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Annabelle: La verdadera historia de la muñeca diabólica
Publicado el 04 - Sep - 2014
 
 
Conoce los orígenes, su historia y la verdadera apariencia de Annabelle, la inquietante muñeca diabólica de 'El conjuro', personaje y tema central de un nuevo filme próximo a estrenarse en 2014. - ENFILME.COM
 
 
 

Conoce más verdaderas historias que inspiraron al cine

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Cómo diseñar el disfraz de Annabelle para Halloween

El exitoso filme The Conjuring (El conjuro, 2013), basado en la desgarradora historia del encuentro de la familia Perron con una entidad maligna y la forma en que fueron salvados por la pareja de investigadores y parapsicólogos (el demonólogo Ed, interpretado por Patrick Wilson; y la clarividente y médium Lorraine, interpretada por Vera Farminga) recaudó cerca de 315 millones de dólares en la taquilla mundial y seguramente provocó miles de sustos y más de una pesadilla en los espectadores. Pero mientras que la historia central se basa en una granja embrujada, y las posesiones son los motores que impulsan la trama, es la inquietante presencia de una muñeca diabólica la que ha dejado su sombra de manera persistente en la memoria del público. Annabelle, un objeto inanimado y aparentemente maldito que está llamado a convertirse en un fenómeno de la cultura popular contemporánea, es el personaje y tema central de un nuevo filme próximo a estrenarse en 2014.

 

Los orígenes de la muñeca diabólica; Raggedy Ann, la original

Como muchas otras representaciones cinematográficas que se basan en historias reales, los responsables de El conjuro se tomaron algunas libertades con el material original. El extraño caso de Annabelle no es una excepción: la verdadera muñeca de cara redonda con una leve sonrisa fue sustituida por el espeluznante aspecto sombrío.

La muñeca es una adorable criatura de trapo con una nariz en forma de triángulo, una leve sonrisa esbozada a partir de una sencilla línea curva, y un conjunto de hilos de estambre castaños y rojos que conforman su cabellera. Como personaje, fue creada en 1915 por el escritor Johnny Gruelle cuando su pequeña hija le mostró una vieja y maltratada muñeca y él le dibujó una cara encima para darle una mejor apariencia. Gruelle tomó un libro de poesía de James Whitcomb Riley y combinó dos poemas para nombrar a su creación: a partir de “El hombre Raggedy” y “Pequeña Orphant Annie” surgió Raggedy Ann. Posteriormente, a partir de 1918, el personaje fue presentado en una serie de libros para niños que escribió. Su hija, Marcella, murió a los 13 años después de ser vacunada contra la viruela en la escuela sin el consentimiento de sus padres; a partir de ese momento, Gruelle tomó a Raggedy Ann como estandarte de una campaña en contra de la vacunación.

 

 

 

El regalo de cumpleaños

El personaje de Gruelle adquirió fama y popularidad. De los libros se convirtió en un producto que una empresa de juguetes comercializaba. La muñeca en cuestión, la que sirvió de inspiración para crear el perturbador objeto que presenta James Wan en El conjuro, fue comprada por primera vez en una tienda de antigüedades en 1970, por una mujer que buscaba un regalo de cumpleaños para su hija, Donna.

La mujer, cuyo nombre se ha perdido en algún lugar de los registros de la investigación paranormal, llegó a la conclusión de que la anticuada muñeca de trapo de tamaño infantil sería el regalo perfecto para su hija, que estaba a punto de graduarse de la escuela de enfermería. A pesar de que Donna no era conocida por ser una coleccionista de muñecas, ella felizmente aceptó el objeto. Incluso, la traslado a su departamento que compartía con otra estudiante de enfermería llamada Angie. Raggedy Ann fue colocada en la cama, y con el paso de los primeros días su presencia era irrelevante; era un adorno, un accesorio más en la habitación. No obstante, Donna notó una serie de sutiles cambios; se percató que el juguete aparecía ligeramente en otras posiciones. Al inicio lo atribuyó a pequeños empujones de la cama. Transcurrieron las semanas y los movimientos de la muñeca resultaban cada vez más preocupantes: una tarde, Donna y Angie regresaron a casa y vieron a la muñeca de trapo de pie y apoyada en una silla en el comedor, como si se hubiera detenido a mitad del camino al momento que escuchó el abrir de la puerta. Fue entonces cuando las dos jóvenes se alarmaron; algo extraño ocurría con la muñeca.

