Retrato: Christopher Nolan - ENFILME.COM
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  RETRATO
 
BIOGRAFÍA
Christopher Nolan
 
 
Fecha de nacimiento:

30 de julio de 1970

Londres, Inglaterra



 
FILMOGRAFÍA
Origen
2010

El caballero oscuro
2008

El truco final
2006

Batman Begins
2005

Memento
2000

Christopher Nolan
Publicado el 30 - Jul - 2012
 
 
  • La   obra de Nolan gira en torno a un mismo eje: la lucha interna de uno o   varios personajes que buscan consolidar su percepción de la realidad,  en  un mundo que parece renegar de ella. Es el famoso sueño de la razón  que  produce monstruos, llevado a un escenario de detectives e ilusionistas.  - ENFILME.COM
  • La   obra de Nolan gira en torno a un mismo eje: la lucha interna de uno o   varios personajes que buscan consolidar su percepción de la realidad,  en  un mundo que parece renegar de ella. Es el famoso sueño de la razón  que  produce monstruos, llevado a un escenario de detectives e ilusionistas.  - ENFILME.COM
  • La   obra de Nolan gira en torno a un mismo eje: la lucha interna de uno o   varios personajes que buscan consolidar su percepción de la realidad,  en  un mundo que parece renegar de ella. Es el famoso sueño de la razón  que  produce monstruos, llevado a un escenario de detectives e ilusionistas.  - ENFILME.COM
 

Por Enrique Sánchez (@RikyTravolta)

“Una vez que la idea se ha aferrado a la mente es casi imposible eliminarla”, es la manera en que Cobb (Leonardo DiCaprio en Inception, 2010) explica su trabajo como perpetrador de sueños. La cinta adorna con efectos visuales apantallantes lo que en realidad es un paseo por los laberintos de la mente, de manera que el público que busca acción, tendrá acción, al mismo tiempo que podrán presenciar una cinta con cierta complejidad narrativa, un tanto más exigente de lo que suelen ser las películas de este tipo.

La obra de Nolan gira en torno a un mismo eje: la lucha interna de uno o varios personajes que buscan consolidar su percepción de la realidad, en un mundo que parece renegar de ella. Es el famoso sueño de la razón que produce monstruos, llevado a un escenario de detectives, ilusionistas, ladrones y superhéroes. Un reto difícil, el de construir un buen thriller psicológico que dependa en gran medida de las convenciones hollywoodenses. Pero tómenlo o déjenlo, éste es el quid de las películas de Nolan: una colección de relatos con un gran atractivo visual en donde se fracciona la psique de sus personajes para atrapar al espectador sin tratarlo de manera condescendiente. A cambio, el director británico pide una sola cosa: que lo dejemos entrar a nuestras mentes a sembrar sus ideas.

El origen

Christopher Jonathan James Nolan nació en Londres en el año de 1970, y vivió su infancia viajando constantemente a Estados Unidos. Tenía apenas siete años cuando empezó a utilizar la Super 8 de su padre para rodar cintas que tenían como protagonistas a sus juguetes. Desde entonces, nunca dejó de hacer películas y –para sorpresa de quienes lo rodeaban– nunca estudió la carrera de cine; en vez de eso, entró a la University College London a estudiar Literatura Inglesa. Fue ahí donde conoció a Jeremy Theobald, quien protagonizó sus primeros proyectos: los cortometrajes Larceny (1996) y Doodlebug (1997), en donde el director ya muestra su amor por el film noir, los enredos argumentales, y su predilección por repetir colaboraciones con un mismo equipo técnico y artístico. También fue ahí donde conoció a Emma Thomas, quien se convertiría en su esposa, productora de casi todas sus películas, y socia fundadora de su productora Syncopy.

