Los 10 filmes esenciales de Ingmar Bergman, según el BFI - ENFILME.COM
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Los 10 filmes esenciales de Ingmar Bergman, según el BFI
Publicado el 13 - Ene - 2022
 
 
Si la demás gente es el infierno, él sugiere, entonces el infierno juntos sigue siendo preferible a la soledad. - ENFILME.COM
 
 
 

No solo Ingmar Bergman fue uno de los más grandes artistas en la historia del cine, también fue uno de los más prolíficos. Habiendo realizado más de 60 filmes como director, trabajaba de forma veloz con colaboradores habituales, frecuentemente inspirándose en su propia vida -siendo estas sus experiencias como hijo de un ministro luterano, sus deslices adúlteros con una cascada de amantes, su vida familiar con alguna de sus cinco esposas, o simplemente sus propios procesos artísticos.

Sus filmes eran personales, constantemente replanteando y retomando las mismas preocupaciones, desde crisis existenciales alrededor del sentido de la vida y el silencio de Dios, hasta el abordaje de una humanidad carnal, obsesionada con la sexualidad -celos, humillaciones, culpa y crueldad, recurrentes una y otra vez. Si la demás gente es el infierno, él sugiere, entonces el infierno juntos sigue siendo preferible a la soledad. 

Los giros y vueltas de sus filmes, alimentándose entre sí y cada uno dando pie para el surgimiento del siguiente -un cuerpo de trabajo que se entiende mejor como totalidad, el autorretrato de un genio torturado. Cada uno, por tanto, es esencial por derecho propio; incluso sus trabajos menores hacen su contribución al todo. Los filmes elegidos en este recuento, entonces, son solo un punto de partida hacia los muchos, muchos filmes esenciales que el sueco realizó. 

 

Summer with Monika (1953)

Muchos de los trabajos tempranos de Bergman se enfocan en jóvenes amantes que con cierta amargura luchan contra el mundo adulto. Aproximándose al final de ese ciclo, Summer with Monika puede ser vista, quizá, como la culminación de esa primera fase en la carrera de Bergman: tanto una suma como una evolución.

Teniendo a Harriet Andersson como Monika, el primero de muchos personajes rudos e impulsivos, con consciencia sexual que interpretaría para Bergman, el filme narra la idílica relación de amor veraniega entre Monika y Harry (Lars Ekborg) pero, como sucede habitualmente en Bergman, el respiro de los meses del verano son seguidos por un lluvioso otoño. Monika queda embarazada, la vida real se entromete y la inocencia transitoria del verano da lugar a un conmovedor estudio de amor juvenil, matrimonios rotos e infidelidades. 

Smiles of a Summer Night (1955)

De alguna manera, Bergman mantiene la reputación de ser oscuro y severo, pese al hecho de que incluso una superficial mirada hacia su catálogo prueba que no es precisamente el caso; hay humor esparcido a través incluso de sus obras más oscuras, además de tener varias comedias completas, como esta gloriosa y divertida farsa de época. El filme es una comedia de costumbres, relativa a los escarceos sexuales de un grupo de parejas, a la mitad del verano: una actriz invita a su examante y su esposa a la casa veraniega, pese a que su actual amante y su esposa ya se encuentran ahí, y eso sin considerar a los cachondos miembros del servicio. 

Y, pues, siendo Bergman, las risas no surgen sin propósito. Como el propio Bergman lo acotó, el filme “explora la atemorizante visión de que es posible que dos personas se amen incluso cuando les es imposible vivir juntos”.

The Seventh Seal (1957)

El más famoso (y parodiado) de los filmes de Bergman, The Seventh Seal (El séptimo sello) se centra en Antonius Block (Max von Sydow), un caballero medieval de regreso de las Cruzadas. Cuando la Muerte (Bengt Ekerot) llega por él, Block reta a la Parca a un juego de ajedrez con la esperanza de ganar suficiente tiempo para encontrar algún tipo de sentido a la vida. Al ponerse en marcha a l largo de una Suecia medieval tomada por distintas plagas, Block se encentra con un grupo de actores itinerantes, un rayo de luz entre las tinieblas. 

Estrenada en 1957, cerca del punto más alto de la ansiedad nuclear, el filme reflejó preocupaciones contemporáneas, al mismo tiempo que presentaba meditaciones atemporales acerca de la relación del hombre con la muerte y Dios. Resultó ser un gran éxito y ayudó a poner de moda internacionalmente la noción del cine de arte. 

Wild Strawberries (1957)

Con la interpretación final de Victor Sjöström, uno de los titanes del inicio del cine en Suecia, Wild Strawberries que sigue el viaje por carretera de un profesor ya viejo, desde Estocolmo a Lund, donde recibirá un grado honorario. Como suele suceder en el cine de Bergman, el periplo físico se convierte en metafísico, y el filme fluctúa en el tiempo, el espacio y los sueños para presentar un detallado retrato de la vida interna del profesor y su relación con quienes lo rodean.

Bergman describió el filme como “un intento desesperado por justificarme ante mis mitológicamente engrandecidos padres”, y es solo uno de muchos filmes que presentan una mirada al vínculo entre padres e hijos, pero también es, probablemente, el más cálido de ellos. 

