Reseña, crítica Saber dar - ENFILME.COM
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Saber dar
Publicado el 09 - Mar - 2011
 
 
Holofcener ha sabido darle la vuelta al género. Sí, se trata de un grupo de mujeres de todas edades que enfrenta sus miedos y busca tácticas para alcanzar la felicidad; pero abarca inusuales puntos de vista alrededor de ello que invitan a la reflexión. - ENFILME.COM
 
por Mariana Tinoco

El telón abre con senos de todos tamaños y edades sometiéndose a una mamografía en un hospital neoyorkino, sin duda un punto de partida que atrapa la atención del espectador. Contribuir a la detección del cáncer de mama es la labor de una de las protagonistas de Saber dar, la más reciente cinta de Nicole Holofcener, quien pone como prioridad a las mujeres neoyorkinas de clase media en su historia.

Kate (Catherine Keener) y Alex (Oliver Platt) son una pareja dueña de una tienda de muebles en Nueva York donde habitan un departamento con su hija Abby (Sarah Steele). Como vecina tienen a Andra (Ann Guilbert), una atormentada y furiosa anciana que vive bajo el cuidado de sus dos nietas, Rebecca (Rebecca Hall), técnica especialista en mamografías, y Mary (Amanda Peet), una chica superficial que trabaja en un spa. Las vidas de ambas familias se entrelazan debido al interés de Kate por comprar el departamento de Andra para expandir el suyo. Para lograrlo, debe esperar a que la señora muera. Este acontecimiento es el pretexto mediante el cual se revelan las verdaderas personalidades de las protagonistas veladas por la monotonía de sus vidas. 

Su estilo recargado eminentemente en la exploración de lo femenino se hace notar en otros proyectos de la directora como Friends with Money (2006) y Lovely and Amazing (2001) así como en algunos capítulos de series como Gilmore Girls (2002), Six Feet Under (2003-2004) y Sex and the City (1998-2000). Los temas que aborda en sus trabajos han sido experimentados por ella o por alguien cercano, mujeres, la mayoría de las veces. Para Saber dar se inspiró en el conflicto para ampliar su departamento que tenía una amiga neoyorkina. De inmediato se dio cuenta que la mayoría de los habitantes de esa ciudad padece problemas de espacio. Como en muchos de sus trabajos anteriores, decidió darle un tratamiento a la historia a través de pormenores que en principio parecerían insignificantes. Holofcener se enfoca en los detalles que satisfacen o destruyen a sus personajes, que los obsesionan, para así acentuar en ellos rasgos que justifiquen sus comportamientos, y así construye la historia. Por ejemplo, Abby, la hija adolescente de Kate, se empecina en que su madre le compre un par de jeans. A partir de la insatisfacción que esta carencia le produce, se siente inconforme con su estilo de vida. 

Los personajes de Saber dar se agrupan en aquellos ensimismados, enfocados únicamente en satisfacer sus deseos, y los que trabajan para borrar las culpas que el éxito y la comodidad conllevan. Como madre, esposa y mujer de negocios, Kate no se siente del todo confortable con la manera en la que hace negocios con la muerte; revende muebles de personas que ya han fallecido y espera ansiosa a que la vejez de Andra concluya para poder vivir en un lugar más cómodo. Para expiar este sentimiento, dona dinero a los pobres y se involucra en un trabajo de voluntariado. A través de este personaje, Holofcener desglosa la manera en la que el contraste entre los lujos de la vida moderna y la pobreza en las calles opera en contra de quienes tienen la oportunidad de tomar o dar.

Tantos senos, tanto hablar de ropa y tanta obsesión con el envejecimiento podría hacer parecer este filme el clásico chick flick neoyorkino. Sin embargo, Holofcener ha sabido darle la vuelta al género. Sí, se trata de un grupo de mujeres de todas edades que enfrenta sus miedos y busca tácticas para alcanzar la felicidad; pero abarca inusuales puntos de vista alrededor de ello que invitan a la reflexión. No se estanca en el cliché amoroso o los sueños que se buscan cumplir, sino que muestra personalidades auténticas, diálogos interesantes, un toque de humor y situaciones comunes que dan como resultado una historia interesante y seductora.

 
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