Donna describió la inquietante situación cuando platicó con los renombrados investigadores de sucesos paranormales, Ed y Lorraine Warren:

La ponía en mi cama cada mañana después de tenderla. Los brazos estaban extendidos y sus piernas rígidas, pero cuando volvía a casa por la noche, los brazos y las piernas estaban colocados en otras posiciones. Por ejemplo, sus piernas se cruzaban encima de los tobillos, o sus brazos se doblan sobre su regazo. Después de una semana o algo así, esto nos hizo sospechar. Así que para probarlo, a propósito, crucé los brazos y las piernas en la mañana para ver si realmente se estaba moviendo. Y, por supuesto, cada noche que regresaba, aparecía con los brazos y las piernas sin cruzar.

Angie arroja más luz sobre este incremento extraño en la actividad paranormal:  

La muñeca también cambiaba de habitaciones por sí misma. Regresamos a casa una noche y la muñeca Annabelle estaba sentada en una silla junto a la puerta principal. ¡Se estaba arrodillando! Lo curioso de todo fue, cuando tratamos de hacer que la muñeca se arrodillara, simplemente se cayó. Otras veces la encontrábamos sentada en el sofá, sin importar que en la mañana la habíamos dejado en la habitación de Donna con la puerta cerrada.

 

Mensajes del más allá

Las chicas pidieron la ayuda de un amigo –que en las crónicas de los Warren aparece como ‘Lou’–. Lou declaró que se dio cuenta que algo andaba mal con esa muñeca cuando sintió que la muñeca lo veía de frente. Donna y Angie, ansiosas por conocer el por qué la muñeca se desplazaba, no estaban dispuestos a creer en los sucesos paranormales. Fue entonces que comenzaron a aparecer las notas en el departamento. Sobre pedazos de papel encontraron tres mensajes: “Help us” (Ayúdenos), “Help Lou” (Ayuden a Lou) y “Miss Me?” (¿Me extrañan?). Donna señaló:

Lo más raro era que las notas estaban escritos con lápiz, pero cuando tratamos de encontrar uno, no había ni un lápiz en el apartamento.

Lou se convenció de que estas notas eran de la muñeca, que estaba tratando de comunicarse con ellos. Pero las enfermeras, siendo mujeres de ciencia, comenzaron a preguntarse si alguien que conocían no podría estarles jugando una broma.

El mensaje que más las perturbo fue cuando Donna detectó que la muñeca parecía tener un aura siniestra; vacilantes, las mujeres se acercaron a la muñeca y fue entonces cuando se dieron cuenta de que el objeto inanimado emanaba sangre de sus manos y del pecho. Angie describió la escena:

La muñeca Annabelle estaba sentada en la cama de Donna, como era habitual. Cuando volvimos a casa una noche, había sangre en la parte posterior de su mano, y había tres gotas de sangre en su pecho.

Aterrorizadas, decidieron que tendrían que buscar la ayuda de alguien con más experiencia en la actividad paranormal que ellos mismos. Fue entonces cuando contactaron a un médium con el fin de conjurar y comunicarse con todo lo que se habitaba en la muñeca. El médium, no identificado, acordó realizar una sesión de espiritismo en el apartamento de las enfermeras. En palabras de Donna:

Así que Angie y yo nos pusimos en contacto con una mujer que es un médium. Eso fue alrededor de un mes, o tal vez seis semanas después de todas estas cosas empezaron a suceder .

El médium no perdió tiempo en entrar en un trance y en poco tiempo ya estaba elaborando un relato desgarrador sobre una joven llamada Annabelle Higgins, cuyo cuerpo fue descubierto en el campo, misma zona en la que fue construido el edificio donde vivían Donna y Angie.

Nos enteramos de que una niña murió en esta propiedad, Ella tenía siete años de edad, y su nombre era Annabelle Higgins. Nos dijo que el espíritu de Annabelle jugaba en el campo desde hace mucho tiempo antes de que se construyeran estos apartamentos. Eran tiempos felices para ella.

La médium no pudo determinar los detalles de la muerte de la niña, pero, de acuerdo al recuento de Donna, les dijo:

Todo el mundo por aquí está muy ocupado y preocupado por sí mismo; no había nadie a quien ella (Annabelle) pudiera acudir, excepto nosotras. Annabelle sintió que seríamos capaces de entenderla. Es por eso que ella comenzó a moverse a través del muñeco de trapo. Annabelle sólo quería ser amada, así que nos pregunto si podía quedarse con nosotras. Sí, respondimos.

Angie explica la lógica detrás de su decisión: “Me parecía bastante inofensivo. Somos enfermeras que vemos el sufrimiento de los pacientes todos los días. Tuvimos compasión. Las jóvenes, de buen corazón y amables, no imaginaban el terrible error que cometieron al momento de aceptar que Annabelle Higgins –aparentemente inocente– habitara el interior de la muñeca de trapo.

