Reseña, crítica Pájaro azul - ENFILME.COM
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FICHA TÉCNICA
Blue Bird
Pájaro azul
 
Bélgica-Francia
2011
 
Director:
Gust Van Den Berghe
 
Con:
Bafiokadie Potey, Tene Potey
 
Guión:
Maurice Maeterlinck
 
Fotografía:
Hans Bruch Jr.
 
Edición:
David Verdurme Duración:
86 min
 

 
Pájaro azul
Publicado el 11 - Mar - 2013
 
 
Desde las primeras imágenes de Pájaro azul (Blue Bird, 2011), del director belga Gus Van den Berghe, la tesitura del filme descansa en la posibilidad de imitar la naturaleza de un Baobab, este árbol africano de forma irregular que, de forma sutil y silenciosa, termina por acaparar el paisaje que lo rodea - ENFILME.COM
 

Por Verónica Sánchez (@SofiaSanmarin)

Desde las primeras imágenes de Pájaro azul (Blue Bird, 2011), del director belga Gust Van den Berghe, la tesitura del filme descansa en la posibilidad de imitar la naturaleza de un Baobab, este árbol africano de forma irregular que, de forma sutil y silenciosa, termina por acaparar el paisaje que lo rodea. El Baobab crece como casi cualquier árbol pero en la cúspide se extiende de forma horizontal para abarcar el paisaje. Este trabajo destaca la sencillez y el fino detalle que compone la sabana también africana y, al mismo tiempo, resalta el recatado espectáculo que se desarrolla sobre ésta y que el director enfatiza a través de un filtro azul permanente. En esa suntuosa simplicidad radica su encanto.

Van den Berghe sitúa su ficción en una de las regiones más desérticas del mundo, Togo. Los protagonistas, dos infantes. El filme mantiene el esquema narrativo de la obra de teatro del belga Maurice MaeterlinckL’oiseau Blue(1909), de la que fue adaptado, en donde se mezclan los géneros fantástico, de aventuras, el drama, familiar, de misterio y el suspense, pero prescinde del hada que en el cuento original guía a los niños, y de la llave mágica, otorgada por ella, y que abre todas las puertas del tiempo y del espacio. Al eliminar estos elementos, el tono de ensoñación no se devela de inmediato. Al contrario, las secuencias iniciales dejan ver sin concesiones el entorno en el que viven los niños: las carencias económicas, de salud y de educación, con estómagos hinchados de parásitos, tiempo libre sin restricciones, sin rutinas ocupacionales, juegos en soledad que duran toda una vida, y el mundo laboral de los adultos que sólo conocemos por su cansancio. El acierto es que Van den Berghe muestra este escenario de la felicidad que ostentan los niños solo por ser niños, y evade los tópicos filantrópicos, caritativos o paternalistas.

Bafiokadié y su hermana Téné miran absortos un pájaro azul que alguien les ha prestado, pero son interrumpidos por su madre que los llama para que se laven. Los pequeños dejan al ave en el patio de su casa –en el que libremente caminan gallinas, gatos y perros– y atienden las órdenes de su progenitora. Tras el ritual del baño y una buena dosis de juegos comunitarios, los hermanos recuerdan que dejaron el ave al aire libre. Regresan, pero ya ha desparecido.

Los dos niños inician entonces una búsqueda para encontrarla. Se alejan cada vez más de su hogar y en el camino se encuentran con sus abuelos muertos con los que hablan y cantan, interactúan con ellos, aunque están conscientes de que fallecieron hace tiempo; de pronto se internan en la selva y son atacados por un grupo de guardianes del bosque dispuestos a castigar a los pequeños por los delitos de su padre carpintero (que ha talado árboles para ejercer su oficio); se topan con un grupo de hombres que representan los goces del mundo comandados por el Jefe de los Placeres, quien les da un largo discurso sobre lo que para él importa en la vida; después conocen a unos niños que se nombran a sí mismos los no-nacidos y habitan una aldea llamada el Reino del Futuro, gobernada por el Rey del Tiempo.

Todas estas personas, desde los abuelos muertos hasta el Jefe de los Placeres tratan de enseñarles una lección de vida a la pareja, pero ellos no entienden el lenguaje de los adultos y nada de lo que han vivido en ese día parece sorprenderlos, solo quieren encontrar al pájaro azul que tanto los obsesiona. Encuentran a otras aves, pero no la que buscan. Y es que ya no se trata de un juego sino de una misión. La pérdida del pájaro y la comprensión de esta experiencia simbolizan el verdadero paso a la madurez y el desencanto de la inocencia.

La cinta está rodada en un formato scope que le da profundidad a las imágenes, mayor perspectiva y que destaca los elementos paisajísticos. De manera estratégica, cada encuadre solo capta por completo a los niños. Los adultos suelen verse cortados cuando se encuentran erguidos. Únicamente tienen cabida en la mirada del cineasta cuando se ponen a la altura de los infantes, cuando dan su adultez a torcer, por decirlo de algún modo; como la mamá que se agacha para bañarlos, el padre que se sienta para descansar y hablar con ellos en las condiciones de los niños, y hasta los abuelos que están sentados encorvados. O bien, aparecen sin problemas cuando forman parte de algún acento en el horizonte, figuras del circo que compone un espectáculo taciturno.

El azul vaporoso que filtra las imágenes en la pantalla da una sensación perturbadora, incluso incómoda. La intención es descarar una postura interpretativa: el azul del pájaro, eso que lo transforma en un elemento exótico para los niños, y en un objeto de deseo, curiosidad y juego, es la propia película para el espectador. El pájaro azul es el filme que contiene a la historia.

Esta película reflexiona también sobre la naturaleza y su transformación vista a la luz del tiempo. Del valle verde se pasa al incendio del pasto, y el carpintero corta los árboles para hacer muebles e intervenir el paisaje con una vista despejada. La muerte hace presencia intermitentemente, de forma amable a través de los abuelos, perturbadora con los guardianes del bosque, o de ausencia, con el pájaro que se ha perdido para siempre, y también como parte fundamental de la vida, a través de los niños del futuro que tienen un largo camino por delante, como los protagonistas. El pájaro azul es, sobre todo, una íntima evocación de la infancia al encuentro de aquello que la frontera de la inocencia depara cuando comienza a conocer los secretos de la vida.

 

 

 
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