Manhattan (2002). Pero por mero sabor y diversión, ¿ha podido desde entonces vencer esta historia detectivesca acerca de dos taxistas rastreando el Barrio Chino de San Franciso para encontrar al misterioso Chan?

Chan está desaparecido. Se ha ido con sus 4,000 dólares, y la cacería para encontrarlo le gustará a todos aquellos que adoren filmes noir de vagos irresponsables como The Big Lebowski (1998) o Inherent Vice(2014). Aunque esta gema en blanco y negro también tiene mucho que decir acerca de la vida de los chinosamericanos y sus problemas de asimilación. De hecho, asombrosamente, en aquel lejano 1982 el filme de Wang fue apenas considerado el primer largometraje asiático-norteamericano que consiguió amplia distribución. 

Aquí puedes ver el filme completo.

Bless Their Little Hearts (1983)

Director: Billy Woodberry

Rodado y escrito por Charles Burnett, cuyo propio filme debut Killer of Sheep (1978) fue una maravilla en blanco y negro a fines de los setenta, Bless Their Little Hearts es el largometraje debut de Billy Woodberry, terminado como su tesis de maestría en UCLA. Es una aguda mirada, conmovedora a un matrimonio sufriendo la angustia del desempleo en el Los Angeles de la actualidad -específicamente en el barrio predominantemente negro de Watts. 

Charliie Banks (Nate Harman) no tiene trabajo ni el amor de su esposa, Andais (Kaycee Moore), que debe llevar la carga de criar a sus cinco hijos mientras el busca los medios para sobrevivir. El creciente rencor llega a su clímax en una toma de 10 minutos que el New Yorker tituló “ono de los más grandes cataclismas domésticos de las películas contemporáneas”. Pero no es por el ruido que recuerdas el filme de Woodberry, sino por su mordaz atención a los lugares y personajes, capturados con imágenes granuladas sin afectaciones. Una de las perlas del movimiento de rebelión en Los Angeles, que inauguró una ola de pioneros realizadores afroamericanos. 

The Gold Diggers (1983)

Director: Sally Potter

Solo un filme británico dirigido por una mujer fue estrenado en los cine durante toda la década de los setenta en el Reino Unido: The Other Side of the Underneath (1972) de Jane Arden. En el amanecer de los ochenta, emergió Sally Potter como una de las voces fundamentales buscando mejorar ese atroz récord. Su ópera prima, que prosiguió la aclamación por su corto Thriller, de 1979, es un desconcertante trabajo experimental, una especia de musical de época avant-garde con un reparto y equipo de trabajo conformado solo por mujeres, musicalizado con una banda sonora post-punk de Lindsay Cooper. 

Dentro de muchos filmes de los ochenta (incluyendo algunos de esta lista) con resonancias del cine mudo, The Gold Diggers presenta a Julie Christie como el tipo de heroína de la era victoriana alguna vez interpretado por Lillian Gish en su serie de melodramas para D.W. Griffith. El tema de la alquimia y el dinero, específicamente el cómo el sistema capitalista ha buscado oprimir a las mujeres a lo largo de la historia, corre a lo largo de una aventura no narrativa que nos lleva desde los glaciares de la época de la fiebre del otor hasta las experiencia de la empleada de banco (Colette Laffont) en la Gran Bretaña contemporánea. Las ásperas imágenes en blanco y negro son obra de Babette Mangolte, quien también fotografió Jeanne Dielman, 23, quai du commerce, 1080 Bruxelles (1975) para Chantal Akerman

Ve aquí nuestra Entrevista con Sally Potter

To Sleep So as to Dream (1986)

Director: Kaizo Hayashi

El largometraje debut de Kaizo Hayashi, único en su clase, nunca fue estrenado en el Reino Unido, pero recientemente fue desenterrado como un tesoro gracias a la aparición de su Blu-ray. Quizás sea el destino apto para una narrativa de rompecabezas que, ella misma, se preocupa por los secretos perdidos del pasado cinematográfico. Filmada virtualmente en silencio y con intertítulos, es un misterio onírico en el que dos detectives privados con un gusto particular por los huevos duros (¿entienden?) siguen una serie de endemoniadas pistas para descubrir el paradero de la hija de una envejecida actriz de cine. 

Algo entre la aventura en cine como sueño del Sherlock Jr. (1924) de Buster Keaton y la reflexión prismática de un estrellato que no lo es más, de Millenium Actress (2001) de Satoshi Kon, el filme de Hayashi está empapado de referencias a la historia del cine -del cine negro a filme de chanbara antigua (samurai) y la tradición benshi (en el que filmes mudos japoneses eran acompañados por un narrador en vivo). Para la apropiación igualmente inspiradora de filmes en blanco y negro con estética de la época muda de los ochenta, vean también Sidewalk Stories (1989) de Charles Lane, un mirada moderna al The Kid (1921) de Chaplin.

