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‘Cantinflas’, la película: La verdadera historia
Publicado el 14 - Sep - 2014
 
 
Conoce los orígenes de Cantinflas, sus inicios en las carpas y teatros de variedades, su trayectoria en el cine, su incursión en Hollywood, su encuentro con Chaplin y su participación en el surgimiento de un nuevo sindicato de actores - ENFILME.COM
 
 
 

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Cantinflas tuvo un exitoso estreno en EE.UU.

La más reciente película de Sebastián del Amo (El fantástico mundo de Juan Orol, 2012), Cantinflas (2014), aborda la vida del icónico actor y cómico mexicano, desde la gestación del personaje, hasta su éxito en Hollywood. En paralelo, cuenta los altibajos del productor Michael Todd para realizar la película Around the World in Eighty Days (1956) y su afortunado encuentro con Cantinflas.

A partir de varios textos, aquí abajo encontrarás algunos de los temas tocados en la película despojados de la ficción. Al menos, de la ficción de la película. Muchas de las fuentes son testimonios del propio Mario Moreno y algunos de sus allegados.

Cantinflas (2014), filme dirigido por Sebastián del Amo.

El nacimiento

La Modernidad –ese complejo sistema de capitalismo, industrialización y urbanización que obligó a los campesinos y gente del campo a trasladarse a las “grandes” ciudades caracterizadas por la presencia de carros, fábricas, mercados, periódicos y salas cinematográficas– llegó a México en la primera década del siglo XX provocando desestabilización y crisis en las sociedades campesinas. En 1900, Soledad Reyes Guízar [algunas referencias invierten los apellidos], una mujer originaria de Cotija, Michoacán, se casó con Pedro Moreno Esquivel, un hombre de San Luis Potosí. A pesar de la desaprobación de las familias, la pareja se trasladó a Guadalajara y luego a la Ciudad de México. Después de diez años de matrimonio y seis embarazos, Soledad y Pedro –en compañía de sus tres pequeños hijos– se instalaron en la colonia Guerrero, un barrio de clase trabajadora al norte del Distrito Federal. Ahí, en Santa María la Redonda [el actual cruce del Eje Lázaro Cárdenas con Mosqueta, una zona que era muy activa por su cercanía con la antigua estación del Ferrocarril de Buenavista], el 12 de agosto de 1911 nació Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes, mejor conocido como Cantinflas.

 

Los orígenes: las carpas y los teatros de variedades

La pobre situación económica en la que vivía su familia, obligó al pequeño Mario a abandonar la escuela para trabajar y apoyar a su padre, un empleado del servicio de correos. Cantinflas fue zapatero, limpiabotas, cartero, taxista, torero, boxeador efímero (sólo estuvo en una pelea y lo noquearon en el primer asalto), e incluso falsificó su edad para entrar al Ejército a los 16 años, señalando que tenía 21, pero su padre lo sacó al comprobar la verdadera edad. La zona en la que vivía estaba rodeada de carpas y teatros de variedad como el Burlesque, el Colonial, el Follies o el Garibaldi, los cuales surgieron y comenzaron a ser muy populares poco después de la Revolución –en la década de los 20–. El público quería olvidar las tragedias; San Juan de Letrán, zona que fue escenario de batallas, sangre y cadáveres, fue el lugar que vio nacer las carpas. Éstas carecían de glamour, reflectores y autógrafos, pero poseían tiesos telones, pestilentes tablones, varias goteras, y por supuesto chiflidos, carcajadas léperas y albures.  Estos espacios gozaron de gran popularidad durante tres décadas hasta que en los sexenios de Adolfo Ruiz Cortines (1952-58) y Adolfo López Mateos (1958-64) se expropiaron vecindades y se clausuraron carpas y teatros populares con la intención de preservar las “buenas costumbres”.

Atraído por esos lugares, y después de haber trabajado también como mesero y bailarín, Mario Moreno creó a Cantinflas ahí, en la carpa:

Lo puse a trabajar en unos salones-carpas, que eran unos teatros muy pobres, pero que el pueblo amaba; allí se inició el primer contacto de este tipo con la gente. Estos teatros portátiles, de barrio, fueron su escuela. Yo tengo estudios básicos, estuve en la primaria, luego algunos años en la secundaria, y a trabajar. No tuve posibilidades ni tiempo de seguir estudiando. O sea que lo que sabemos lo fuimos aprendiendo en la vida misma, que es la escuela más efectiva. Entonces, Cantinflas comenzó trabajando en una carpa.

