El cisne negro (2010) y El luchador (2008) -ambos filmes dirigidos por Darren Aronofsky- parecen muy diferentes a simple vista, debido a las actividades que se narran en cada una (la gracia del ballet y la brutalidad de las luchas) y al punto en el que se encuentran los personajes en su historia personal: una bailarina en ascenso, y un luchador en los últimos momentos de su carrera.
Sin embargo, ya que los filmes comparten director, también comparten ciertos temas inherentes y rasgos de carácter. En el siguiente videoensayo se menciona que ‘Aranofsky toma el estado corporal de sus personajes y lo lleva al extremo. Nos estremecemos al ver a estos dos protagonistas distorsionar, tensar, dividir, maltratar, torcer y llenar de moretones sus cuerpos, para transformarlos en rigurosos instrumentos mientras se mueven por la vida. El efecto de sonido de un tobillo torciéndose o la visión de un cuerpo siendo golpeado es, visualmente, tanto perturbador como fascinante.’
Colocando ciertas escenas de ambas películas lado a lado, el usuario de Vimeo Alejandro Villareal revela el parentesco entre los personajes y las historias de Randy y de Nina, cuya esencia y ambicioso perfeccionismo solo es un intento por que sus habilidades individuales trabajen para ellos en un mundo que, de otro modo, no notaría su presencia.
[Trad. Viera Khovliáguina]
Fuente. FilmSchoolRejects