Winter Light (1963)

En ocasiones considerado junto con Through a Glass Darkly (1961) y The Silence (1963) como parte de una trilogía concentrada en la fe y el silencio de Dios, Winter Light retrata a un pastor luchando con una congregación decreciente y la declinación de su fe. Como sucedió antes con The Seventh SealWinter Light está imbuida de la ansiedad de la era atómica (Max von Sydow de nuevo, esta vez interpretando a un pescador buscando el consuel del pastor sobre su temor a la bomba).

Bergman declaró que no tuvo concesiones con el público en Winter Light, y es uno de sus trabajos más amargos y austeros, en algún momento también comentó que a partir de entonces sus filmes serían como ‘música de cámara’ o ‘pequeñas puestas en escenas de cámara’, es decir, trabajos íntimos focalizados en la vida interna de sus personajes. 

Persona (1966)

Describir la narrativa de Persona puede significar errar el punto, pero, ostensiblemente, trata sobre una actiz, Elisabet (Liv Ullmann), que enferma e intempestivamente deja de hablar. Entonces, viaja a una villa junto al mar para recuperarse. A su cuidado está la enfermera Alma (Bibi Andersson), a quien escucha en silencio. Conforme se desenvuelve la trama, las mujeres comienzan a fusionarse y a colapsar, hasta que la sustancia misma del filme mismo se quiebra.

¿Es la enfermedad de Elisabet una respuesta a los horrores del mundo? ¿Un avatar por el silencio de Dios? ¿La personificación de una teoría junguiana? ¿Un comentario sobre la inhabilidad de los artistas para comunicarse? Las opciones son interminables y la decisión es del espectador: el filme es descaradamente experimental y muestra a Bergman como un innovador juguetón, un manipulador posmoderno sin miedo a tejer el más abierto de los textos. 

Aquí puedes ver la obra maestra completa: 

Cries and Whispers (1972)

Ya sin la cara fresca y lozana que tenía cuando Summer with Monika, Harriet Andersson ofrece una angustiante interpretación como Agnes, una mujer infestada de cáncer, tumbada en su lecho de muerte. La cuidan sus dos hermanas, Maria (Liv Ullmann) y Karin (Ingrid Thulin), en una mansión campirana en los albores del siglo XX, pero ellas son distantes y frías. En retrospectiva, sus vidas, amores, crueldades y humillaciones son reveladas, envueltas en el brillo de un rojo saturado, que Bergman proclamó ser una manifestación del alma humana. 

Al inicio del filme, los relojes marcan los segundos. El tiempo pasa, dejándonos atrapados con un tema mayor. Como Bergman aclaró mientras filmaba: “Es el mismo viejo filme todo el tiempo. Los mismos actores, las mismas escenas, los mismos problemas. Lo único que lo hace diferente es que estamos más viejos”.

Scenes from a Marriage (1973)

Una miniserie de seis episodios hecha para la televisión con un presupuesto muy apretado, que también fue presentada, en una versión recortada, como película para el cine, Scenes from a Marriage es una penetrante fotografía de un matrimonio en proceso de desintegración. Marianne (Ullman, de nuevo) y Johan (Erland Josephson) parecen tener la relación perfecta, pero no todo es lo que parece, y pronto Marianne descubre que Johan está teniendo una aventura. La historia se desdobla como una serie de momentos arrebatados -las escenas a las que refiere el título-, varias surgidas directamente de la propia vida de Bergman. 

Un tremendo éxito cuando estrenó, la serie instigó la discusión nacional sobre el matrimonio en Sueca, y colocó a Bergman al nivel de consejero matrimonial en jefe. Más tarde Bergman adaptó la serie para el teatro, hizo un spinoff (From the Life of the Marionettes, 1980) y una secuela (Saraband, 2003), y recientemente se le hizo un remake como una miniserie norteamericana, hecha por Hagai Levi. 

Autumn Sonata (1978)

La única colaboración de Bergman con su famosa homónima, Ingrid, Autumn Sonata es la representación de otra variación del tema de las relaciones entre padres e hijos. Ingrid protagoniza como Charlote, una pianista de fama mundial que decide visitar a su hija, solamente para que el viaje desencaden años de amargura y resentimiento, en buena medida como resultado de que Charlotte haya priorizado su carrera por encima de su rol como madre. Como artista dividida entre la vida y el arte, es imposible dejar de pensar en Charlotte como otro autorretrato apenas velado de Ingmar, el trabajador compulsivo.

Se dice que los dos Bergmans tuvieron una tensa relación de trabajo, pero los resultados son mucho más que espectaculares. El filme resultó ser el último rol de Ingrid para el cine, y vaya papel el que fue. 

Fanny and Alexander (1982)

Gran parte del trabajo de Bergman (y, de hecho, de su vida) está informado por sus experiencias juveniles, pero esta obra maestra tardía es su más exhaustia examinación del misterio, la magia, la crueldad y la maravilla de la infancia. Bergman mismo lo describió como un tapiz, y es una frase adecuada para una miniserie de cinco horas y media, mostrando a diversas generaciones de una larga familia teatral. El foco, de cualquier forma, está puesto en  los niños del título, y lo que les sucede después de que su madre viuda se casa con un rígido pastor local. 

Épica en su duración y su despliegue novelístico, Fanny and Alexander puede ser vista como la culminación del trabajo de toda una vida: una especie de canto de cisne, pese a que posteriormente dirigió todavía un buen número de poderosos filmes para la televisión. Una versión más corta fue también estrenada en los cines. 

 

Trad. EF 

Fuente: BFI

 
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