Reseña, crítica Más allá de la vida - ENFILME.COM
if ($skins_show == "0") {?>
RESEÑAS >   EN PANTALLA
 
FICHA TÉCNICA
Hereafter
Más allá de la vida
 
EE. UU.
2010
 
Director:
Clint Eastwood
 
Con:
Cécile De France, Thierry Neuvic, Matt Damon
 
Guión:
Peter Morgan
 
Fotografía:
Tom Stern
 
Edición:
Joel Cox, Gary Roach Duración:
129 min.
 

 
Más allá de la vida
Publicado el 07 - Ene - 2011
 
 
Hereafter cuenta tres historias muy distintas, que se ven unidas. - ENFILME.COM
 

Por Camila Ortega

No podemos dudar la capacidad de contar historias del icónico vaquero, Clint Eastwood (Invictus, 2009), que a todas luces se ha convertido en una influencia cinematográfica tanto delante como detrás de cámaras. Más al unirse con el responsable de los guiones de películas como The Last King of Scotland (2006), The Queen (2006), Nixon/Frost la entrevista del escándalo (2008), The Other Boleyn Girl (2008), Peter Morgan, se nos auguraba con Hereafter (2010) un must see de la pantalla grande.

Considerando la frase del queridísimo Jorge Luis Borges “la muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene”, que evidencia lo que podemos detectar como la premisa de la película: sólo podemos experimentar la muerte a través de la vida. Así, Hereafter cuenta tres historias muy distintas, que se ven unidas por la manera única en que experimentan la muerte, tres historias de vida que se desarrollan en diferentes lugares del mundo.

La primera es la de Marie (De France) una famosa periodista francesa quien, víctima de un tsunami que la agarra desprevenida de vacaciones con su amante, casi muere o, como se sugiere, experimenta la muerte y revive, quedando con la necesidad de descubrir qué es lo que vivió, y compartirlo al mundo a través de un libro. Al mismo tiempo que George (Damon), estadounidense, lucha por dejar su pasado de famoso psíquico atrás, negando todo contacto con este don, o maldición, como él lo llama. Vive una vida solitaria que tiene luces de cambiar cuando conoce a Melanie (Dallas), en un romántico meet cute en clases de cocina. Y Marcus quien, junto a su gemelo Jason, luchaba todos los días contra la drogadicción y el alcoholismo de su mamá. Cuando finalmente escapa de las revisiones de los trabajadores sociales y su madre está decidida a dejar sus adicciones atrás, Jason muere atropellado. Marcus solo y con una mamá desesperada tiene la determinación de volver a comunicarse con él.

La película cierra cuando los tres se encuentran en una feria del libro en Londres “por coincidencia”, en un final que grita más deux ex machina que verdadera casualidad. El final es forzado y, aunque trata de ser abierto, inconcluso. El único que realmente logra el objetivo que persiguió durante la historia es Marcus, encontrando la forma de superar la muerte de su hermano, mientras que los otros dos simplemente sonríen ante una posibilidad de algo nuevo sin saber si resolvieron sus problemas. Aunque la intención del guionista era evadir los lugares comunes, tratando la muerte en un aquí y ahora, al representar el más allá como un as de luz, exponiendo a los psíquicos como fraudes, representando la tristeza que conlleva una soledad absoluta, con historias que giran alrededor de un drama interminable que se arreglan en dos minutos, logra más bien trivializar la convivencia que tenemos con la muerte.

Desde la propia concepción de la vida hay muerte, aunque ignoremos y banalicemos este hecho, la muerte traspasa a todo ámbito de la vida personal y social, incluso hacemos leyes que la regulan como la prohibición o legalización de la eutanasia, y aunque parece ser que esa fue la intención, no alcanza a retratar lo complejo de esta relación.

Ante obras maestras del Sr. Eastwood como Million Dollar Baby (2004), Gran Torino (2008), Río Místico (2003) y Los puentes de Madison (1995), sabemos que su punto de vista ante el melodrama suele ser delicado y sencillo, absteniéndose de utilizar grandes efectos especiales que nos distraigan de lo que realmente debe envolvernos, la historia. Con esto en mente, podemos obviar la ola digital que destruye Tailandia, como lo hicimos por Scorcesse y su pantalla verde en Shutter Island (2010), y agradecemos el tratamiento sincero y sin prejuicios ante la posibilidad de lo sobrenatural, pero finalmente, si bien logra su cometido de recordarnos que convivimos con la muerte aunque no pensemos en ello, la sensación que nos queda es simplemente la de un buen intento no bien logrado.

 
COMPARTE:
 
ANTERIOR
EN PANTALLA
127 horas
SIGUIENTE
EN PANTALLA
Corazón delator
 
 
 
 
 
 
 
 
 
POST RELACIONADOS
 


EN PANTALLA
El gran concierto


NOTAS
Imperdibles de la 14ª Semana de Cine...
 
 
 
COMENTARIOS
 

CALIFICACIÓN DE LA GENTE:
0 personas han votado


 
RECOMENDAMOS
 
 
 
 
 
enfilme © 2020 todos los derechos reservados | Aviso de privacidad