En 1998, cuando Nolan aún formaba parte de la Sociedad de Cine de la universidad, reunió a Thomas, Theobald y a otros compañeros suyos para filmar Following, la historia de un escritor que, en busca de la inspiración para su primera novela, sigue a varias personas en su rutina diaria hasta toparse con un ladrón profesional de nombre Cobb. A pesar de llevar el mismo nombre, éste no es el mismo personaje de Inception, pero ambos comparten un mismo afán: el de invadir la vida de la gente para alterar algún rasgo de su mente. Comparten también –y quizás sin saberlo– un fetichismo que funciona de manera inversa al Macguffin de Hitchcock (definido como un incentivo para el desarrollo de la trama, que es irrelevante para la trama); ahí donde el Macguffin es indiferente para el público, Nolan le confiere a los objetos una importancia fundamental para la historia y sus personajes. La lista es larga: en Inception, tenemos pirinolas, peones de ajedrez y dados; en The Prestige (2006), una pelota de hule, un pájaro enjaulado y una trampa de agua; en la saga de Batman, un collar de perlas, una amapola azul, una punta de flecha, un estetoscopio, un comodín, una moneda de doble cara, e incluso el “batarrang”. El fetichismo ha ido en crecimiento para los personajes de Nolan a lo largo de su carrera, y en Following, ya se vislumbra un castigo a la conducta inapropiada del fetichista: el protagonista anónimo comienza como un escritor y termina como un ladrón. Al igual que en Inception, el dinero es una excusa para mostrar la vocación de un hombre que disfruta de la intromisión ilícita en las vidas ajenas. Se trata de echar un vistazo a la vida de otra persona y ser testigo de sus dichas y desgracias; a veces, incluso, también se trata de olvidarse de la propia.

Con un presupuesto de menos de 10 mil dólares, la película Following se filmó los fines de semana a lo largo de cuatro meses en los que Nolan y su equipo ensayaron exhaustivamente las escenas para que todo saliera bien en las primeras tomas y, de esa manera, pudieran ahorrar tiempo y material de filmación. La película se proyectó en el San Francisco Film Festival de 1998, y muy pronto la compañía Zeitgeist Films se encargó de la distribución de la cinta, lo que le dio a Nolan la oportunidad de comenzar su siguiente proyecto, Memento (2000). Esta cinta –basada en el cuento Memento Morti, escrito por su hermano Jonathan– se ganó el respeto de la crítica especializada y el público, incluso en el ámbito de la medicina. Con este relato ratificó su interés por la forma en la que funciona la mente de los personajes, además de que triunfó en algo que el director ha intentado repetir desde entonces, sin lograr el mismo resultado: un desenlace súbito y efectivo, resultado de la complejidad de un relato que no deja de ser congruente (a diferencia de, por ejemplo, The Prestige, en donde el director confunde al espectador por medio del melodrama). Contada en retrospectiva, Memento relata la historia de Leonard Shelby (Guy Pearce), un hombre que busca vengar la muerte de su esposa luego de perder la memoria a corto plazo. Filmando por primera vez en Hollywood, con Memento, Nolan tuvo que ingeniárselas para mantener su visión frente a las exigencias de los productores. La cinta se mantuvo fiel a la intención de los hermanos Nolan, y esto les obtuvo una nominación al Oscar por Mejor Guión Original.