Aquí puedes ver el filme completo.

Damnation (1988)

Director: Béla Tarr

En un evocador momento al principio de Damnation, nuestro depresivo héroe, Karrer (Miklós B. Székely), mira por su ventana cómo un funicular transportando carbón continúa su lento, interminable progreso desde y hacia el horizonte. Pilares se alinean en la ruta a través de un paisaje desolador. Hay, además, neblina de la que parece que nunca se elevará. Los funiculares crujen rítmicamente. Hay también un zumbido bajo, apenas perceptible en la banda sonora. Bienvenido al purgatorio, al estilo de Béla Tarr.  

Damnation es el filme con el que el maestro húngaro asentó su disintivo estilo tardío, que sería perfeccionado en esos monolitos Sátántangó (1994), Werckmeister Harmonies (20009 y The Turin Horse (2012). Cinematografía en blanco y negro. Lluvia. Lodo. Paisajes sonoros opresivos. Tomas que se mueven con la misma lentitud que le toma al hielo formarse. En Damnation, la única fuente de luz y esperanza para Karrer es la cantante de su bar local, el Titanik. Y, sin embargo, una vez que adquieres el gusto por el mundo de Tarr, el abatimiento se vuelve extañamente intoxicante.

Ve aquí nuestra Entrevista con Béla Tarr 

Tetsuo: The Iron Man (1989)

Director: Shinya Tsukamoto

Tetsuo es un ‘fetichista del metal’ que ha injertado accesorios de hierro en su propio cuerpo. Pero ahora las heridas tienen gusanos que lo están volviendo loco. Afuera en las calles de la ciudad, es golpeado y asesinado por un hombre de negocios y su esposa, que deciden salvar sus propios pellejos guardando el cuerpo en secreto. Pero pronto el asalariado es atormentado por oscuras visiones tecnológicas de su propia inspiración. 

El retorcido horror industrial de Shinya Tsukamot enreda los herméticos paisajes pesadillescos del Eraserhead de Lynch con las perversiones del terror corporal de David Cronenberg. Un congreso non-santo, de seguro. Hay por ahí trocillos de de los éxitos de taquilla hollywoodense sobre hombres-máquina Terminator (1984) y Robocop (1987) también, pero el frenético estrépito de ruido y violencia de Tsukamoto se siente más de bajo perfil: bajo presupuesto, blanco y negro, casi peligroso al tacto. Fue filmado en 16mm, usando animación stop-motion para lograr tanto los muchos elementos gráficos como los desquiciados efectos. 

Aquí puedes ver el filme completo.

Looking for Langston (1989)

Director: Isaac Julien

La obra maestra fílmica del artista y director británico, Isaac Julien, Looking for Langston, es un poema matizado de 42 minutos en reluciente monocromo. Un tributo al poeta y novelista de la Resistencia de Harlem, Langston Hughes, reune pietaje granulado de archivo y crujientes grabaciones en vinyl con escenas impresionistas evocando los salones de baile colmados de humo del Cotton Club. Hay, además, una inolvidable secuencia onírica -un encuentro homoerótico filmado en un pantano de Norfolk. 

Un conjuro lujurioso y lírico de la vida negra gay y sus perspectiva, el filme de Julien incita una conexión a través del tiempo entre las experiencias de artistas afroamericanos en el Nueva York de los veinte y la comunidad gay negra de los ochenta, viviendo con el espectro del SIDA. Jimmy Somerville tiene una breve aparición. Con el filme, Julien se encontró en la creta de lo que pronto sería etiquetado como el New Queer Cinema. 

My 20th Century (1989)

Director: Ildikó Enyedi

Para cerrar una década en monocromo apareció este debut fulminante de la directora húngara, Ildikó Enyedi, un viaje fantasmagórico hacia el cierre del siglo XIX, cuando la suciedad y las sombras de la época victoriana abruptamente comenzaron a iluminarse y transformar gracias a las gemelas innovaciones de la electricidad y el propio cine. En Budapest, en 1880, dos niñas quedan huérfanas en la más absoluta pobreza. Convertidas en vendedoras de fósforos en la calle, son secuestradas por hombres viles antes de que el filme de Enyedi salte a la noche de Año Nuevo de 1900. Una de las chicas es ahora una glamorosa estafadora; la otra una radical lista para lanzar bombas. El destino se conjura para que casi se encuentren en el tren Orient Express, mientras viajan hacia el nuevo siglo. 

Completada con iris salidos de la era del cine mudo y estrellas parlantes y centelleantes tomadas de It’s a Wonderful Life (1946), My 20th Century es una visión cómica y cósmica de las correrías de dos mujeres en un pasado antiguo al borde de la modernidad. Piensen en Céline and Julie Go Boating (1974) si hubiera sido dirigida por Guy Maddin. En otras palabras, un placer de alto voltaje. 

   

Trad. EF

Fuente: BFI

 
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