El lanzamiento internacional de Audition (1999) colocó al prolífico director japonés, Takashi Miike, bajo los reflectores de la escena internacional. Debido a sus abruptos desplazamientos de géneros y su violencia visceral, Audition ha sido aclamado y aborrecido por el público; la película es intrínsecamente japonesa, expresando muchos temas y preocupaciones relacionados con el Japón de principios del siglo XXI.
Es muy probable que el personaje de Asami explique la resonancia de la película. El tropo de la mujer que busca venganza contra los que le han hecho daño es reconocible al instante. El cine de terror estadounidense está lleno de personajes femeninos que buscan venganza –desde I Spit on Your Grave hasta Hard Candy–. Sin embargo, la familiaridad de este tropo puede olvidar aquellos subtextos específicamente japoneses: Asami hace eco del personaje de la mitología japonesa que se distingue por su larga cabellera negra que cae sobre su rostro; se trata de una figura asociada a una especie de fantasma.
La investigadora Jessica McGoff ha elaborado Feminist and Misogynist Discourse in AUDITION, un videoensayo con el que la autora busca argumentar que la clave para comprender la película consiste en ubicar la obra de Miike en el contexto meramente japonés que él establece. El arquetipo femenino vengador es el que divide a la opinión originando una discusión en torno a la ambigüedad que se desprende a partir de la presencia de la mujer: ¿misoginia o feminismo extremo?
Mediante la colocación de Asami dentro del contexto japonés de un panorama en el que los roles de género estaban cambiando, el videoensayo interroga los enigmas (feminista vs. misógino) de la película. Sin embargo, al hacerlo, también formula una pregunta relativa a la naturaleza del terror en la pantalla. Más allá de las posibilidades de que Asami represente un contexto cultural específico o uno universal, la redención femenino o la ansiedad masculina, hay algo en su último acto de venganza que funciona en un nivel puramente visceral concluyendo que la forma de terror como género trasciende las fronteras culturales por completo.
LFG (@luisfer_crimi)
Fuente: Fandor