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La propuesta de Steven Price está llena de aceleración; movimientos veloces y ritmos trepidantes que buscan simular la desintegración del satélite espacial.
Sus sonidos sintéticos, urbanos y futuristas son contundentes, perfectos para ambientar los momentos más característicos de la película, desde sus enfrentamientos y persecuciones, hasta los más conmovedores y aterradores.
Salido del más vivo punk de los ochenta, el soundtrack de Repo Man es la envoltura perfecta para esta extraña mezcla de adolescentes, alienígenas, recuperadores, ciencia ficción y un Los Angeles desolado.
Quizás uno de los principales retos si vas a hacer una película sobre algo como el CBGB es decidir qué dejar fuera. Cuando tu materia prima es un antro desde el que despuntaron estrellas de distintos géneros y generaciones de la escena musical neoyorquina (y algunos invitados) será un duro trabajo seleccionar a los más representativos. También debe haber sido una labor para poner los pelos de punta elegir las anécdotas más divertidas del lugar para recrearlas en pantalla tomando en cuenta la calidad de monstruos que pisaron su escenario, pero por ahora nos concentraremos únicamente en la música.
El soundtrack de Only God Forgives es un conjunto bien logrado de emociones perturbadoras, intrigantes y alucinantes, afines a las temáticas de venganza y violencia afines a las temáticas de venganza, violencia y amor retorcido del filme. Como otros trabajos de Martinez, el score mantiene una cualidad sintética e inclusive industrial,
The Girl with the Dragon Tattoo (2011, David Fincher), primera instalación de la trilogía en su versión americana y con un futuro incierto todavía, se distingue por su marcado estilo visual, caracterización minuciosa y banda sonora memorable. No es de extrañarse que Trent Reznor y Atticus Ross, quienes habían colaborado previamente para crear el score de La red social (Fincher, 2010) produjeran piezas musicales cautivantes y, una vez más, crearan el ambiente ideal para enfatizar el carácter de la trama.
Si bien la ola de pop electrónico inspirado en los sonidos y estética futuristas de los ochenta ya llevaba un par de años haciendo ruido en escenas alternativas internacionales, escuchar
Aunque el filme tuvo una recepción variada por parte de la crítica, el soundtrack resalta –al igual que en todos los filmes de Sofia– por el contraste que provocan las imágenes con la música, o la soltura que las melodías brindan a los siempre complejos personajes de la hija de Francis.
La nueva película del director francés Michel Gondry, Mood Indigo, que se basa en la novela L’écume des jours (1947), de Boris Vian, tendrá dos discos. La valiosa colaboración de Paul McCartney ha atraído otros nombres como el de Mia Doi Todd, The Lumineers o Ray Shanklin, entre otros, a la banda sonora de la película.
El soundtrack elegido por Harmony Korine para su más reciente cinta refleja a una generación bulliciosa, desenfrenada y decadente, una generación que es encabezada por el mayor estandarte pop que cayó de su pedestal para hacerse añicos y convertirse en un recuerdo penoso o, cuando menos, en un fantasma de la fama en perpetua recuperación: Britney Spears.
Las canciones del disco logran dar una atmósfera inocente, delicada, melancólica, bella, cadenciosa y lúgubre. La forma en la que las piezas están incorporadas al filme le da un plus de estilo y originalidad a la cinta. La historia está situada en los años setenta, mientras la música de Air es fiel a esta década por medio del color de los sintetizadores que usaron, con un toque futurista por medio de los beats y atmósferas.
Tal vez no esté a la altura del filme, tal vez no sea la selección de canciones que le haga justicia a los músicos de la trama, tal vez ni siquiera cantan las leyendas cuyas vidas protagonizan el largometraje, tal vez es un disco doble que cabe perfectamente en uno, sin embargo, al igual que la película, es una buena clase de historia de la música negra contemporánea y de sus bases generales. Lo suficiente para recordar que Elvis no fue, ni por poco, el primero.
El álbum inicia con un guiño al título de la novela que dio origen a la cinta, The Repossession Mambo (2009), con el tema de mambo, “Sway”, a cargo del rey del género, Dámaso Pérez Prado, en colaboración con la cantante pop de Kentucky, Rosemary Clooney. “Sing it Back”, de la difunta banda electro trip hop, Moloko, acompaña la secuencia más violenta de la película: una pelea que rinde homenaje a la gran acción de Oldboy (2003), y sólo por este hecho la canción es memorable.
High Fidelity (2000) es un soundtrack biográfico. No sabemos qué tan semejante sea la historia del filme con la vida del escritor de la propia novela, Nick Hornby, pero dejaremos todo en el plano de la ficción y nos enfocaremos en el protagonista del filme, Rob Gordon (John Cusack). La escena cuando está reorganizando su librería discográfica es clave; Rob le dice literalmente a Dick (Todd Louiso): la organizaré de manera biográfica. Y así, la trama va acompañada de canciones que se adecúan a la circunstancia narrada.
A diferencia de la mayoría de sus anteriores producciones en donde trabajó muy de cerca con el exintegrante de Devo, Mark Mothersbaugh, en esta ocasión tomó la decisión de colaborar con Desplat, autor de varios scores de películas como The Curious Case of Benjamin Button (2009) y The Twilight Saga: New Moon (2009).
 

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