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Ruth Madoff, ¿la verdadera Blue Jasmine de Woody Allen?
Publicado el 22 - Ene - 2014
 
 
La historia de Ruth Madoff, acaso ¿la verdadera Blue Jasmine de Woody Allen?. - ENFILME.COM
 
 
 

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Ruth Madoff, era un personaje importante en la alta sociedad neoyorquina. Esposa de uno de los financieros más poderosos de Estados Unidos, disfrutaba de una vida llena de lujos mientras su marido, Bernard Madoff, estafaba a miles de inversores que le confiaban sus ahorros creyendo que se volverían millonarios, como ellos: Los Madoff. El esplendor en la vida de Ruth llegó a su fin cuando se descubrieron las practicas fraudulentas a través de las cuales su marido había conseguido su fortuna. Algo de ese escándalo financiero y la historia de ella remite a la nueva película de Woody AllenBlue Jasmine. Cate Blanchett interpreta a Jasmine, una socialité de Nueva York caída en desgracia, quebrada en lo emocional, lo social y lo económico tras la muerte y encarcelamiento de su marido, un magnate millonario personificado por Alec Baldwin.

El 29 de junio de 2009, Bernard fue sentenciado a 150 años de prisión. A cinco años del caso protagonizado por su marido, vive de manera modesta en Connecticut. Como Jasmine,  Ruth asegura que desconocía el orígen de la prosperidad de su esposo.

Madoff fue acusado del mayor fraude piramidal en la historia de Estados Unidos: El esquema Ponzi –una operación tramposa de inversión que implica el pago de intereses a los inversores de su propio dinero o del dinero de nuevos inversores– .  Por primera vez desde su arresto, en 2009, Ruth Madoff, emitió un comunicado:

Estoy rompiendo mi silencio ahora, porque mi reticencia a hablar ha sido interpretada como indiferencia o falta de simpatía por las víctimas de delitos provocados por mi esposo Bernie, lo cual es exactamente lo contrario.

Aquel día, nueve de las víctimas de Bernie Madoff rendían declaración en el tribunal de sus propios casos, contando historias de horror de la devastación que él había dejado caer sobre ellos, llamándolo el epítome del mal, y haciendo referencias al diablo, que mastica eternamente a los traidores en el Infierno de Dante: "¡Que una cuarta boca le crezca a Satanás y donde Bernard L. Madoff merece pasar el resto de la eternidad!".

Para agravar la indignación de las víctimas, la nueva noticia era que Ruth Madoff, quien había sido la compañera más cercana de su marido y en algún momento la contadora de los negocios, durante los 49 años de matrimonio con Madoff, había llegado a un acuerdo con los fiscales para quedarse con $2.5 millones a cambio de renunciar a activos valuados en 80 millones de dólares, incluyendo sus propiedades.

Desde el arresto de su esposo, no había mostrado el menor signo de arrepentimiento público, y cada vez que un periodista la abordaba decía de forma rutinaria que no tenía comentario alguno. La rubia de 100 libras, que llegó a encarnar todos los males de la codicia en la última época –en las semanas previas a la confesión de fraude de su esposo, ella retiró $15.5 millones de doláres de su cuenta en las oficinas de Madoff, además que peleó por conservar sus casas y propiedades–-, se declaraba una víctima.

La indignación universal

Hey Ruth, renuncia a los $ 2.5 millones de los robos de tu marido. Y consiguete un trabajo para pagar todo los daños. Este fue uno de los tantos comentarios mordaces que el público posteaba en el sitio web de Los Angeles Times. Por ejemplo, en la página del New York Times, un lector escribió:

¿$ 2.500.000? Yo la dejaría con $5.000 más lo que la Seguridad Social le de. Sería bueno verla mendigando con un cartel de cartón en Wall Street con la leyenda: "Otro tomó del versículo:" La señora Madoff nunca dejará ir /esos 2,5 millones más o menos, / Y lo que oculto en las cuentas bancarias / Será su fianza/ Ese el el trato de los acuerdos.

Ruth Madoff aseguró en su declaración:

Desde el momento en que supe que mi marido había cometido un enorme fraude, he tenido dos ideas: primero, que todas las personas que confiaron en él se arruinarían financieramente y emocionalmente, y segundo, que mi vida con el hombre al que conozco desde hace más de 50 años había terminado.

El comediante Andy Borowitz parodió de manera descarnada esto en el Huffington Post:

Apenas unas horas después de que fue condenado su esposo Bernie Madoff... Ruth Madoff expresó su conmoción y consternación por el comportamiento de su marido, diciendo a los periodistas: "Este no es el hombre que conocía, que poseía nueve casas. Cuando gastas cientos de millones de dólares con alguien, crees que lo conoces.... supongo que estaba equivocada”.

