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Federico Fellini y su coqueteo con la publicidad
Publicado el 28 - Ene - 2014
 
 
Federico Fellini, uno de los grandes directores en la historia del cine, usó también su talento para anunciar algunas marcas comerciales como Campari, Barilla, o la Banca di Roma. El resultado son cinco encantadores cortometrajes, divertidos - ENFILME.COM
 
 
 

De 1983 a 1992, Federico Fellini, el gigante apacible del cine italiano de la posguerra y uno de los grandes directores de la historia coqueteó con algunas marcas comerciales y utilizó su talento dirigiendo spots publicitarios. Ingmar Bergman en su momento también escribió y realizó comerciales para algunas firmas como Bris.

Fellini debutó en 1984 en el mundo de los comerciales, prestando su ingenio para la publicidad de la revista femenina Amica –apoyado por los estilistas Gianfranco Ferré y Krizia, el venerado novelista Alberto Moravia y otras celebridades de prestigio-, en ese entonces ya era un ícono del cine italiano con filmes como El Satiricón (1969) o La Dolce Vita (1960). Al año siguiente se encontró con su primera musa comercial en forma de Campari, un licor rojo, aperitivo de moda, una receta que hasta la fecha se mantiene en secreto. Fellini presentó a Campari siete guiones de los cuales fue seleccionado uno llamado Che bel paesaggio (Qué bello paisaje), y lo realizó como si hiciera un pequeño cortometraje.

El comercial estuvo protagonizado por un miembro familiar de la comitiva de Fellini, Victor Poletti, junto a una muy guapa y disgustada rubia de los años 80. El relato es muy sencillo: Dos pasajeros comparten el camerino de un tren. Uno de ellos es  un hombre con una inquietante sonrisa, vestido a la antigua con sombrero, bastón y sombrero, mientras que en el asiento de enfrente va una joven rubia en jeans, que se percibe está de mal humor, la ventanilla del tren es como una pantalla de televisión y la chica cambia con un control remoto de paisaje. El ambiente mejora cuando aperece Campari, promocionado bajo el lema: “Un cuento de hadas moderno”.

Las aventuras comerciales de Fellini no terminaron con Campari. En 1985, dirigió un comercial para la pasta Barilla. Hasta ese entonces la marca se había posicionado como una marca familiar donde la protagonista de los comerciales era el ama de casa italiana, que con su cocina reunía a la familia alrededor de la mesa. La pasta era un producto barato y de fácil acceso tras la Segunda Guerra Mundial y el hijo del fundador de la marca apostó a la publicidad para posicionar su producto. Pero para los años ochenta, los tiempos de austeridad habían pasado y la marca requería un nuevo posicionamiento. La trama de la anécdota sucede en un lujosos restaurante italianoen el que un mesero lee a una elegante pareja de comensales la sofisticada carta del lugar. Finalmente, ella pregunta por el rigatoni y el capitán le dice que es de la marca Barilla.

Fellini tuvo una tercera intervención en la publicidad en el año de 1992, un año antes de su muerte. Ese año, Fellini realizó tres comerciales en tono onírico para Banca di Roma, un banco italiano que en 2002 desapareció al fusionarse con otras empresas bancarias italianas para formar el grupo Capitalia, que con los años desaparecería también. Para estos cortometrajes, Fellini trabajó con el actor español Fernando Rey quien interpretó a un psicoanalista en los tres comerciales. Fellini deja ver en estos últimos spots que había comprendido como canalizar de manera habil, la esencia última de la publicidad: La creación de una necesidad a partir del producto anunciado, la idea de que este podía resolver magicamente nuestro problemas.

Un hombre de mediana edad (Paolo Villaggio) sigue teniendo pesadillas que narra con preocupación a su psiquiatra (Rey), quien le asegura que él se ocupará de sus problemas psicológicos -y de los demás, que él puede confiar en la Banca Di Roma. El comercial sigue siendo una pieza evocadora de la publicidad que promueve simultáneamente la resolución de conflictos, pero que desenmascara la mentira por excelencia que venden todos los promocionales:

 

En el quinto spot se puede ver a la voluptuosa actriz sueca Anita Ekberg, provocando a un hombre de aspecto gris y de baja estatura (Villaggio). Un león melancólico irrumpe también en la noche, llorando ante el individuo. El hombre temeroso de Dios frente a la deidad sensual: Una oda a la belleza ridiculizando la pretensión de la virtud.

 VSM (@SofiaSanmarin)

Fuente: Sight & Sound magazine

 
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