El editor Miguel Branco ha realizado Blackbird, una comparación visual entre Birdman (2014), de Alejandro González Iñárritu, y Black Swan (2010), de Darren Aronofsky. Ambos filmes se sitúan en Nueva York y comparten también la representación de dos artistas obsesionados con el espacio escénico (uno como actor de teatro; la otra, como bailarina). Riggan (Michael Keaton) es perseguido por su ego, por su voz interna, por su exitoso pasado; mientras que Nina (Natalie Portman) es acechada por sus miedos, traumas y deseos de alcanzar la perfección.
Iñárritu y Aronofsky proponen la ardua lucha que enfrentan sus personajes por alcanzar un mismo objetivo: crear una contundente puesta en escena. En el caso de Birdman es el teatro, específicamente la obra de Raymond Carver (De qué hablamos cuando hablamos de amor). Por su parte, en Black Swan se propone una nueva versión del ballet El lago de los cisnes de Tchaikovsky. Riggan y Nina tienen rivales (Edward Norton y Mila Kunis, respectivamente) que amenazan con robarles sus momentos de fama y, en última instancia, los dos experimentan una transformación física hacia el final de sus relatos.
LFG (@luisfer_crimi)
Fuente: The Playlist