“Entrevista a Mario Moreno Cantinflas”, por Waldemar Verdugo Fuentes en VOGUE, diciembre de 1983.

 

Fachada del teatro Follies Bergere.


Fachada del salón Bombay.

Cantinflas era un cómico salido del pueblo que comenzó a trabajar en las carpas en 1930.

La primera oportunidad del cómico: en la carpa Sotelo, en Atzcapotzalco (1930). En 1933, en la carpa Valentina, ya dispone del atavío que será clásico, su pinche-escudo-de-Aquiles: aquí está el peladito, la persona que viene del dandismo de las pulquerías y del circo, con el rostro enharinado o pintado con albayalde, los pantalones cuajados de parches y siempre abajo de la cintura, la corbata vieja que reemplaza el cinturón, el gorro de picos que se ostenta como sombrero, los calzones de olanes que se exhiben a la menor provocación, los zapatos destrozados, la camiseta astrosa y el trapo (llamado por decoro “la gabardina”) en el hombro izquierdo, entonces emblema de cargador de los mercados. El peladito entra a escena y el público se divierte de antemano ante el símbolo del porvenir clausurado para siempre.

 “Mario Moreno, 1911-1993: La imagen perdurable y los momentos momentáneos” en Los ídolos a nado de Carlos Monsiváis.

Los espectadores lo aceptaron casi de inmediato; actuaba con la cara pintada de negro interpretando a “Charleston negro”, bailaba tap, y aunque era un jovencito no lo vencía la timidez ni la exposición ante tanta gente. Mientras trabajaba en la carpa Rosete (en la calle de San Antonio Tomatlán, cerca de la Merced), hacía un sketch junto a la Yoly Yoly, una de las vedettes más populares de la época. En sus memorias, el músico Alberto Marín del  Real, que siguió de cerca el surgimiento y evolución de Cantinflas, aseguraba que Yoly-Yoly le enseñó a maquillarse:

Hizo que Cantinflas usara los pantalones a punto de caer, la camiseta de tres botones y el sombrerito clásico de peladito de barriada. Una imagen que se asemejaba a la de “Chupamirto”, una tira cómica creada por José de Jesús Acorta en el diario El Universal. De ahí viene el aspecto físico de Cantinflas, de un personaje del periódico, con pañuelo al cuello como usan los campesinos mexicanos y con un chaleco, al que Mario llamaba "la gabardina". Era muy gracioso como se vistió, dando forma a su personaje.

“Entrevista a Mario Moreno Cantinflas”, por Waldemar Verdugo Fuentes en VOGUE, diciembre de 1983.

Tira cómica "Vaciladas de Chupamirto" en El Universal.


Cantinflas y su público

En una época –la posrevolucionaria–, donde se buscada olvidar las atrocidades de una guerra civil, la gente se identificó con Cantinflas. El pueblo llenó las carpas, un fenómeno que forma parte de la historia del teatro popular. En aquel tiempo el fonógrafo era muy caro; la radio aún no se consolidaba; la televisión era inimaginable; y el cine en español era incipiente. Las carpas eran un espectáculo para las masas; eran baratas y al estar ubicadas en los barrios, eran de fácil acceso para toda la gente. El pueblo lo agradecía convirtiendo a humildes artistas en grandes estrellas. El amor de esa gente fue más allá. Ellos mismos –el público carpero– fueron los fieles espectadores y admiradores de la época de oro del cine mexicano, continuaron aplaudiendo a sus ídolos: Cantinflas, uno de ellos.

 

La colaboración con otro artista, Shilinsky

El teatro-salón Valentina (ubicado en Tacuba) era uno de los recintos que contaba con un talentoso elenco. Ahí se presentaba Alberto Marín del Real con Marcelo Chávez, el ‘carnal’ de Germán Valdés “Tin Tan”, para ofrecer algunos números musicales. También participaba un comediante llamado Estanislao Shilinsky Bachanska, nacido en Lituania en 1911 que llegó a México como parte de un circo ruso y decidió quedarse para desarrollar su carrera. En el Valentina conoció a Cantinflas y realizaban un popular sketch basado en el boxeo; utilizaban guantes planos, se cacheteaban y el menudito Cantinflas se tambaleaba ante el impacto del fortachón Shilinsky; el público reía a carcajadas. El número continuaba con el dúo bailando tap y, posteriormente tomaban una guitarras y comenzaban a cantar –todo ello en tono de broma porque Cantinflas no era cantante y tampoco músico–. Otras rutinas entre Cantinflas y Shilinsky consistían en hacer parodias de varios filmes extranjeros (Drácula, Frankenstein, El hombre invisible) que en aquel tiempo gozaban de mucha popularidad, incluso entre la gente del pueblo que prefería el teatro de variedades por encima del cine. La mancuerna funcionaba muy bien; pronto comenzaron a presentarse en el Salón Rojo (ubicado en Santa María la Redonda, esquina Pedro Moreno), donde la estrella era Celia Tejeda.

