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Desde su lanzamiento ocurrido en 1919, la revista alemana con sede en Berlín, Der Dada, apeló a sus lectores para preguntarles: “¿Qué es Dadá?”. “Puede que sea un arte, puede que sea un seguro contra incendios, o puede que no sea nada, es decir, que lo sea todo”. En pocas líneas se establecía el espíritu de un nuevo movimiento que rechazaba cualquier compromiso artístico, estético, político, social e histórico. Como bien lo señala el teórico e investigar Dietmar Elger:
El dadaísmo no era un movimiento exclusivamente artístico, literario, musical o filosófico. Era todo eso, y al mismo tiempo todo lo contrario: antiartístico, provocador en lo literario, travieso en lo musical, radical en lo político y antiparlamentario, pero sobre todo infantil. De ahí que muchos dadaístas cultivasen simultáneamente varias vertientes de su talento, y que invirtiesen la misma dedicación e inventiva tanto en el recitado de sus obras como en las más diversas técnicas plástica.
Sin embargo, lo planteado en Alemania por Der Dada, responde únicamente a las posturas del dadá berlinés, aquel que corresponde específicamente a la situación política de Alemania a partir de 1917, cuando la desilusión de la posguerra estaba en aumento. En sentido estricto, los orígenes del dadaísmo se remontan a 1916 en la ciudad de Zúrich. En Conceptos del arte moderno, Nikos Stangos establece los orígenes del movimiento de la siguiente manera:
Dadá fue bautizado en Zúrich, pero la velocidad con la que su nombre se propagó a otros países y grupos de personas después de la guerra indica que sus actitudes y actividades ya existían. Fue en su esencia un movimiento internacional: de los dadaístas de Zúrich, Tzara y Janco eran rumanos, Arp alsaciano, Ball, Richter y Huelsenbeck alemanes. Tampoco estuvo limitado a Europa. En Nueva York los expatriados franceses Duchamp y Picabia habían estado haciendo revistas protodadaístas (...) y habían atraído a su alrededor a un grupo de jóvenes americanos descontentos, entre quienes estaban Man Ray.
En febrero de 1916, el poeta y filósofo alemán, Hugo Ball, refugiado en Suiza, fundó el Cabaret Voltaire en un bar situado en un barrio de no muy buena reputación. Su compañera, Emmy Hennings, cantaba y bailaba, Ball también tocaba el piano y otros recitaban e improvisaban poemas sin sentido alguno. A finales de ese mes, el cabaret era todo un éxito y decidieron nombrarlo DADA porque: “El primer sonido que dice el niño expresa el primitivismo, el empezar desde cero, lo que nuestro arte tiene de nuevo”.
Hugo Ball en un traje cubista recitando su poema fonético Caravana en el Cabaret Voltaire (Zúrich, 1916).
En julio de 1916, Hugo Ball leyó las primeras ideas del manifiesto dadá[1] en el Cabaret Voltaire. Su objetivo: “Deshacernos de todo lo que huela a periodismo, de los gusanos, de todo lo bueno y lo justo, de las miras estrechas, moralista, europeizadas, enervadas. Reunidos en el Cabaret Voltaire, Ball y un grupo de colaboradores trabajaron, breve pero intensamente, para crear la “poesía despojada de palabras inteligibles, música desprovista de melodías y las declaraciones en la que el mensaje fue canibalizado por el absurdo de la lengua como una protesta contra una civilización europea empeñada en la guerra”.
A continuación te compartimos The ABC’s of DADA, un documental que traza los orígenes, el desarrollo y la expansión del dadaísmo, además de analizar y retomar los conceptos preponderantes de este movimiento. A diferencia de muchos otros movimientos “locales” (como el futurismo), el dadaísmo no sólo permeó el ambiente europeo, sino que también cruzó fronteras llegando hasta Nueva York; esto generó un contacto global entre los artistas y un sentido de colaboración (y por momentos retroalimentación) entre los integrantes del movimiento. La gran mayoría de los dadaístas evidenciaron un gran manejo de su imagen, sabían como difundirse y expandirse; recurrieron a la espontaneidad y al escándalo para que el público estuviera al pendiente de sus actividades. La gente, sobre todo la juventud, se identificó con ellos por su desfachatez y reacción ante la situación política y social de la época.
TEXTOS CONSULTADOS:
-Dada Lives, escrito por Richard Huelsenbeck (1936).
-Conceptos del arte moderno, escrito por Nikos Stangos en (1994).
-Dadaísmo, escrito por Dietmar Elger (2004).
OTRAS FUENTES CONSULTADAS:
-Dada Was Born 100 Years Ago. So What?, escrito por Corinna da Fonseca-Wollheim. Publicado en The New York Times el 8 de julio de 2016.
[1] Este manifiesto inaugural, redactado en 1916, no debe confundirse con los Siete manifiestos dadaístas elaborados en 1918 por Tristan Tzara.