La palabra 'fachada' seguía apareciendo en mi mente ", dice Ronnie Sue Ambrosino, una de las víctimas del fraude, quien perdió $1,7 millones, y quien se refirió a Ruth en la corte:

Es alguien que se cubre la espalda. Vamos a darle el beneficio de la duda, digamos que no sabía nada. El 11 de diciembre, el día de la detención de Bernie, ella sabía todo, y tuvo todas las oportunidades para demostrar el dolor del que habló en su declaración, pero no lo hizo hasta que eso le sirvió para sus propósitos. Ella sigue teniendo la arrogancia de las víctimas y se esconde detrás de la fachada de la supuesta tristeza, al igual que su marido.

Los amigos más cercanos que conocieron a Ruth pensaban que ella debía saber del esquema. De lo contrario, si hubiese estado avergonzada, confundida y traicionada, como afirmó en su declaración, quedaba la duda de ¿por qué se había quedadó con Bernie, y su familia durante los tres meses de arresto domiciliario?, aún a costa de perder a sus hijos, quienes aseguraban no haber hablado con ella desde el día que su padre confesó su crimen frente a ellos y con Ruth presente.

Ella todavía está bajo el escrutinio de los investigadores, al igual que sus hijos, y el propio hermano de Bernie. Un observador de tiempo completo de los Madoff comentó que “la declaración de Ruth, como todo lo que le precede en el caso, puede muy bien ser sólo un ejemplo más de la brillantez del fraude y manipulación de Bernie Madoff. Él siempre fue el moderador, y probablemente todavía lo hace. Desde el día en que se entregó y se declaró culpable, Madoff estaba decidido a asumir toda la culpa. Desde la cárcel está intentando controlar todos los detalles de su destino, incluyendo, la declaración de Ruth”.

"Como todo el mundo, me siento traicionada y confundida. El hombre que cometió este fraude terrible no es el hombre a quien he conocido durante todos estos años. Pero la vida que llevaba con Bernie –y que ella siguió compartiendo con él desde su detención en adelante- cuenta una historia totalmente diferente.

Ruthie de Queens

Me duele mucho recordar a mi marido levantarse en medio de la noche. Fue un muy buen médico. Se levantaba en medio de la noche año tras año sin importarle las condiciones climáticas para ir al hospital y salvar la vida de alguien en la lluvia, el frío, y la nieve. Él salvaría la vida de alguien para que Bernie Madoff pudiera comprar a su esposa otro reloj Cartier.

Declaración leída ante el tribunal por Maureen Ebel, víctima de Madoff.

De acuerdo a sus conocidos, Ruth provenía de Laurelton, una comunidad de clase media en el Queens, su casa de una sola familia ya era un paso importante para sus padres, Saúl y Sara Alpern, quienes se habían mudado allí después de vivir en un edificio de apartamentos en Brooklyn. Ella se esforzaba por parecer más que una chica de Brooklyn, aspiraba a parecerse a una Belle Harbor. Tiempo después conoció al arrogante Bernie, quien trabajó un tiempo como salvavidas y como instalador parcial del sistema de riego. Ruth se enamoró de él cuando tenía 14. Eran vecinos en Laurelton - ella vivía en la calle 224a, y el en la 228a-e iban juntos a la escuela del diario. Un amigo de la infancia recuerda a los padres de Ruth como una pareja inteligente, políticamente liberal que jugaba al bridge, que leía el New York Times, y veraneaba en Catskills.

Se casaron en 1959 en el Centro Judío Laurelton y desde ese día en adelante, Ruth volcó su vida en su esposo. Ruth trajo a su esposo a trabajar con su padre, un contador. Ese fue el inicio de todo. Por mucho tiempo ella y él trabajaron fuera de la oficina del padre de ella. Así fundaron, en 1960, su primer negocio de inversiones.

"Ella no era la típica rubia tonta -era inteligente con los números- ", dice Erin Arvedlund, conocido de Ruth. Así que me resulta difícil creer que si el padre de Ruth fue uno de los recaudadores de fondos originales de Bernie, y ella estaba allí deesde el inicio ayudando a la contabilidad de los libros, ¿cómo no iba a saber que Bernie tenía un" negocio de asesoría ' y que no había sido registrado ante la SEC [hasta el 2006 ]?”.

La pareja pasó de un modesto departamento en Bayside a uno más grande en Great Neck, en Long Island, y luego a una casa en el suburbio de Roslyn, donde sus vecinos eran el futuro dueño principal de Nueva York Mets Fred Wilpon y su esposa, Judy, además del desarrollador de Long Island, Edward Blumenfeld y su esposa, Susan. Blumenfeld se convirtió en el mejor amigo de Bernie y un inversionista que después sufriría grandes pérdidas en el esquema Ponzi. Susan se convirtió en la imagen gurú de los Madoff. Ella también parece haber transformado a Ruth, quien paso de ser la simple Ruthie Alpern de Queens a la señora Bernard L. Madoff del Upper East Side de Manhattan, Montauk, Palm Beach, y de Cap d’Antibes.