Lou no estuvo de acuerdo y trató de convencer a Donna para deshacerse de la muñeca. Ella rechazó su petición manifestando que deshacerse de la muñeca sería el equivalente a abandonar a un niño. Pero a pesar de que Annabelle no fue eliminada, la muñeca no estaba contenta con la interferencia de Lou. Éste relató un terrorífico suceso que padeció en el departamento de Donna y Angie:

Mientras estaba acostado ahí, miré alrededor de la habitación, pero no había nada fuera de lugar. Pero luego, cuando miré hacia abajo, hacia mis pies, vi a la muñeca de trapo. Se deslizaba lentamente por mi cuerpo. Se movió sobre mi pecho y se detuvo. Uno de sus brazos tocó un lado de mi cuello, y con el otro tocó el otro lado como si estuviera haciendo una conexión eléctrica. Entonces me vi a mí mismo siendo estrangulado. No podía ayudarme a mí mismo, no importa cuánto lo intentara.

En uno de sus informes al respecto, los Warren señalaron:

Paralizado y sin aliento, Lou, en el punto de la asfixia, se desmayó. Se despertó a la mañana siguiente, seguro de que no era un sueño. Lou estaba decidido a librarse de esa muñeca y del espíritu que la poseía.

 

La participación de Ed y Lorraine Warren

Los tres jóvenes, sin saber qué hacer y en un acto desesperado, contactaron al sacerdote Hegan. Hegan entendió la gravedad de la situación y, aunque no se sentía capacitado para tratar el caso, los condujo a uno de sus superiores, el Padre Cooke. El no dudó en hablar con los demonólogos más experimentados que conocía (Ed y Lorraine Warren) para investigar el caso. Rápidamente, la pareja se puso en contacto con los jóvenes; Ed Warren (un católico devoto, así como investigador de lo paranormal) parecía asombrado de que ellos hayan confiado y asumido en aquello que les dijo la médium. Ed Warren resumió la situación:

Para empezar, no hay una tal Annabelle. Nunca la hubo y fueron engañados. Sin embargo, sí se trata de un espíritu. La teletransportación de la muñeca mientras estaban fuera del departamento, las notas en papel, las simbólicas gotas de sangre, los gestos, todo ello es significativo. Me dicen que era la intención, lo que significa que hubo una inteligencia detrás de la actividad. Pero los fantasmas, los espíritus humanos, simple y sencillamente no pueden provocar fenómenos de esta naturaleza e intensidad. Ellos no tienen el poder. 

Después de terminar la entrevista, la inspección de la muñeca de trapo y la revisión de las heridas de Lou, confirmaron que ninguno de los testigos habia visto el fantasma de la niña en aquel departamento. Los Warren llegaron a la conclusión de que no estaban lidiando con un fantasma, sino con un demonio real. Aún más escalofriante, los investigadores postularon que la muñeca en sí no estaba realmente poseída por una entidad maligna, sino que era un conducto entre el reino terrenal y el infierno. También afirmaron que el medio había sido manipulado con el fin de ganarse la confianza de las personas en el apartamento, que conduce a lo que llamaron una “plaga” de la casa, señalando que el “espíritu demoníaco inhumano”, se había aprovechado de la compasión intrínseca de las estudiantes de enfermería, fingiendo que era una niña perdida. 

Los Warren indicaron que, tras el ataque a Lou, el siguiente paso del demonio sería salir de la muñeca y entrar en uno de ellos con el propósito de llevar a cabo la “posesión humana completa”, seguida, casi inevitablemente, del asesinato. Según Ed Warren:

Los espíritus no poseen las cosas, los espíritus poseen las personas. En cambio, los espíritus simplemente se mudaron a la muñeca alrededor y le dieron la ilusión de estar viva.

Aunque se llevó a cabo un exorcismo, los Warren decidieron que la muñeca debía abandonar aquel departamento. La trasladaron a su casa y rápidamente se percataron que ocurría lo mismo que Donna relataba al principio: constantes movimientos y cambios de posiciones. Fue entonces cuando decidieron que Annabelle era demasiado peligrosa para ser expuesta al mundo, por lo que la encerraron en una especie de ataúd de cristal con una nota que decía: “Advertencia, no abrir”.

La muñeca forma parte de la habitación llena de objetos supuestamente malditos que los Warren han sacado de circulación para evitar daños. Con el tiempo, los investigadores convirtieron su aterradora colección en el “Museo Oculto”. Aunque ahora Annabelle parece incapaz de moverse, no significa que sus poderes nefastos hayan disminuido.

 

 

 

LFG (@luisfer_crimi)

Fuentes: The New England Society For Psychic Research 

Textos consultados:

-The Demonologist: The Extraordinary Career of Ed and Lorraine Warren, de Gerald Brittle (1980).

-Deliver Us from Evil: True Cases of Haunted Houses and Demonic Attacks, de Gerald Brittle (1973).


 
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