En Los olvidados (1950), de Luis Buñuel, el Jaibo (Roberto Cobo), recién fugado de la correccional, se convierte en el jefe de una pandilla de jóvenes que ataca a Carmelo, un anciano ciego. Por la noche, Pedro (Alfonso Mejía) –uno de los acompañantes de el Jaibo– regresa a casa hambriento y su madre le niega la comida repartiéndola entre sus hermanos. Al día siguiente, Pedro acompaña al Jaibo a ver a Julián (Javier Amézcua), a quien el Jaibo asesina. A partir de ese momento, Pedro decide mantener distancia con el Jaibo, y esa noche, Pedro tiene un sueño: él ve a Julián manchado de sangre debajo de su cama mientras su madre le ofrece un pedazo de carne cruda, que el Jaibo le arrebata saliendo debajo de la cama.
Esta secuencia, filmada de manera impecable con un atractivo y enigmático juego de claroscuros, sombras y luces por parte del fotógrafo mexicano, Gabriel Figueroa, representa un momento aterrador y sombrío asociado a la fragilidad del cuerpo que prefigura constantemente la muerte como el destino ineluctable de los personajes.
En un nuevo video titulado Los olvidados / Lazarus, la investigadora y editora Catherine Grant utiliza el recurso de la pantalla dividida para mostrar las similitudes que existen entre el fragmento onírico del filme de Buñuel y Lazarus (2016), la última pieza audiovisual del músico británico, David Bowie.
LFG (@luisfer_crimi)
Fuente: Catherine Grant (Vimeo)