Antes que otra cosa, una advertencia: el espectador que espere algo más que una película de acción, con más contenido que lo que generalmente se presenta en los filmes de esta bola de gandallas, será mejor que lo piense dos veces antes de ir a ver Los indestructibles (2010) y salir decepcionado o, peor aún, con la sensación de “para qué hacen tanto revuelo, si en estas películas siempre pasa lo mismo”.
Aclarado el punto, podemos entonces comentar sobre esta especie de auto tributo que se hace Sylvester Stallone y que comparte con sus habilidosos e internacionales amigos, todos ellos pertenecientes al salón de la fama del mundo de las patadas, las explosiones y no-se-cuántos-besos-le-he-dado a las mejores chicas del planeta.
En este selecto grupo, sólo algunos merecen el mote de estrellas de acción. En primer lugar entra, por supuesto, el “todo hago”, señor Stallone, que en esta explosiva y sangrienta historia interpreta a Barney Ross, nada más y nada menos que el líder moral del grupo (cabe aclarar que a Stallone a quien antes no se le entendía nada, con tanta operación facial, ahora menos), el que da las ordenes, el que dice frases “profundas” sobre temas como la lealtad, el amor, o la falta de cabello del compañero de al lado.
El pelón es Lee Christmas (Statham), la cara joven del grupo, el galán y un verdadero toro salvaje si de lo que se trata es de patear algunos traseros. Le sigue en orden de importancia otro actor víctima de las operaciones faciales, Mickey Rourke, quien interpreta a Tool, algo así como el productor ejecutivo de la pandilla; habla con la gente, realiza algunas llamadas y consigue los trabajos. También es portador de una exquisita retórica y mucha melancolía, que explota mientras tatúa a uno que otro mal encarado.
Para terminar con el roster de estrellas, tenemos al por todos recordado rubio y nada expresivo, Ivan Drago de Rocky IV(1985), Dolph Lundgren, que hace del inestable Gunner Jensen, un amante de la tortura y de los trabajos sucios, muy sucios. Termina la lista el habilidoso Jet Li, quien aparece para interpretar a Ying Yang, el experto en artes marciales.
Como puede verse, la simple descripción de los personajes da una idea bastante concreta sobre lo que el espectador puede esperar de esta película. Además, está la celebración de un género que aunque criticado por muchos, es sin duda un referente obligado del cine.
Simplemente hay que observar el póster oficial —donde toda la planilla posa con armas en mano—, una nostálgica apología del género. No olvidemos la aparición especial de Arnold Schwarzenegger, uno de los momentos mas emocionantes (y sarcásticos) de la película; aunque no entra en acción como en los viejos tiempos, su presencia, sobre todo por el personaje que interpreta, resulta un digno homenaje para este grandote oriundo de Austria y, recordemos, gobernador de California.
Es de reconocerse el esfuerzo que hizo el director, Sylvester Stallone, por inyectarle algo de originalidad a la cinta, particularmente si se considera que en el universo de las películas de acción, el destino del héroe suele ser bastante predecible. Pues esto, más el clásico momento en el que el protagonista mata a doscientos enemigos por su cuenta, las cervezas, los chistes luego de una misión exitosa y la chica guapa hacen de Los Indestructibles, no la mejor película de acción, pero sí, una prueba que refuta los efectos colaterales del abuso de los esteroides y anabólicos...¿o no?