Cantinflas y Shilinsky en Cantinflas y su prima (1940). 

 

Su esposa Valentina Ivanova, sus otras mujeres y el hijo de Cantinflas

Mario Moreno conoció, en el Valentina, a la hija de la propietaria, Valentina Ivanova; ella, junto con su hermana (Olga) y su madre (Anita Ivanoff) formaban “El trío Zubareff”, bailarinas de estilo cadencioso que resaltaba por la belleza de sus integrantes. Éste era el número estelar del espectáculo. Mario era talentoso, pero todavía no era la superestrella que llegó a ser. Su simpatía le agradaba a Valentina y con el trato diario entre ambos se enamoraron, se hicieron novios y se casaron a finales de 1934. Moreno era de la idea de que su mujer debía dedicarse al hogar; así que Valentina abandonó su trabajo en la carpa y estaba feliz con la situación. Con el paso del tiempo anhelaba cada vez más un hijo. Valentina siempre se mantuvo discreta ante los rumores sobre las infidelidades de su esposo, en específico con la bella actriz mexicana nacida en Praga, Miroslava Šternová, a quien conoció en la película A volar, joven (1947).

Valentina Ivanova y Mario Moreno.

 

La actriz mexicana de origen checo, Miroslava Šternová.


El matrimonio no podía concebir al hijo que tanto deseaban; sin embargo, hacia 1960, Moreno le presentó a su esposa una inesperada sorpresa: un bebé recién comprado y quería regalárselo. De alguna manera la pareja adoptó, pero en realidad, la criatura era hijo de una joven actriz estadounidense llamada Marion Roberts quien ya estaba embarazada cuando conoció a Cantinflas en la Ciudad de México. Roberts padecía desequilibrios mentales y constantes depresiones; al poco tiempo de haber vendido al niño, se suicido. El cuerpo de Roberts fue hallado en una habitación del Hotel Alfer en la capital mexicana. Años más tarde, Ivanova comenzó a sufrir fuertes dolores en las piernas y, después de revisiones médicas, fue diagnosticada con cáncer. La esposa de Cantinflas falleció en 1966. El actor no volvió a casarse, aunque en 1969 vivió un romance discreto y tormentoso con la actriz española Irán Eory, a quien conoció durante uno de sus viajes a España. A pesar de la insistencia de Moreno, la actriz no sentía el mismo afecto por él. Eduardo Moreno Laparade, sobrino del cómico, señaló:

Si don Mario no volvió a casarse fue en primer término porque Mario Arturo veía en toda persona que se acercaba al padre, un enemigo a vencer. El hijo en varias ocasiones externó ante mí y otras personas que él se encargaría de echar a perder todo si su papá decidía contraer nupcias por segunda ocasión.

Mario Moreno y Cantinflas… rompen el silencio (Fundación Mario Moreno Reyes, A.C. Altruista, 1994).

En 1989, Moreno fue objeto de un escándalo cuando una mujer norteamericana, Joyce Jett, presentó una demanda en Houston, donde exigía divorciarse del actor y solicitaba una indemnización de poco más de 20 millones de dólares por maltrato físico y psicológico. Los abogados del actor señalaron que él sí conocía a Jett porque era la empleada doméstica, pero que Cantinflas no se había vuelto a casar, por lo que ella sólo estaba orquestando un fraude para obtener dinero. No obstante, Mario y Joyce aparecían juntos en los círculos sociales de Estados Unidos y México. Después de varios años de juicio, Moreno aceptó entregarle una indemnización de 700 mil dólares, su penthouse y el 50 por ciento de las regalías de sus películas durante un periodo de diez años.

 

El éxito en el cine mexicano y su paso por Hollywood

Los productores del cine mexicano –de la década de los treinta– no fueron ajenos al crecimiento y popularidad de Cantinflas y decidieron contratarlo para que participara, con un pequeño papel como Canti, en No te engañes corazón (1937) de Miguel Contreras. Posteriormente actuó en algunos cortometrajes (Siempre listo en las tinieblas, 1939; Cantinflas jengibre contra dinamita, 1939; Cantinflas boxeador, 1940) y colaboró con el actor, Manuel Medel en tres largometrajes (¡Así es mi tierra!, 1937; Cara o cruz, 1938; El signo de la muerte, 1939) –los dos primeros dirigidos por Arcady Boytler, y el segundo por Chano Ureta–.

