Reseña, crítica Anónimo - ENFILME.COM
if ($skins_show == "0") {?>
RESEÑAS >   EN PANTALLA
 
Anónimo
Publicado el 02 - Dic - 2011
 
 
Permítanme posponer la intrincada implicación de meter a un personaje de nombre William Shakespeare en cualquier trabajo y tratar brevemente a Anónimo como una película sobre el reconocimiento. - ENFILME.COM
 
por Sofia Ochoa Rodríguez

Permítanme posponer la intrincada implicación de meter a un personaje de nombre William Shakespeare en cualquier trabajo y tratar brevemente a Anónimo como una película sobre el reconocimiento.

Hay pues en la trama del alemán de carrera sensacionalista, Roland Emmerich (Día de Independencia2012), un escritor genial, con un don extraordinario, que no puede dar a conocer su obra porque su posición y su contexto se lo impiden. Es el conde de Oxford (Ifans), a finales del siglo XVI en la Inglaterra isabelina y puritana, cuando la corte encuentra sedición y pecado en los mecanismos que mueven a la imaginación de un hombre a crear mundos con palabras. Así es que Oxford tiene que conformarse con fracasar en la política, en la realeza, perder poco a poco sus posesiones y escribir a puerta cerrada una obra de tal magnitud que su fuerza en el imaginario del hombre moderno es equiparable a la de un meteoro impactándose contra la península de Yucatán para alterar la atmósfera y redefinir así el futuro de la vida en el planeta. Todo con la precisión de una pluma.

Oxford sabe que su colosal poesía está atrapada en la pequeñez de la consciencia de su tiempo y le busca una salida: un prestanombres con una posición suficientemente laxa que le permita ejercer el rol de dramaturgo sin peligro alguno. Su obra está condenada a la trascendencia pero, como dice la reina Isabel envejecida en el tráiler de la película, ésta jamás llevará su nombre. El escritor es víctima de una tragedia shakesperiana en la que la vida de un hombre no alcanza las proporciones de su espíritu.

Y sus ambiciones tampoco son únicamente etéreas. Una parte en él desea el reconocimiento no solo a su obra, que ese, lo sabe, lo ha visto, lo tiene garantizado, sino a su figura. Quisiera ser él quien recibe los aplausos en los escenarios. Ben Jonson, poeta y dramaturgo de su tiempo que, según la versión de Emmerich, conocía el secreto de Oxford es el único con algo de autoridad que podría llenar ese vacío y aún así, función tras función, se niega a aplaudirle.

Aquí entra ya el nombre de William Shakespeare que en el mundo de Emmerich es un actor pueril, tosco, interesado e insensible, incapaz de trazar siquiera una letra. Su ignorancia acaba por destrozar de una vez por todas la torre de literatura, confabulación política y laberinto pasional –en el que la reina está implicada–, que sostiene sutilmente el pasado de Oxford. El asunto resulta intrigante. Y Emmerich sabe cómo agregarle emoción: la reconstrucción de estudio de la Inglaterra isabelina, los teatros, El Globo, los vestuarios minuciosamente cuidados, las buenas actuaciones, el diseño de arte con acabados de lujo, la edición in crescendo, cada uno de los elementos formales gritan en todo momento, con su grandilocuencia: esto no solo es estremecedor, es esencial.

Y, ¿lo es? Claro que lo es, aunque Emmerich solo sea capaz de esbozar torpemente la razón: la poesía. Las películas que mejor han logrado traducir el lenguaje del bardo al cinematográfico son las que han retomado sus metáforas y su mundo con sutileza, sensibilidad e ingenio. Desde las adaptaciones como Ran (1985) de Akira Kurosawa hasta las recreaciones como Shakespeare enamorado (1998) o Stage Beauty (2004) retoman sus temas, reflexionan y recrean sobre ellos. Emmerich se limita a señalar. ‘Todo arte es político, sino es mera decoración’, dice Oxford y la manera de explotarlo, haciendo que un tumulto se levante en armas cuando ve Richard III porque les recuerda al consejero de la reina, es simplista.

Su mayor riesgo está en cómo presenta su trabajo: con el tropo renacentista del teatro dentro del teatro. La película inicia con un actor de nuestro tiempo presentando en un teatro la película. Lo que vemos después, se supone, es una puesta en escena. Al final Emmerich tiene un gesto de falsa modestia. El telón cae y su público se levanta y se retira sin aplaudir. Somos nosotros, no su guión, los que determinaremos si merece o no el reconocimiento… ¡Por favor!

 
COMPARTE:
 
ANTERIOR
EN PANTALLA
Los Muppets
SIGUIENTE
 
 
 
 
 
 
 
 
 
POST RELACIONADOS
 


NOTAS
Wong Kar-Wai se prepara para el Oscar


CARTELERA
Sueño de invierno


NOTAS
El 51º Festival Internacional de Cine...
 
 
 
COMENTARIOS
 

CALIFICACIÓN DE LA GENTE:
0 personas han votado


 
RECOMENDAMOS
  • 5 recomendaciones de Amat...
    En un intento por hacer más amable y llevadero el #QuédateEnCasa, el equipo de EnFilme se dio a la tarea de contactar -a...
  • Lou Reed en el cine o del...
    Lou Reed cambió la guitarra por la improvisación gestual para darnos un tan interesante como ecléctico portafolio de...
  • Luis Buñuel
    Surrealista, iconoclasta, provocador…Luis Buñuel.
  • Edén
    Edén es el arco temporal que va de “Da Funk” a “Within”, dos sólidas columnas sobre las que descansa esta...
  • Selección oficial para...
    Primeras impresiones de los largometrajes que integran la Selección Oficial del FICM2020
  • Mad Max: Furia en el camino
    Reseña: 'Mad Max: Furia en el camino' es, dentro del género de acción, una película notable que logra...
  • Inside Llewyn Davis
    El tono de Inside Llewyn Davis es negramente cómico, sarcástico. Los Coen se divierten poniendo a su héroe en aprietos que lo ...
  • Amores que ¿casi? matan
    Del amor al odio hay solo un paso. El cine nos ha demostrado varias veces lo que ocurre cuando una pareja ha cruzado esa delgada línea....
  • El Proyecto Florida
    Reseña: El más reciente filme de Sean Baker es una muestra extraordinaria de cómo, valiéndose de los recursos del...
  • Carol
    Reseña: 'Carol' es el eficaz retrato de una época, pero también es una forma de hacer y pensar el cine.
 
 
 
 
 
enfilme © 2021 todos los derechos reservados | Aviso de privacidad