El otro lado de Ruth

Sin embargo, ni siquiera Susan Blumenfeld pudo borrar algunas características en Ruth, por ejemplo su acento de Queens. Al parecer ella sentía algo de envidia por Marion, la esposa de Peter, el hermano de Bernard, una mujer alta, morena, que tenía su propio estilo mientras que Ruth era una calca de Susan, se vestía como ella, con pantalones blancos, camisa y zapatos del mismo color. Ruth también era una mujer muy celosa. No le permitía a su esposo contratar a una mujer sin su aprobación.

Bernard dependía de ella, tanto como esposa y perro guardián. Al principio, ella se encargaba de pagar las cuentas en la oficina de Nueva York, en el 110 de Wall Street. En su pequeña oficina cerca de la sala de operaciones, Ruth se sentaba, se encargaba de la chequera, los archivos de la lista -era un cuadro de la eficiencia perfecta-, mientras que su marido atendía las negociaciones. Mucho de los contratos se hacían a través de ella.

La señora Bernard L. Madoff

El nombre de Ruth aparece con frecuencia en los cientos de páginas de documentos de Madoff recientemente publicados por el síndico de quiebs. Los papeles, que documentan el flujo y reflujo de miles de millones de dólares, también muestran que muchos de los activos de Madoff estaban a nombre de Ruth. Madoff y su familia crearon una red de empresas fantasmas para mantener estos activos después de comprar los mismo con los fondos BLMIS [Bernard L. Madoff Investment Securities]. Minetras que Lonson MacCargar asegura que ella era una principiante en cuestiones de tecnología:

Ella no era una genio de las computadoras. Trabajé con ella en su oficina privada, enseñándole como enviar fotografías digitales. No la creo capaz de gestionar la banca en línea. La extensión de su conocimiento de la computadora llegaba hasta el uso del correo electrónico y el envío de fotos a sus hijos y nietos.

Ella regresó a la escuela para obtener un título de maestría en nutrición de la Universidad de Nueva York, que incluyó un trabajo en un centro de salud en el Lower East Side de Manhattan. Dio su tiempo y dinero a obras de caridad y actividades educativas. Jugaba el papel de la experta cónyuge financiera. Su jardinero de 25 años, dice de ella:"La única Ruth Madoff que conozco es tan amorosa, tan inteligente, tan respetuosa de mi trabajo".

Ella era sin duda era de otra forma al fondo de los Madoff. Un viejo amigo de ella, recibió una llamada de Bernie, quien trató de persuadirlo para invertir en sus empresas, cuando la charlaba estaba dandóse él le dijo: Por cierto, Ruthie está aquí. ¿Quieres hablar con ella?”, y durante 30 minutos, recuerda el amigo, Ruth le recordaba el pasado. Cuando Bernie volvió a ponerse al teléfono, dijo, "¿Sabes qué ? Nos conocemos desde hace mucho tiempo. Estás adentro.

Después de que Madoff fue arrestado, Ruth y Peter Madoff pagaron su fianza de $10 millones y regresó a la suite de dos niveles en la calle 64 del East. Ella creyó que a su esposo le permitirían quedarse en casa con ella hasta que su caso se solucionara. Incluso después de que un juez le revocara la libertad bajo fianza, el 12 de marzo y le ordenara ingresar a la cárcel, Ruth guardaba la esperanza de que él pasaría el tiempo que quedaba hasta su sentencia, con ella. Pero Bernie no volvería al departamento.

A partir de entonces, la existencia misma y la libertad de Ruth se ha visto como un insulto a las víctimas de su marido. ‘La mujer más solitaria en Nueva York’, fue el titular de un artículo sobre ella en The New York Times, que Ruth seguramente leyó, pues lee todo lo relacionado con el caso. La Ruth Madoff que una vez, aparentemente, fue la esposa perfecta, madre, abuela,  cocinera, dama de la caridad, y deportista, murió el 11 de diciembre. Sus hijos no podían hablar con ella, uno de ellos se suicido. Los antiguos inversores querían su cabeza. Su fortuna se había ido, y hasta su acuerdo con la fiscalía de retener los $ 2,5 millones de dólares, a cambio de renunciar a todo lo demás, fue repentinamente reducido a una tarjeta de débito.

De la antes enérgica Ruth Madoff, queda una mujer minúscula y ligeramente encorvada, que habla con una voz opaca y ronca, a menudo al borde de las lágrimas. Como cada una de las víctimas de Bernard, ella ahora solo disfruta de una pequeña parte de la vida que tenía antes. Rechazada por varios propietarios de Manhattan, vive en una casa unifamiliar prestada en una comunidad privada en el sureste de Florida. Algunas de las víctimas de Madoff la siguen acusando de complicidad en el delito -algo que sigue negando- y la atacan en Internet o en los medios de comunicación.

 VSM (@SofiaSanmarin)

Fuente: Vanity Fair

 
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