[…] filma Así es mi Tierra, comedia campirana en donde el peladito está por completo fuera de sitio. No es ni puede ser un campesino; lo suyo es la nueva sensibilidad urbana, hecha de empellones y sumisiones hipócritas, de sentimentalismo y malicia, de vértigo en el hablar y del esfuerzo humorístico que sustituye a la inexpresividad. Por eso, la primera gran oportunidad es Águila o sol, la película por excelencia de Cantinflas, no la mejor pero sí la que revela más adecuadamente la índole del personaje, del hijo del pueblo que sólo puede ser hijo del pueblo, del peladito cuya gracia es sobrevivir a su biografía y a su autobiografía. Cantinflas, impaciente, atraviesa con rapidez las situaciones melodramáticas, y se extasía en el oficio, el monólogo enrevesado, la bailada, la mirada de interrogación que es burla y es perplejidad.

“Mario Moreno, 1911-1993: La imagen perdurable y los momentos momentáneos” en Los ídolos a nado de Carlos Monsiváis.

En 1940 protagonizó Ahí está el detalle, dirigido por Juan Bustillo Oro, filme en el que Cantinflas –hacia el final de la trama– elabora un enredado parlamento que sirve para que el juez cambie de opinión y dicte un veredicto de inocencia hacia el acusado. Después de este éxito, Mario Moreno creó la compañía Posa Films –en conjunto con Jacques Gelman, director ruso–. Uno de sus objetivos era introducirse al mercado norteamericano, sin embargo el idioma fue una enorme barrera: el rebuscado e incoherente parlamento cantinflesco resultaba gracioso en español, pero las traducciones al inglés no tenían sentido y el público norteamericano no podía digerir los discursos.

 

La trayectoria cinematográfica de Mario Moreno incluye alrededor de 50 filmes; dos de ellos en Hollywood; aunque fue un paso fugaz, puede considerarse exitoso. En 1956 participó en la superproducción Around the World in Eighty Days (La vuelta al mundo en ochenta días) –basada en la obra de Julio Verne– donde interpreta a Passepartout, el sirviente del excéntrico millonario inglés, Phileas Fogg (interpretado por el actor francés, David Niven), quien hace una apuesta con sus compañeros: es capaz de darle la vuelta al globo terráqueo en 80 días. El filme, que contó la participación de célebres actores como Shirley MacLaine, Charles Boyer, Marlene Dietrich, Trevord Howard, Buster Keaton y Frank Sinatra, obtuvo cinco premios Oscar en 1957 –incluyendo Mejor Película–, y Mario Moreno ganó el Globo de Oro en la categoría de Mejor Actor de Comedia o Musical, donde competía contra estrellas como Marlon Brando y Glenn Ford. El actor recordaba a Michael Todd, el productor, como un hombre trabajador, entusiasta y enérgico:

Nunca he visto cosa parecida. Andaba siempre muy atareado y nervioso. Cuando filmamos en Durango, Todd me despertaba a las 6:00 a.m., hora muy inconveniente, para que lo llevara en mi avión a Los Angeles. Por cierto, yo accedía, resignado a ir en la carlinga con los ojos muy abiertos mientras Todd dormía todo el viaje... trabajar con él me hizo penosamente feliz.

“Entrevista a Mario Moreno Cantinflas”, por Waldemar Verdugo Fuentes en VOGUE, diciembre de 1983.

 

Posteriormente, en Pepe (Dir. George Sidney, EE.UU., 1960), Cantinflas interpretó a un mozo de un rancho mexicano que vive encariñado con un caballo. El propietario decide vender el animal a un productor de cine norteamericano que desea utilizarlo en su siguiente proyecto, mientras Pepe decide buscar trabajo en Hollywood para permanecer cerca del caballo. El filme obtuvo siete nominaciones a los premios Oscar, y Mario Moreno volvió a ser nominado en los Globos de Oro; no obtuvo ese premio, pero le fue otorgado otro por su trayectoria en la comedia cinematográfica.