El dinero llama a la puerta: Los héroes atormentados

Pronto llegó una nueva oportunidad, con nuevos retos: Insomnia (2002). En este remake del filme noruego homónimo de 1997, Nolan colaboró con actores reconocidos y con una larga trayectoria artística como Al Pacino y Robin Williams. El director pronto aprendió a acoplarse a personas que –a diferencia de sus amigos y colaboradores conocidos– imponían su estilo al momento de trabajar: el afán de Pacino de preparar meticulosamente las escenas y hacer varias tomas hasta quedar complacido, o la reservada forma de ensayar de Hilary Swank, que contrastaba con el estilo del actor ganador del Oscar. Ya no se encontraba rodeado de artistas que compartían su gusto por el suspenso rebosante de paranoia que plasmó en sus primeras obras, y aunque logró un balance adecuado suficiente para hacer de esta película una de las más aplaudidas de ese año, al final la crítica reconoció a Insomnia más por el trabajo de Pacino que por el de Nolan. Sin embargo, esto llamó la atención de los estudios Warner Bros, que le ofrecieron al cineasta dirigir un reboot de la franquicia de Batman, la cual se había detenido luego de la despreciada cinta de Joel Schumacher, Batman & Robin (1997). Nolan aceptó y –con un presupuesto tres veces mayor al de Insomnia– una de sus primeras acciones fue contratar a un reparto lleno de estrellas, con algunos actores de primera: Michael Caine, Liam Neeson, Morgan Freeman, Gary Oldman, Ken Watanabe, Tom Wilkinson, y Christian Bale en el papel principal. En su afán por retomar los orígenes del héroe y aterrizarlo en un mundo parecido al nuestro, Nolan creó a un personaje atormentado por su pasado que busca hacer justicia por su propia mano. Al igual que en Memento, Inception y The Prestige, gran parte de la película está ambientada en los recuerdos traumáticos del protagonista, y las escenas del pasado se funden con el presente en secuencias que pueden resultar caóticas para aquellos que no estén acostumbrados a Nolan. La intención es simple: mostrar los obstáculos que Bruce Wayne debe sortear para conquistar su miedo; el resultado de esta lucha es lo que da origen al héroe. Batman es noble y valiente, pero también comete errores de juicio de manera frecuente, y se encuentra en constante conflicto con la sociedad debido a que su concepto de justicia pocas veces es compatible con la Ley. Batman Begins (2005) no solo fue un éxito de taquilla, sino que marcó la pauta para hacer películas de superhéroes, de manera que en adelante muchos buscarían imitar el estilo realista de la cinta.

Luego de que el nombre de Nolan se volviera importante en Hollywood, el cineasta retomó el proyecto fallido de llevar a la pantalla grande la novela de Christopher Priest, The Prestige, sobre la obsesión de dos magos rivales que intentan desentrañar los trucos del otro. El director ya contaba con la aprobación del público, los actores y las compañías productoras, por lo que poco a poco su equipo recurrente de trabajo fue creciendo: su hermano Jonathan en el guión, su esposa Emma Thomas en la producción, Wally Pfister en la fotografía, Lee Smith en la edición y David Julyan en la música. En The Prestige, Nolan elabora una vez más una historia contada a través de distintos momentos en las vidas de los personajes que se enredan entre sí para evidenciar un desajuste en las personalidades. La película conjugó el suspenso de Insomnia con el intrincado estilo narrativo de Memento, y en medio de todo presentó inesperadamente a David Bowie, como el científico Nikola Tesla.