 

El encuentro con Charles Chaplin

Cuando el filme mexicano Ni sangre, ni arena (Dir. Alejandro Galindo, 1941) se exhibió en Hollywood –a principios de 1942–, Charles Chaplin salió de la proyección, acompañado de Orson Welles, y le dijo: “Cantinflas es el mejor cómico del mundo”. Ambos se conocieron y convivieron en más de una ocasión; cuando Cantinflas estaba en Estados Unidos, se reunía con Chaplin y en algún momento pensaron en realizar un proyecto juntos:

La risa ha sido en mi vida lo que el pesimismo fue para Charles Chaplin. Tuve el agrado de conocerlo por una invitación que me hizo luego que vio una de las cintas de Cantinflas. Ese vagabundo de Nueva York, que él proyectó con tanto talento, a mí me pareció digno de admiración, pero somos diferentes. Chaplin se expresa con la tristeza y Cantinflas se expresa con la alegría. Yo pienso que alguna vez nuestro planeta será como un solo pueblo, superadas las fronteras y las tristes diferencias. Yo pienso que la herramienta más eficaz para unir esas diferencias es la alegría, la risa. Por eso convenimos con Cantinflas hacer algo para que el mundo sea mejor, explorando esta esencia que es la alegría. Ambos desearíamos que un niño al nacer lo hiciera con una carcajada en vez de un llanto.

“Entrevista a Mario Moreno Cantinflas”, por Waldemar Verdugo Fuentes en VOGUE, diciembre de 1983.

 

Su participación en el surgimiento de un nuevo sindicato de actores

Carlos Santander, uno de los primeros representantes de artistas en México, señaló que Mario Moreno fue uno de los pocos actores famosos que buscaba el bienestar de sus colegas y compañeros. A mediados de la década de los treinta, Cantinflas y otras personalidades, como Jorge Negrete y Fernando Soler, tenían la intención de formar un grupo para respaldar a los ‘carperos’, y así surgió la Unión de Artistas de Variedades y Similares. Posteriormente, se unieron con la Sociedad de Actores para conformar la Asociación Nacional de Actores (ANDA), la cual comenzó a integrar a otros sindicatos para cobrar fuerza gremial.

Al respecto, el investigador y columnista, Alfonso Diez, habla sobre las diferencias y enfrentamientos entre Cantinflas y Jorge Negrete. Diez argumenta que conoce la historia debido a que su bisabuela (Guadalupe Vázquez) y abuelos (Miguel García y Engracia Torres) fueron socios fundadores de la ANDA:

Los primeros me contaron los hechos: la pelea sindical entre Cantinflas y Jorge había sido tremenda. El primero perdió la elección para ser secretario general de la asociación frente al segundo. Posteriormente, durante una asamblea, en 1952, se presentó Leticia Palma a acusar a Jorge de intentar asesinarla, afirmaba que Negrete iba en su vehículo sobre Paseo de la Reforma y la quiso atropellar. Mario apoyó a Leticia, ella era inclusive parte del contingente que hizo campaña por Cantinflas contra Negrete. Se dividieron opiniones entre los actores, pero Jorge había estado ese mismo día y a la hora que señalaba Leticia como la de la agresión con un grupo de sus compañeros del sindicato discutiendo diversos asuntos. Estos recordaban perfectamente los detalles, así que le preguntaron a la actriz cómo iba él vestido ese día y ella respondió que de traje, pero esto era mentira, le dijeron que llevaba chamarra y que no había salido de la reunión sindical, así que quedó desenmascarada y en una asamblea posterior, en enero de 1953, fue expulsada de la ANDA.

“El Cantinflas desconocido” por Alfonso Diez en CÓDIGO DIEZ.

 


LFG (@luisfer_crimi)

Lee aquí nuestra RESEÑA de Cantinflas

TEXTOS CONSULTADOS:

Cantinflas and the Chaos of Mexican Modernity de Jeffrey M. Pilcher (2001).

Mario Moreno Cantinflas: el actor, el torero, el empresario, el hombre, editado por María Luisa Durán Almazán (2011).

Mario Moreno y Cantinflas… rompen el silencio de Fundación Mario Moreno Reyes, A.C. Altruista (1994).

“Entrevista a Mario Moreno Cantinflas”, por Waldemar Verdugo Fuentes en VOGUE, diciembre de 1983.

“Mario Moreno, 1911-1993: La imagen perdurable y los momentos momentáneos” en Los ídolos a nado de Carlos Monsiváis.

“El Cantinflas desconocido” por Alfonso Diez en CÓDIGO DIEZ.

“El detalle fue hace cien años” por Omar Ospina en MUNDO DINERS, edición 354, 2011.

“Mexico’s Charlie Chaplin” por George Creel en COLIER’S, 30 de mayo de 1942.

 
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