Murciélagos, payasos y ladrones

Por aquel entonces surgió una nueva tendencia en el cine que Nolan ha rechazado hasta estos días: el 3D. Este formato comenzaba a abrirse paso en la industria con películas como El Expreso Polar (2004) y Beowulf (2007). Pronto fue un requisito de los aspirantes a blockbuster, luego de que Avatar (2009) ganara el puesto de la cinta más taquillera de la historia. Su manera de acoger los avances tecnológicos fue a través del IMAX –que, según sus propias palabras, es “el mejor formato cinematográfico que se ha inventado”– para la segunda parte de su trilogía de Batman: The Dark Knight (2008). Nolan se valió de este recurso para enaltecer las escenas de acción, de manera que la tecnología de punta del Hombre Murciélago luce en todo su esplendor; en una película donde abunda la tortura psicológica, las escenas de acción llegan casi como una coreografía fácil de digerir. Nolan filmó en IMAX varias de las escenas con planos generales: en la introducción del personaje del Joker, en el momento en que surge de entre los escombros el Batpod (la gigantesca motocicleta del héroe), durante el vuelo de Batman por los edificios de Hong Kong, y en un desfile en la Ciudad Gótica, donde el villano pretende asesinar al alcalde. Son algunas de las secuencias más importantes de la película, y Nolan pretende que la calidad visual se equipare a la tensión. La película introdujo al némesis del murciélago, interpretado por el actor australiano Heath Ledger de una manera tan destacable que le obtuvo un Oscar póstumo a Mejor Actor de Reparto en el 2009. La muerte del actor previa al estreno representó un conflicto para Nolan, quien siguió adelante con las labores de posproducción alentado por la familia de Ledger. El Joker resultó ser un rival a la altura del Hombre Murciélago debido a que poseía una mente tan espléndida como la del héroe, pero motivada por un fuerte impulso anárquico, carente de cualquier juicio moral. En la cinta, el protagonista es un millonario vestido de murciélago, y el villano, un payaso psicópata; al plantearlo de esta manera, suena absurdo, pero el argumento de The Dark Knight fue uno de los elementos más vitoreados por la crítica, junto con el soundtrack que aludía al tono angustiante de las escenas climáticas y la tecnología IMAX que realzaba la calidad de las secuencias de acción. Todo esto en conjunto hizo de The Dark Knight una de las cinco películas con más recaudación en toda la historia.

Finalmente, Nolan pudo realizar Inception, un proyecto que había comenzado desde el 2000, pero que había mantenido en espera para adquirir experiencia con producciones de gran escala. El protagonista, Cobb, dirige a un grupo de ladrones que, para manipular a un empresario, se introduce a través de varias “capas” de sus sueños. A lo largo de la travesía, Cobb lidia con los fantasmas que habitan su propia mente. Inception es sin duda el proyecto más personal de Nolan, ya que en ella retrata su obsesión con la lucha que representa nuestra percepción de la realidad, en un escenario onírico que contribuye al género de ciencia ficción del que es adepto. Cobb es el emblema de todos los demás personajes de Nolan: un hombre que vive inmerso en un mundo interno –a veces seductor, y otras, simplemente esclavizante– que representa un poderoso obstáculo para el mundo real. El trauma inapelable de Cobb y su lucha por triunfar en esta ardua misión hacen que casi olvidemos el hecho de que él y su equipo sean, a final de cuentas, una banda de ladrones que obran por motivos egoístas. Así son los trucos de Nolan.

¿El fin de una leyenda?

El director ya cuenta no solo con la fe de gran parte del público, sino también con la lealtad de un reparto artístico con el que ha trabajado a lo largo de su carrera, y que se reúne en la última parte de la trilogía de Batman, The Dark Knight Rises: Christian Bale, Michael Caine, Morgan Freeman, Gary Oldman, Tom Hardy, Marion Cotillard, Joseph Gordon-Levitt, Cillian Murphy y Liam Neeson. No importa si la leyenda termina o no, pues ya es un hecho que la saga del cineasta británico llega a su fin con esta entrega. El Joker apareció en la primera secuela como un reto a Batman; daba la impresión de un villano cuya función era didáctica, y se complementaba con el héroe. Luego Bane –interpretado por Tom Hardy– hizo su aparición en los trailers de esta última parte, de manera ominosa, anunciando con su simple presencia que el fin de la leyenda estaba por llegar. “El fuego asciende”, dice el terrorista en la secuencia inicial de esta cinta que eleva su inclemente tono a cada minuto, haciendo de The Dark Knight Rises una película cataclísmica. La austeridad ha quedado en el pasado: los amigos de la universidad han sido reemplazados por actores millonarios; la Super 8, sustituida por la inmensa cámara IMAX; y Nolan, en el apogeo de su carrera, está obligado a demostrarnos que su intelecto está a la altura de su vasto presupuesto.

 

Ver la Reseña de Following

Ver la Reseña de El origen

 
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